Literatura

Taxonomía

Código

Nota(s) sobre el alcance

Nota(s) sobre el origen

Mostrar nota(s)

Términos jerárquicos

Literatura

Términos equivalentes

Literatura

Términos asociados

Literatura

  • Término Relacionado Autor

183 Descripción archivística results for Literatura

148 resultados directamente relacionados Excluir términos relacionados

Carta a Miguel Ángel Urquieta, 20/11/1926

Lima, 20 de noviembre de 1926
Querido compañero:
Contesto rápidamente su carta. No le he escrito antes por haber sufrido el mes último una nueva crisis en mi salud. He estado impedido de trabajar en el momento en que más necesitaba de mis fuerzas.
Del primer número, le envié 10 ejemplares de la revista. Pero no encargué que los certificaran. Como este número esta agotado, no podré remitirle los ejemplares que me pide, hasta su reimpresión que se efectuará tan luego como se cubra una parte de una suscripción especial "Amigos de Amauta" abierta desde el segundo número. Si del segundo número tuviera sobrantes, remítalos a Mario Nerval, Oruro, que me ofrece allí sus servicios y a quien mando el 1er número.
Va en este número su cuento "El Mapuche". Sin la ilustración, por desentonar este un poco dentro del de la revista. Ud. sabe cuánto estimo y deseo su colaboración. La espero, pues constante.
En "Córdoba" leí una parte de un artículo de Ud. sobre el movimiento radical que dirigió en el Sur su padre, a quien siempre he considerado el primero de los pocos liberales doctrinarios del partido que usufructuó ese nombre. Un estudio más completo sobre este tema, con una cabal exposición de ideario de Lino Urquieta, y mención de su contraste con las tendencias predominantes en la dirección del partido (enfrentamiento al pierolismo, abdicación final ante el civilismo, etc.), estaría muy bien en "Amauta", pues nuestro movimiento no debe renegar ni olvidar a sus precursores sino revisarlos y confrontarlos con la realidad presente.
Espero sus noticias y colaboración y envío mi más cordial abrazo.
José Carlos Mariátegui

José Carlos Mariátegui La Chira

Carta de José Martínez Jerez, 9/1928

Buenos Aires, setiembre de 1928
Gerente de Editorial Minerva
Lima
Me propongo escribir en la revista "Fray Mocho" una serie de artículos sobre la producción literaria de vanguardia en la América prehispánica. He visto en una biblioteca amiga un libro editado por esa casa, muy interesante, muy de avanzada, muy de más allá. ¿Puede tener la gentileza de enviarme algunos libros de poetas modernos o transmitirles a ellos este ruego?
Gracias.
Ahí va un ejemplar de la revista.
Enviaría oportunamente los comentarios
Espero.
José Martínez Jerez.

Martínez Jerez, José

Carta de Juan Chabas, [1928]

[Madrid, 1928]
Sr. Mariátegui
Lima-Perú
Mi querido amigo:
A mi regreso de Barcelona encontré en Madrid su libro y unos cuantos números de Amauta renacida. Mil gracias por el doble envío. Hojear la revista me ha producido una impresión de plenitud: muy bien el fervor y la documentación de esos fascículos. En Diario de Barcelona he publicado una nota extensa sobre ellos.
Para leer el libro espero a días de reposo y quietud que me esperan ya, pronto, en el campo. A últimos de este mes salgo para Denia (Alicante) donde cuento pasar el verano.
Si puedo, desde allí también le enviaré algún original. No sé si me quedará tiempo.
Muy agradecido a U. por su envío le felicita por su labor su compañero
J. Chabás
Qué fue de Macchiavello y Clodo. ¿Y de Abril? ¿Podría U. dar recuerdos de mi parte a estos amigos?

Chabas, Juan

Carta de Lucas Oyague, 22/11/1928

Cuzco, 22 de noviembre de 1928
Señor José Carlos Mariátegui.-
Lima.
Mi querido e inolvidable José Carlos:
Tengo que comenzar por agradecerle el generoso envío de su carta y su libro. Si fuera usted un frívolo lo felicitaría por los 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana. Pero no. Hay que felicitar al Perú, de que en estos momentos en que se van rifando todas las conciencias, se hace vil mercadería delas ideas y del intelectualismo, permanezca usted como el baluarte de la fe en mejor vida con pureza, que no todo se consigue de las arcas fiscales ni mendigando favores de los señores del poder. ya sea poder político o poder económico.
Si el Perú se salva de este naufragio es porque hay el hombre justo, es porque está usted. Yo lo puedo decir eso mejor que nadie. Y de ahí que en cuanta ocasión se me presenta por estos territorios donde no faltan tipos que pretenden opacar nobles figuras buscando como los perros los muladares y rastreando de los cementerios cosas muertas por pretéritas, yo grité como hay en Lima una figura cuya claridad espiritual y cuyo ejemplar camino por la vida, debe ser imitado.
Cada día, en todo momento me siento como nadie, cerca muy cerca de usted. Como han pasado los años. "El Tiempo". "La Razón". Europa. La exposición de don Pedro de Aliaga. "Información", luego la tragedia. Sin embargo no todo es dolor en la vida. Comenzando por la identificada comprensión de su hogar, cosa difícil de hallarse siempre, hasta el respeto que se me tiene en los puestos adversos como la admiración general a su vida y a su obra, significa querido José Carlos, que no se ha arado en el mar.-
Le doy las gracias por la nota que a puesto a favor de Luis Velasco Aragón. Eso es la sintétis de todo el artículo extenso. La nota refleja el espíritu del escrito que era lo que se quería.
El nuevo formato de "Amauta" es mucho más conveniente y permite coleccionar tan interesante revista histórica en forma muy manuable. El precio ha resistido un poco a las gentes, pero con la propaganda que estoy haciendo en "El Comercio" se va ganando el recelo del público.
Hoy no ha llegado mantequilla del valle, pero para el próximo correo le haré una remesa para mi compadre Sandro, que seguramente no me olvidará. Hoy le envío una libras de chocolate.
Ruegole presente a la señora Anita mis más afectuosos saludos y usted reciba un emocionado abrazo de su viejo amigo que siempre lo recuerda.
Lucas Oyague

Oyague, Lucas

Carta de Eutiquio Aragones,20/12/1928

La Habana, 20 de diciembre de 1928
Sr. José Carlos Mariátegui.
Lima
En nuestro poder la suya muy grata de 3 de diciembre actual, así como también el Contrato firmado de colaboración literaria que usted ha tenido la amabilidad de aceptar de ésta Agencia. También recibimos su fotografía, datos biográficos y obras dedicadas, que mucho agradezco.
Su muy prestigiosa colaboración la queremos aplicar a un Servicio periodístico de carácter internacional que estamos organizando y que, según nuestras impresiones, ha de tardar bien pocas semanas en consolidarse conforma a nuestros deseos.
Muy en breve se nos ofrecerá la oportunidad de señalarle a usted, por carta o por cable - si esto fuera necesario -, las fechas en que deben salir del Perú su uno a dos artículos de colaboración honrosa para ALREDEDOR DE AMÉRICA.
Aprovechando ésta nueva oportunidad para reiterarle es testimonio de mi consideración más distinguida, quedo suyo affmo. y devoto amigo, S. S.
Por ALREDEDOR DE AMÉRICA
Eutiquio Aragones
Administrador-Delegado

Leeré, mejor dicho, estudiaré con profunda atención, cuando tenga valor para tanto, sus "7 ensayos de interpretación de la realidad peruana"
Muy agradecido le queda su amigo,
Eutiquio Aragones

Aragones Iturbe, Eutiquio

Carta de Guillermo Mercado, [1928]

A José Carlos Mariátegui:
Lima
Compañero:
Solo hoy puedo escribirle después de muchos meses de silencio. Que quiere, amigo, si la escuela, hoy en día, el envío de mi libro me tienen muy atareado.
He visto el último "Amauta" está lindo el número, pero extraño el anterior formatun.
El nuevo compañero que le hace entrega de esta carta le dará noticias más cercanas mías. Sobre todo de mi trabajos actuales.
Agradéscole, igual que el espíritu de la revista el comentario inteligente que hace de mi libro. Ya escribiré al querido Varallanos.
Hoy solo le saludo con la lealtad y afecto de siempre, tenga en mí siempre al compañero trabajador que a diario estira sus músculos porque el pueblo salga de la escuela.
Un abrazo.
Guillermo Mercado

Mercado, Guillermo

Carta de Emilio Vásquez S., 27/1/1929

llave, 27 de enero de 1929
Señor
José Carlos Mariátegui
Lima.
Querido compañero:
Hacia octubre del año pasado le dirigí una carta, en la cual le pedía la gracia de que me cuente Ud. entre los colaboradores de la causa social que con tal apostólica abnegación ha emprendido Ud., y que lleva a cabo con tanto éxito.
Me creo con el derecho de ser compañero suyo y de los que le ayudan, por considerarme un maestro de indios, que en la pampa y en el risco andinos, se esfuerza por sembrar en el campo fértil del alma rural, la simiente del actual movimiento social y de sus fines.
En este momento pugno por hacer entender la doctrina de su excelente libro 7 ensayos, no solamente a los que son indios sino también a tantos otros que no se consideran en la verdadera peruanidad revolucionaria. No obstante la marcada vigilancia que las autoridades ponen en todo y por todo lado, cuando se quiere hacer una cosa, como Ud. dice —no recuerdo en qué parte— se hace contra viento y marea. Es claro que los resultados no se pueden contemplar inmediatamente, pero sí, no tardan tampoco mucho.
Desde mi niñez advertí una aversión a la burguesía política, que en el seno de mi hogar se me tildó de un zamarro, que a la larga iba a parar por ser un alienado o por guerrillero de las pampas de mi pueblo natal: Puno. —Pero, he aquí, que no hay tal. Vi que la mejor manera de hacer campaña efectiva en favor de los indios, por considerarlos mis hermanos (yo también soy indio) era mediante la escuela, para lo cual me titulé Normalista. Hoy me tiene Ud. al frente de una escuela compuesta en su mayoría de elementos, cuando no blanquitos, mestizos e indios en su mayoría.
En el deseo de colaborar en Amauta (que me sirve de una especie de cartilla) le envío hoy, unos versos rurales que creo que los encontrará dignos de figurar entre las lecturas de nuestra pequeña grande revista.
Si su bondad quisiera aceptarme unos artículos sobre “pedagogía indígena le agradeceré infinito me anuncie su pronunciación sobre el particular.
Mediante el compañero Gamaliel Churata, pedí, para algunos amigos que quieren tener 7 ensayos... unos 5 ejemplares. Ruego a Ud. se sirva mandar se haga el despacho, por la oficina encargada de hacerlo.
Hasta otra oportunidad en que me sea dado saludarlo, acepte Ud. el cordial abrazo de
Emilio Vázquez S.

Vásquez, Emilio

Carta de Tristán Marof, 29/5/1929

México, 29 de mayo de 1929
Mi querido compañero Mariátegui:
Ahí le incluyo un artículo para Amauta. Procure insertarlo en su número más inmediato. Arguedas me ha atacado en París con tanta injusticia como deshonestidad. Me llama profiteur, coquin y otras cosas. Y usted sabe, saben todos que yo no he hecho otra cosa que darme por entero a la causa proletaria, renunciando fortuna, situación, privilegios. Recuerdo que estando en prisión, Taborga, el jefe del nacionalismo me quiso comprar con promesas diciéndome que Siles aceptaba una reconciliación conmigo y que me nombraría su Ministro. Yo le dije a Taborga que si no había podido fusilarme Siles quería fusilarme moralmente. Ahora Arguedas se lanza contra mí por haber sido nombrado Ministro de Bolivia en Colombia. Yo vivo pobre y trabajosamente gano el pan. No hay un solo ciudadano entre los míos que me acuse de aprovechador y deshonesto. Hasta mi dinero he empleado por levantar a los indios.
Un abrazo de su amigo que lo aprecia grandemente
T. Marof.

P.S.—En la revista de economía hay un juicio bastante interesante sobre su último libro por Humberto Tejera, buen amigo mío, a quien le presté el libro que tuvo la gentileza de enviármelo. Le envío en paquete separado.
Escriba al recibo de esta carta, aunque sean unas líneas a esta dirección: Sr. Gustavo Navarro, Calle de Sinaloa 73, México D.F.
Le ruego encargar que corrijan con un poco de cuidado en la imprenta mi artículo.

Marof, Tristán

Carta de Baltasar Dromundo, 7/11/1929

Ciudad de México, 7 de noviembre de 1929
Sr. José Carlos Mariátegui.
Lima. Perú.
Estimable señor Mariátegui:
Mi querido amigo Serafín del Mar, hoy en camino para San José, me ha dado la dirección de usted pidiéndome que le envíe un poema revolucionario para Amauta, su fuerte y acertada revista. Lo hago con gusto, pues es un deseo mío también. Sólo me tengo una duda; hace tiempo que le escribí a usted y usted no contestó. Serafín me ha dicho que habrá sido por las múltiples ocupaciones de usted. Creo que hoy sí recibiré sus letras.
Deseo que usted se sirva enviarme, a correo reembolso, su libro Siete ensayos sobre la realidad peruana. Además, le ruego me mande un recibo por una suscripción anual de Amauta, yo le enviaré el importe por correo tan luego todo eso esté por acá.
Créame su amigo, admirador y camarada afectísimo.
Baltasar Dromundo

Aztecas, 14, Depto. 8.
México. D.F. República mexicana.

Dromundo, Baltasar

Tarjeta de Néstor S. Martos, 30/11/1929

Piura, 30 de noviembre de 1929
Néstor S. Martos, saluda al Sr. José Carlos Mariátegui, su admirado colega, y le adjunta el recorte de un artículo suyo sobre los 7 Ensayos, no por extemporáneo, insincero.
Martos.

Martos, Néstor S.

Carta de Tristán Marof, 14/7/1929

México, 14 de julio de 1929
Querido amigo Mariátegui:
Por si acaso no le haya enviado Humberto Tejera la revista, la remito yo. Hay un juicio sobre un libro suyo Siete Ensayos.
También le mando una novela mía que recién llega a mis manos.
Le ruego ponerme unas líneas para saber si recibe todo lo que le remito.
Un fuerte apretón de manos y deseos de felicidad.
T. Marof.
Edificio Condesa B-2

Marof, Tristán

Carta de Alberto Gainza Paz, 3/1/1929

Buenos Aires, 3 de enero de 1929
A. Gainza Paz saluda muy atentamente al señor José Carlos Mariátegui, y se complace en agradecerle el gentil envío que hizo a este diario de su libro 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana.

Gainza Paz, Alberto

Carta de Francisco García Calderón, 13/7/1929

París, 13 de julio de 1929
Estimado compañero:
Mucho le agradezco el envío de su libro que ha interesado vivamente.
Estoy casi siempre de acuerdo con Ud cuando estudia los diversos aspectos del problema indígena y ofrece soluciones. Me separo en otros puntos, como Ud. ha de suponerlo, sobre todo en lo que se refiere a la implantación del marxismo como panacea en un país como el nuestro sin capitalismo, sin industrias, de organización semi feudal.
Me parece muy importante el esfuerzo que ha realizado Ud. En el se patentizan altas cualidades de pensador y de escritor.
Le saluda su affmo compañero y S.S
Francisco García Calderón

García Calderón, Francisco

Carta de Gamaliel Churata (Arturo Peralta Miranda), [1927]

Compañero Mariátegui:
No recibí su carta en Yura. La pido ahora mismo. He visto hasta hoy su honrosa pelea. Muy bien. Sánchez es el representativo de esa Lima que U. supera y Escalante del Ande que nosotros hemos hollado para siempre. Con U. se puede hablar de federalismo: con Escalante nó, porque el gamonal sin Lima se diluye. Todo exactamente que en la Colonia. Escalante es un ejemplar de la intelectualidad gamonalista hoy en el poder. Claro que en la sierra no tiene aprecio (…) iba gustando una ufanía placentera en (…) de su escrito pero luego sacó la (…). Cierto que es chistoso aquello (…) por obra de Luisa de Marillan (…) bucéfalo van A SOLUCIONAR EL (…). Su respuesta a Escalante me (…) porque ella quiere decir que (…) soplones. Muy bien pues, y (…) su prudencia. Debe concederse (…) el silencio posible; la (…) estos momentos sería una […].
Pronto se distribuirán doscientos (…) y luego serán quinientos. (…) el diablo no se oponen (…) pide Amauta. Ya le dejo (…) establecida (…) de Panaity su Escena (…).
No me gusta las (…) del jurado para esa cosa del árbol. (…) más que le declararan desierto. Tal (…) sido digna de una concurso de revolución (…), sí como lo dejaron hacer pensar en las cosas de los civilistas. Pero está hecho. Hágole (…) que Uds. no pidieron el himno del proletario peruano, si no una canción proletaria del árbol. (…) sabe que todo esto es diferente.
Le mando un poema de Alejandro y otro de Delano (Chile) tojjras le enviaré pronto. Sabe que esto no me gusta mucho y nada. Yo casi no soy periodista.
Todo lo que está U. haciendo con Chukiwanqa está muy bien. Este hombre es un tipo puro del indio superior. U. no le conoce. Aún físicamente es de una admirable belleza andina. Le mandaré colaboración completamente titikatense de estos majjtas puneños pronto. Deseo aumentar el número de lectores primero.
Quedo muy agradecido por su deseo de saberme sano yo; en efecto por hoy puedo considerarme sano, tan mejorado que me vuelvo a trepar montañas y vuelvo a retozar como un chivo arrecho.
Otro tanto: (…) U., mi querido compañero y sobre todo serenidad para siguir descrozando el terreno que a U. le cupo la misión de hablar el nuevo verbo cuando el aliento de prada ya perdía.
Un abrazo cordial de su compañero
[Firma de Churata]
Si (…) bien de saludarle (…).
Perdone Ud. si siempre escribo (…) de tiempo.-

Gamaliel Churata ( Arturo Peralta Miranda)

Carta a Xavier Abril, 6/5/1927

Lima, 6 de mayo de 1927
Señor Xavier Abril
Madrid.
Querido y recordado Xavier:
Contesto sólo hoy sus dos cartas, una del 16 de noviembre y otra del 30 de diciembre, por un exceso de trabajo que frustra mis mejores intenciones de puntualidad epistolar. Ud. sabe además que este trabajo exorbitante pesa sobre una salud muy resentida e inestable.
Pero debe Ud haber recibido, como un mensaje, desde que está Ud. en Madrid, Amauta. Los siete números publicados después de su partida le han sido remitidos. Creo que en cuatro de ellos está presente su firma
Tengo aún por publicar algunos poemas de Ud. Publicaré uno en el próximo número y los restantes en el siguiente. Ud. sabe bien que su colaboración me es muy estimada.
De Oquendo, de Lora, de Edil. Zuleta y de algún otro de los que Ud. nombra he recibido y publicado colaboración. Julio Castillo estuvo a visitarme y anunciarme la suya; pero no ha vuelto. Enrique Peña me ha traído algunos poemas que saldrán próximamente. No crea Ud. que me dejo influir por sugestiones de grupo o de personas. No conozco cabalmente a todos los nuevos, pero me parece difícil que alguno de verdadero y revelado valor no tenga su sitio en mi estimación. Mas no puedo ser un crítico agnóstico. Rechazo la idea del arte puro, que se nutre de sí mismo, que conoce únicamente su realidad, que tiene su propio y original destino. Este es un rito de las épocas clásicas o de remansamiento; no de las épocas románticas o de revolución. Por esto, entre un ensayo vacilante, pero de buena procedencia de épica revolucionaria, y un mediocre producto de lírica de exorbitante subjetivismo, prefiero siempre al primero.
Amauta ha ganado hasta ahora su batalla. Esta es una segunda fase: la de su estabilización y desarrollo. La necesidad de sostener una difusión amplia, con alto gasto de tiraje y correo, nos ha movido a la constitución de una pequeña sociedad editora, cuyas bases están en el No. 8 (Con un error: las acciones son de 5 no de l0 lp.).
Mándeme siempre notas, prosas breves. De Ud. y de otros. Salude a Guillermo de Torre y pídale algo para Amauta que es ya una tribuna hispano-americana. Va a todos los países de Hispano-América.
A Valle, a quien también soy deudor de una respuesta, le escribo por este mismo correo.
Bazán lo recuerda con mucho cariño.
Y yo lo abrazo cordialmente
[Firma de José Carlos Mariátegui]
P.S. con Pablo he charlado una mañana muy cordialmente. Me ha prometido venir nuevamente. Lo espero.

José Carlos Mariátegui La Chira

Carta de Fernando Binvignat, 1930

La Serena, Chile, 1930
Señor José C. Mariátegui
Lima
Le envío unos poemas para Amauta. Le ruego dirigirme el número de la revista, cuando se publiquen.
Un saludo cordial
[Fernando Binvignat]
Casilla 79

Binvignat, Fernando

Carta a Mensajero de la Literatura Extranjera, 23/6/1928

Lima, Perú, 23 de junio de 1928
Mensajero de la Literatura Extranjera,
Moscú
Queridos camaradas y colegas:
Hemos recibido los números 1 y 2 de sus revista, órgano del Pleno de los escritores revolucionarios proletarios, y reproducimos en nuestra revista Amauta, traducidos al español por el camarada Miguel Adler, el prólogo de Lunacharsky, así como la reseña del Pleno del congreso literario.
Como la censura en el correo nos priva en la actualidad de todo contacto con el exterior, esperamos continuar recibiendo mensajero, para lo cual pueden usar esta dirección:
Ricardina Romero
Avenida Bolívar 332
Lima Perú
Sud america
Con un fraternal saludo comunista para todos los camaradas obreros e intelectuales, ofrecemos incondicionalmente nuestros servicios, deseando que nuestras relaciones no sean interrumpidas.

Martínez de la Torre, Ricardo

Carta de Gamaliel Churata (Arturo Peralta Miranda), 18/12/1926

Canción del Árbol
(Poema proletario)
Tus frondas se incendian de sol
antorcha de la tierra cárdena
lección sangrienta en los amaneceres
eres el hermano de los hombres
transpiras todo el día árbol trabajador
como el hombre enrojecido de fraguas
lates de oraciones en la savia
tus ramas son madres que abrazan
si el dulce niño harapiento
se acerca en la rondalla
en las noches te astillas contra dios
que te hizo perfecto y esclavo
pero ya te libertas diariamente
y nos das la primavera florida
el trino matinal la fresca canción
arrancándote el callo de la raíz injusta
arribarás al porvenir
como el hombre que se habrá superado
para danza en el canto de la infinita alegría
lección sangrienta en los amaneceres
hermano del hombre
¡dos brazos extendidos al cielo
señalan el camino de la libertad!
Camarada secretario: A las nueve de la mañana recibí su amable esquela y las tres estoy dándole respuesta. Yo no habría acudido nunca a certamen literario alguno, a no ser por tratarse de hombres que me son afines por la fatiga diaria y la ilusión del ideal. De lejos acaso no estamos todavía de acuerdo. No importa. Hay una cosa que nos une: la dirección libertaria. Me apresuré a contestarle seducido por el concurso; ya le digo que los concursos siempre me son repugnantes.
Quiero que Ud. se informe que yo no acudo a su solicitud en condición de intelectual (en general yo no reconozco tales condiciones) sino como trabajador (no en sentido figurado y menos intelectual) auténtico, por origen, oficio y predilección del espíritu. Esto lo saben todos acá.
Por todo eso cumplo con mandarle INMEDIATAMENTE? SIN PREPARACIÓN INTELECTUAL, lo que es para mí una canción proletaria del árbol. Como U. no me indica las condiciones retóricas del himno, es que le envío esa en la forma atrabiliaria en que está concebida. Acaso el músico encuentre en canciones como esa dificultades; pero en el entendido que su arte sea académico. Si nuestros músicos son revolucionarios en la vida y en su arte, no hay temores. Dele U. pues la aplicación que le plazca; pero entodo casi es mi deseo que transmita U. a los trabajadores manuales que representa que mi contribución obedece enlos exclusio a responder a un llamado que me es familiar.
Me gusta que el jurado esté formado por trabajadores, pues así lo entiendo. La poesía no es ningún preparado que tenga especialización para que el trabajador no pueda discernir sobre su importancia ideológica y estética.
Apostado en la trinchera indígena, querido camarada, en U. abrazo a todos los trabajadores de esa ciudad.
De Ud, de corazón
Gamaliel Churata
Sábado, 18 de diciembre de 1926. Puno.

Gamaliel Churata ( Arturo Peralta Miranda)

Carta de Alberto J. Ureta, 20/12/1929

Miraflores, 20 de diciembre de 1929
Señor José Carlos Mariátegui.
Lima.
Mi querido amigo:
Me ha dado Ud. un gran gusto con el envío de sus Ensayos. Sabía que el libro había de venir, y lo esperaba. Sin embargo, el interés que me inspira siempre todo lo que Ud. escribe, me había hecho buscarlo y leerlo desde el primer momento. Dejaba para después el placer de su atención y de su recuerdo.
Soy de los que creen que sus Ensayos son la mejor y más profunda interpretación hecha entre nosotros de la realidad nacional, y que será en lo futuro un precioso documento para todos los que afronten la historia de nuestras ideas.
Mil gracias, también, por los últimos números de Amauta y Labor.
Créame siempre su admirador y amigo más devoto
Alberto Ureta

Ureta, Alberto J.

Carta de José María Eguren, 14/6/1920

Barranco, 14 de junio de 1920
Muy querido amigo Mariátegui:
Gracias por su recuerdo. Es para mí sumamente grato que un amigo como Ud. por quien tengo verdadera simpatía y admiración, no me ponga en olvidos en los momentos felices. Le agradezco su carta, de todo corazón, y le deseo la mejor suerte como corresponde a un artista verdadero en la ciudad del Arte. Escríbame, cuando pueda, de lo que más le haya impresionado. Creo que tendrá algunos apuntes admirables en verso o prosa; o una obra de mayor aliento. Carezco de noticias suyas; no sé si, actualmente, está en Florencia, Milán o en Oriente. Tal vez reciba ésta con harta demora: pero le deseo todos los triunfos y felicidades. No me olvide. Un abrazo de
José M. Eguren
Ha demorado ésta por no tener su dirección fija.

Eguren, José María

Carta de José María Eguren, 21/10/1921

Barranco, 21 de octubre de 1921
Querido amigo Mariátegui:
Como no sé con certeza el lugar donde se encuentra actualmente, le envío sólo estas breves líneas. Perdone la demora de esta carta; pero crea que yo no olvido a mis grandes amigos, y menos a Ud. a quien escribo con verdadero placer. Yo lo recuerdo con frecuencia, y espero recibir pronto alguna obra suya, que será maestra por su arte nativo y su conocimiento de los hombres, que ya lo tenía en estas tierras. Creo que una obra suya en estos tiempos de su vida, será muy artística; pues ha llevado Ud. el alma limeña delicada y profunda a estos ambientes magníficos de belleza. Mientras esto se cumple, envíeme sus producciones, especialmente poesías. Y reciba un fuerte abrazo de
José M. Eguren

Eguren, José María

Carta de Edwin Elmore, 9/1/1925

Alta Mar, 9 de enero de 1925
Señor D. José Carlos Mariátegui
Lima
Muy distinguido amigo:
Antes de partir en esta andanza quijotesca, en la que pienso agotar las reservas de mi cándido idealismo, pensé tener algunos minutos disponibles para pasar a saludarle y agradecerle el eco valioso de su comentario en torno a mi iniciativa de reunir en La Habana un calificado grupo de destacados intelectuales latinoamericanos. Con la improvisación de mi viaje, me ha sido imposible darme el gusto de charlar con ud. exponiéndole algunos de los puntos de vista más importantes atañederos al proyecto; pero ahora deseo cumplir con ud. ya que no estoy cierto de que nuestro común amigo Antonio Garland haya dado publicidad a la carta que le dirigí, carta en la cual, aunque indirectamente, contestaba algunas de sus observaciones sobre mi iniciativa.
Al escribir las cartas a los cubanos que ud. conoce, por haberse publicado en el último número de Mercurio, estaba yo muy lejos de pensar que los impulsos de mi idea me llevasen tan lejos. Escribía entonces en medio del Atlántico, refiriéndome a los esfuerzos meramente incidentales que había hecho para propugnar la iniciativa ante el criterio de hombres como Unamuno, García Calderón y Lugones. Ahora ese tema ya no es incidental, es el motivo mismo de mi viaje. Las circunstancias han variado favorabilísimamente, debido a la feliz coyuntura que me ofreció la celebración del centenario de Ayacucho para ponerme en contacto con espíritus tan entusiastas como el de Antonio Caso y el de José León Suárez. Debido a ellos, y con la cooperación de Pedro Irigoyen, Alberto Ulloa, Pedro Morales de la Torre y otros, he logrado dejar iniciado en Lima un movimiento de concentración de fuerzas espirituales que pronto ha de conducir a determinar, con los de La Habana, San José de Costa Rica y México, la creación de una corriente de solidaridad mental efectiva entre los diversos elementos constitutivos de lo que podríamos llamar la Inteligencia del Continente.
Vamos por estos caminos —no trillados por cierto— hacia una meta que ningún hombre culto de nuestros días puede dejar de vislumbrar ya no muy lejana. Tratamos solamente de anticipar, mediante el esfuerzo cultural, hechos que han de realizarse con tanta mayor o menor perfección cuanto mayor o menor sea la conciencia de su significación, utilidad y trascendencia que nosotros tengamos.
En mi artículo de Mundial, titulado “El Nuevo Ayacucho”, he bosquejado algunas de las tendencias y aspiraciones de las inteligencias verdaderamente representativas del florecimiento espiritual de nuestros pueblos. Al lado del pesimismo en que pudiera sumanos la contemplación de un pasado que no ha sido otra cosa que befa y escarnio de los valores superiores, he expuesto las esperanzas del presente que nosotros estamos obligados a cultivar y mantener, no ya de la manera mansa y pasiva con que antaño solían esperar el galardón de una gloria vana e inútil los “hombres de letras” o los “escritores de talento” que a la postre se veían postergados y reducidos a la impotencia por los simuladores de todas clases que pululan en las mesocracias modernas; no ya con finalidades educativas de segundo orden y de las cuales se puede prescindir, sino como gravísima urgencia de la época, pues no otra cosa que una necesidad urgentísima de los días que pasan —y pasan para no volver — es ésta de organizar las fuerzas espirituales, no ya sólo de nuestro zarandeado continente hispano, ibero o latino americano, sino del mundo entero.
Si ha leído ud. lo que escribió Wells con motivo del confinamiento de Unamuno no necesitará que yo le pondere el estado de anarquía y de insociabilidad en que viven los hombres verdaderamente inteligentes que hoy existen, como flores de yermo azotadas por todos los vientos, en las diversas latitudes del globo. Pues bien, yo creo firmemente que es la falta de unión lo que ha mantenido en una situación subalterna a los hombres, cuyo tipo (bien determinado ya, pese a todos los equívocos) se conoce con el nombre de intelectuales. ¿Por qué no ensayar, pues, su acercamiento?
No se trata, por supuesto, de obtener mediante la asociación menudas ventajas como las que se consiguen, por ejemplo, mediante la asociación de panaderos, o la de “motoristas y conductores” o las llamadas de “auxilios mutuos”... La que he llamado “organización de las fuerzas espirituales” en el Continente es algo completamente distinto. No se trata siquiera de proteger la propiedad intelectual de la rapacidad de los editores, se trata de algo mucho más noble y más grande, se trata de conferir a la Inteligencia un poder y una eficacia en la acción de que hasta ahora ha estado despojada; pues, como no sólo lo ha dicho ese terrible y execrable comunista que se llama Henri Barbusse, sino también el manso y bonachón Ramón y Cajal: los sabios y los filósofos no han sido hasta ahora en las sociedades otra cosa que sumisos servidores de los poderes arbitrarios en todas sus manifestaciones.
En la carta abierta que, antes de que apareciera el artículo de ud., le escribí yo a don Enrique José Varona discuto y expongo lo que se ha hecho y lo que se debe hacer para llevar adelante en buenos términos la cooperación intelectual. He entregado esa carta para que sea publicada en Mercurio Peruano, y espero que ud. tendrá la bondad de leerla; a estas horas ya debe haberse publicado en La Habana, Costa Rica y Nueva York, pues, como ud. sabe, la publicidad en nuestra propia tierra no es muy propicia a temperamentos como el mío... y no soy yo de los que se empeñan en conquistarla a pesar suyo.
Cuando haya menos gente fumando, bebiendo y hablando inglés en torno a la mesa donde escribo, cumpliré con la promesa, hecha a Garland, de caracterizar netamente mi iniciativa, señalando las ventajas de lo que he llamado su “espontaneidad”, su “a-oficialismo” y su “a-politicismo”.
Reciba ud., mientras tanto, un cordial saludo de su amigo y compañero
Edwin Elmore

Elmore, Edwin

Carta de Elvira García y García,24/11/1925

Lima, 24 de noviembre de 1925
Muy distinguido señor y amigo:
Tiempo ha que deseaba remitir a Ud. a mis obras y ponerme a sus órdenes; pero quería hacerlo personalmente, porque un deber de compañerismo me atraía hacía el amigo, que sufre cruel dolencia , ocupaciones implazables, extraordinarias y cotidianas, me privan en ocasiones de toda libertad, restándome hasta estas compensaciones espirituales, sin las cuales, poco tenemos que agradecerle a la vida.. Mientras satisfago el vivo deseo de buscar a U. para sentir la palabra de U, que tanto admiro y aplaudo, a través de su brillante pluma, me permito el obsequiarle los libros que he escrito últimamente, y que no presentan, sino un tanto de la experiencia adquirida en la ardua tarea de modelar el alma dela mujer.
Creo que con este motivo, quedará rota la muralla de nieve que nos separaba, y que me sentiré muy honrada, si acepta que le considere en el número de mis amigos.
Créame es muy muy affma amiga y SSS
Al señor D. José Carlos Mariátegui

García y García, Elvira

Carta de Antenor Orrego, 29/12/1925

Trujillo, 29 de diciembre de 1925
Señor don
José Carlos Mariátegui
Lima
Querido compañero:
De nuevo he pecado por mi negligencia epistolar incurable. Pero sé que U. ha de perdonármelo. He recibido su libro. Lo estoy leyendo con la atención, seriedad y afección intelectual que merece. Por fin en el país los escritores comienzan a salir de esa frivolidad despreocupada, de esa necia banalidad ególatra al uso; de ese antieticismo artístico que es incapaz de construir nada y que los convertía en vistosos escaparates literarios.
La labor me es simpática, precisamente, por su contenido ético, por su significación social y humana, por la valerosa seriedad con que se ha colocado U. en un país de guignol en el que jamás se oye vibrar la noble pasión del hombre que se entrega a una fe. Tengo la seguridad que su obra se ha de proyectar–– se está proyectando ya–– benéficamente en nuestro país en los núcleos más puros que no tienen compromiso con el pasado, es decir, con la mentira. Porque ésta es nuestra mayor tragedia nacional. El pasado nada nos ha dejado, nada que sea susceptible de asumir cierta positiva continuidad histórica. En los demás pueblos chocan pasiones contrapuestas, pero sinceras y fervorosas. En el nuestro sólo chocan intereses materiales, sólo hay fantasmas de todo; es la máxima mentira, la mentira absoluta y auténtica, porque todo está mixtificado y desvitalizado.
Claro está que no coincido con algunos de sus personales puntos de vista. Y es lógico porque nuestras pupilas no pueden tener una idéntica y absoluta acomodación visual para mirar las cosas; pero, siento que en lo fundamental, en lo que respecta al pensamiento contemporáneo y a la acción que precisa realizar en nuestro país estamos colocados en una misma perspectiva mental e histórica. Mi sentido histórico y el suyo no parece sino que para llegar a su actual temperatura ética, se hubieran propuesto los mismos problemas y los hubieran resuelto con el mismo diapasón moral e intelectual; ambos sentimos agudamente, con idéntica sensibilidad exasperada, nuestras responsabilidades históricas, sociales y éticas. Su libro es algo de lo más serio, trabado y constructivo que se haya producido entre nosotros. Las nuevas generaciones han de agradecérselo. Tengo el propósito de escribir en El Norte un artículo reposado, donde trataré de fijar con toda la penetración, lealtad y acuidad ideológica de que modestamente soy capaz, la posición suya dentro de las nuevas generaciones nacionales. Espero lograrlo en la medida que lo deseo.
Para la difusión de su libro en el norte de la república le ofrecemos las columnas de nuestro diario. Envíeme avisos, artículos y todo lo que se ha producido o se produzca alrededor de él. Ya sabe U. que El Norte está adscrito a determinada atmósfera moral y espiritual del país y para servirla en todos sus aspectos, es que ha sido fundado. Es un hogar nuestro, tanto mío como suyo y de los demás espíritus libres que trabajan por el advenimiento de una realidad renovada y humanamente más noble y justiciera.
Le agradezco la acogida de uno de mis libros en la editorial Minerva. Habría querido enviarle el que considero más fundamental de los tres, Helios, que es un ensayo para una filosofía o interpretación del pensamiento. Por desgracia, aunque está terminado ya, no estoy satisfecho aún con su trabazón o construcción interna. Estoy harto temeroso de que mi autocrítica no sepa ubicarlo en su verdadera posición ideológica; de que mi amor propio o, simplemente, mi entusiasmo de creador le impriman una acentuación mental que rebase su estructura literal, su horizonte o realidad expresiva. Nunca he tenido más escrúpulos intelectuales que frente a este libro. Necesito, pues, reposarlo, tratar de proyectarme fuera de él antes de decidirme a imprimirlo.
Pero le ofrezco mandarle Panoramas, que es la recopilación de algunos ensayos y artículos publicados, unos, e inéditos, otros. El libro alcanzará, a lo sumo unas 150 a 200 páginas de formato corriente. Si le parece bien avíseme para darle los últimos toques y remitírselo.
Su libro ha interesado aquí bastante por los pedidos que se nos hacen; pero necesita mayor propaganda. Mándenos artículos y avisos. Alcides le informará detalladamente.
Estoy deseoso de hacer un viaje a Lima y conocerle personalmente. Espero que pronto se realice.
Le estrecho cordialmente
Antenor Orrego

Orrego, Antenor

Carta de Miguel Ángel Urquieta, 31/12/1925

[La Paz] 31 de diciembre de 1925
Señor don
José Carlos Mariátegui
Lima
Mi querido compañero:
Con un atraso que sería inexplicable si no estuviese yo en el destierro, recibo esta mañana su carta y, simultáneamente, el precioso regalo de su libro. Aguinaldo de año nuevo, amigo mío. Todo un augurio.
A través de revistas, conocía sólo alguno que otro de los capítulos de La Escena Contemporánea. Casi toda la obra es, pues, para mí, totalmente nueva.
En este admirable panorama de la agitación ideológica moderna, que es su libro, los personajes, las cosas, los lugares, los instantes de la impresión fotográfica, el ambiente en que hombres e ideas se agitan, están burilados rotunda, rápida, justamente, de un solo golpe, con precisión de aguafuertista. Su libro, mi querido Mariátegui, honra nuestro tiempo y nuestro esfuerzo. No es el nuestro, para nosotros, tiempo de molicie, ni es de madrigal nuestro esfuerzo. Nuestro tiempo es de lucha y de sacrificio, porque no en vano va nuestro esfuerzo plasmando el futuro de nuestra América en la más luminosa y tremenda de las epopeyas.
Quisiera complacerle enviándole algún libro mío para su edición por la Editorial Minerva, que tanto bien hará en la urgente y necesaria alfabetización de nuestro Perú, cuya ignorancia es su único y verdadero enemigo. Desgraciadamente es muy poco lo que tengo aquí a la mano. Todo el material que podría servir para dos o tres volúmenes de algún valor ideológico, demoledor y constructivo ––apuntes, originales inéditos, mi labor de seis años de periódico de lucha––, todo está en Arequipa encerrado junto con mi biblioteca. Nunca será tarde, empero, para que mi nombre y algún volumen mío puedan figurar en la Editorial Minerva al lado de La Escena Contemporánea.
Escríbame. Ya sabe usted el especialísimo afecto que, por múltiples motivos, le tengo.
Por sobre este lago y estas montañas que sólo materialmente nos separan, le tiendo mis dos manos fraternales para estrecharlas suyas muy fuertemente.
M. A. Urquieta
P. D. Mis afectuosos saludos a su señor hermano. Si ve a Benavides Gárate, déle un abrazo en nombre mío. Gracias.

Urquieta, Miguel Ángel

Tarjeta de Eduardo Barrios, 17/1/1926

San José de Maipo, 17 de enero de 1926
Mil gracias, Mariátegui, por su bello libro. Lo voy leyendo, con calma. Estoy en la Cordillera, con prohibición de escribir y aun de leer; pero... vuelan sus páginas, bien pensadas, bien escritas. Ya le escribiré, más adelante, a Ud. y a Guillén. Pasé mi infancia en Lima, fui mataperro con Uds., y envejezco... Empieza, pues, a revivir mi infancia con amor tiránico. Deseo mucho, mucho, entablar relaciones estrechas con los peruanos. Hasta pronto y un gran abrazo.

Barrios, Eduardo

Carta de Emilio Pettoruti, 17/1/1926

Transcripción completa (se ha respetado la grafía del original):
Mi querido Mariátegui-
Hace dos o tres días que me llegó su gentil carta, a la que contesto hoy, domingo, porque de lo contrario se pasan los días, las semanas y a veces hasta los meses -- Anoche lo hemos recordado muchísimo a Ud. con Ramón García, que es el director de "El Argentino" de esta; en ese periódico tienen el propósito de hacerle una gran reclame -- Le dije a García que publique el capítulo sobre Grosz, que es para mi entender, excelente, lo ha enfocado Ud. con una exactitud maravillosa; mañana le llevaré unos dibujos de Grosz para que completen el artículo, digo completar, en el sentido de que el público, que vive a ciegas, se entere de quien y de que se trata -- He releído algunos capítulos de su libro -- Ud. conoce "todo aquello" muy profundamente y es por eso que su libro se reciente de esto! ... Ud. dice que se trata de artículos , son en cambio un resumen de cosas vivas y vividas -- Como ve, le adjunto algunas direcciones, suponiendo que no tenga algunas de ellas, las creo de interés para Ud., sobre todo cuando salga su revista -- En cuanto tenga oportunidad de verlo a Ortiga Ackerman, le hablaré para que le publique artículos suyos, tengo entendido que "El Hogar" paga discretamente; de igual modo lo haré en "Caras y Caretas", "La Razón" y "La Nación" -- He conseguido en las dos revistas para Bragaglia y ahora estoy haciendo trabajo en "La Nación", (no deje de mandar su libro a Sanín Cano) y creo que todo irá bien -- A propósito de Bragaglia, no podría enviar este artículos para algún diario o revista de esa? Creo que interesarían muchísimo -- Trate de hacer algo por él, es un muy buen amigo, muy gaucho y le puede ser muy útil -- Lo del nombre de su revista me parece muy acertado, pero ya verá Ud. que se calmarán todos aquellos que nos han acusado de vanguardistas, de fumistas, exotismo y extravagantes; el tiempo se encargará en demostrarles que el aprendizaje que hemos realizado lo resumiremos, o mejor lo pondremos en juego en nuestra futura obra -- Con mi última exposición ha cambiado el aire en Buenos Aires y mas efecto ha producido entre aquellos que no creen en nada, solo en lo que pueden tocar con sus propias manos, y que manifestaban abiertamente que: hace eso por impotencia -- Es increíble que gente que parece culta e inteligente estén tan convencidos que fuera de lo clásico no hay nada bueno; pero lo más gracioso es que la mayoría de ellos entienden por clásico solamente el Renacimiento Italiano y en cuanto se les dice , y los chinos, y los japoneses, y los etruscos, y los egipcios, y ... y ... y se sorprenden sin saber a que atinar -- Es Ud. sumamente gentil, me dice que cuando aparezca su revista me dedicará un estudio serio y detenido -- De antemano le doy las gracias, estoy seguro que será el único =enfocado= -- Le adjunto algunas fotografías-- creo que Ud. no las conoce; son pocas y malas, pero siempre dejan ver algo -- Otras fotografías de desnudos no se las mando porque las tiene un escritor que está haciendo un artículo sobre mi obra para una revista del Brasil; pero si a Ud. le interesan no tiene mas que avisarme que, en cuanto me las devuelva, creo pronto, se las enviaré. -- Son desnudos más recientes, del 1917 y 1918, y buenas fotografías; la que le adjunto las hice con una mala maquina, pero también el maquinista! -- Le recomiendo mucho no me pierda las fotos de los desnudos y la del "Pueblito del Gorda", cuadro sintético del 919 -- porque no tengo otras y las placas han desaparecido -- Cuando llegué fue un asalto a las fotografías y me las han perdido todas, bien sabe Ud. lo que son las revistas y los diarios -- Desearía que al ocuparse de mi obra se interesara principalmente de mi pintura -- He hecho ilustración racionalmente, de lo contrario hubiese pasado más malos ratos que algunos por los que pasé -- Por la misma razón hice arte decorativo: papeles pintados, muñecas, trajes para bailar, ect ... ect; exceptuando a los vitreaux y sobre todo a los mosaicos, a éstos últimos le dediqué amor y estudio, y lamento muchísimo que Ud. no conozca ningún original -- En mis mosaicos he tratado de adaptar el material al medio, entendiendo que cada materia distinta requiere también, y muy lógicamente, una diferente técnica -- un diferente destino; no como generalmente se ha hecho y se sigue haciendo, es decir: que lo que se debe hacer con hierro lo hacen con madera, ect -- Los mosaicos romanos para mí no tienen ninguna importancia como =puro mosaico= son cuadros hechos por grandes artistas de la época y reproducidos en material duro-piedras preciosas ect ... por obreros; no han sido ejecutados por los artistas ideadores del cartón, ni tampoco estos han tratado de hacer un cartón teniendo en cuenta el material a emplearse -- Lo mismo puede decirse de los mosaicos bizantinos, para lo cual basta comprarse un cuadro de la época y se verá que se trata de un cuadro hecho en mosaicos -- Ud. recordará que en San Marco, Venecia, hay unos mosaicos del Tintoretto, que si la memoria no me flaquea, fueron ejecutados después de la muerte de este grande maestro, a quien cada día admiro más intensamente - bien, para mí no son mosaicos, son cuadro del Tintoretto hechos con piedras como los hubieran podido haber reproducido con maderas de colores distintos o bien cualquier otra materia; en una palabra: he querido hacer "mosaico puro", sin darle ninguna importancia a las piedras preciosas; para mí cualquier piedra es preciosa cuando se le sabe dar su valor; como de igual modo lo es el color cuando se le dá un justo valor - Un color en si no es nada, todo lo que puede sugerir es literatura o bien un estado de alma pasajero, del momento -- Una piedra en sí puede tener un significado o valor metafísico, o un gran valor material, pero cuando con diversas piedras hay que realizar un conjunto, hacer una obra, para mi pierde estos valores y es al igual que un pedazo de mármol; cada piedra pierde su propio valor en si para formar otro más grande: la verdadera obra de arte, que es la que organiza y realiza el hombre ---
He querido libertarme, dentro de lo posible, de todos los viejos prejuicios: de todo tratado -- ningún mosaico ejecutado por mí, tiene la superficie "lisa", al contrario es completamente "ondulada" lo que le da a la obra un mayor contraste, resalte, formando al infinito arabescos de luces y líneas = a vida, y va moviéndose al unísono con la luz de cada día; con la superficie lisa es imposible obtener esto -- Están resueltos a grandes masas, como creo que conviene a esa clase de obra, respondiendo en todo al material que se emplea, sin tantas medias tintas, como en los mosaicos romanos y florentinos; pero en cambio he dado grande importancia a los contrastes entre cada pedacito y pedazos más grandes de piedras, lo que da riqueza al colorido y producen las medias tintas de por sí, animando al mismo tiempo a toda la composición -- Nunca he tenido presente al cuadro, solo al mosaico, al mosaico que debe desafiar al agua, al sol y sobretodo al tiempo -- Todos los otros mosaicos han sido, y siguen siendo ejecutados por obreros, como Ud. lo habrá visto en Murano; en cambio un cartón mío no hay obrero que pueda ejecutarlo, porque para mí cada piedra tiene un gran papel que desempeñar y solo yo puedo ejecutarlo -- Es que un trabajo de puro instinto, pero instinto acompañado de conocimientos y meditación "como todo obra de arte" -- Creo que le explique de como me proveía de material para realizar mis mosaicos, pero por si no le hable de esto aquí va: mandando a algunos muchachos con bolsas al depósito de basuras de Florencia, de donde me traían cuantos cacharros, vasos, floreros ect encontraban, se entiende que rotos, luego elegía todo lo bueno, o mejor, lo que me convenía y el resto lo hacía devolver.
Ud. no puede imaginarse cuantas maravillas se encuentran en aquel mundo tan despreciado, a veces me digo; lo que serán los depósitos de París, Londres, New York, Buenos Aires, que obras de arte se podrían hacer ... en cambio! ... Como ve el material no me costaba mucho, una cuantas liras; pero de tener que comprar nuevo todo aquel material, además del tiempo necesario para recorrer bazares, hubiese necesitado muchos centenares de liras, de liras de anteguerra - no ahora! - además de este material he empleado piedras y esmaltes que conseguía en Venezia; siempre predominando el primer material por retenerlo mas rico, más gracioso y más movido - el segundo es muy frío, todo regular y bien lisito --
Cuando tenía que hacer "La Primavera" que es el que va, ha hecho reproducir en su artículo, no pude dar en la basura con un azul como como el que requería mi trabajo, entonces me dirigí al bazar que se llama "48" famoso en Florencia, porque cuando empezó todos los artículos valían 48 céntimos, no claro, cuando fui y mucho menos hoy; bien, entré y allá di con un lindo cacharro de un precioso azul y de tamaño de la cantidad justa para cubrir el espacio del ropaje de la figura. Seguramente que me tomaron por loco, o cosa muy semejante, le dije al hombre que me atendía que el cacharro era demasiado grande para llevarlo así, tal cual era, que sería conveniente romperlo para que ocupara menos espacio, a lo que el hombre hechó a reír creyendo que yo le hacía un chiste, pero cuando vio que de un golpe lo hice pedazos viera Ud., mi Dios, qué cara puso el hombre, más blanca que este papel, y cuando le dije que lo envolviera, viera Ud. con la rapidez que lo hizo y sin cobrarme ni un centésimo me acompañó con una gentileza única hasta la puerta de calle–– y las caras de los otros mozos y clientes–– se oía volar las moscas, claro está que no habiendo pagado el cacharro, tomé coche y tranquilamente llegué a mi estudio— Lo que menos podían imaginarse que yo debía romper el cacharro para hacer el mosaico el que hoy sirve de adorno a la Universidad de esta mi ciudad natal ––
Los arquitectos deberían de aconsejar a los gobiernos que en lugar de gastar tanto dinero en esas grandes telas negras, sucias y tristes con que se sirven para adornar las paredes (los cuadros) en los edificios públicos, deberían hacer ejecutar grandes mosaicos que dan tanta brillantez y llenan el alma de alegría con la riqueza del colorido y luego por lo eterno que son ¿Recuerda Ud. cuánta alegría hay en San Marcos? Las horas pasadas allá las recuerdo y las recordaré mientras viva ––
Me parece que me estoy extendiendo demasiado, pero hoy es un Domingo un poco triste para mí, sin embargo no tengo razón para estarlo, de modo que Ud. será el mártir— pero ya voy a terminar enseguida–– Yo no sé la cantidad de disparates que debo de haber escrito, Ud. me perdonará, porque no entiendo leer esta carta, irá así tal cual sale — Quisiera, como decía hace un rato, que Ud. hiciera un estudio casi exclusivo sobre mi pintura, esto no quita que de pasada toque lo demás, no hará mal, teniendo en cuenta que todos los fuertes artistas de todas las épocas (hoy Picasso y otros hacen decoración) han tratado de hacer de todo, dentro de su arte–– no puedo explicarme porque hoy un artista hace retrato solamente, o paisaje, o naturaleza muerta ect. La decoración está desprestigiada entre nosotros, porque no se sabe en realidad, creen que es pintar un plafón o hacer unas cuantas flores en un zaguán o patio–– ¿Qué es la Capilla Sistina? Le Stanze? Qué son los grandes frescos y tablas de las iglesias— y aun muchos retratos? Qué son los mosaicos Bizantinos? Qué han hecho toda la vida los chinos y japoneses?–– Han escrito mucho sobre mi obra pero no han dado vola. Lástima que no tenga fotografías de otros trabajos, de los viejos como de los más recientes, para que Ud. se enterase más–– Cuando aquí una revista publicó unos desnudos, muchos quedaron desconcertados, y esto se explica, pues aquí nadie se le atreve al desnudo –– En Europa mismo, sólo los académicos(1), como Ud. sabe, hacen sólo 3 o 4 años se ha vuelto a él, pero siempre como los clásicos y lo peor es que hacen todo obscuro, tal cual se les presentan a la vista los cuadros antiguos, sin tener en cuenta que se han ennegrecido por la acción del tiempo, estoy completamente convencido, por razones muy extensas a explicar, que cuando los pintaron, creo, que hasta chillones debieron de haber sido muchos de ellos–– Es absurdo pintar hoy todo negro y sin color –– porque se les ocurre a cuatro locos y está de moda –– teniendo, como tenemos, debido a los grandes progresos de la química, colores maravillosos en cantidad y resistentísimos ––Hasta los motivos han vuelto a retroceder de algunos siglos –– ¿Para qué sirven todas las conquistas hechas de tantos siglos, tanto materiales como espirituales? Con esto tampoco entiendo decirle que mis desnudos son algo fuera de lo común, pero no he realizado el cuadro porque hasta hoy no he visto en el desnudo algo que corresponda con nuestra sensibilidad, pueda que lo vea, además son simplemente estudios, casi todos al carbón (he realizado solamente unas 10 telas con desnudo porque de encargo) pero cuando se reprodujeron los carbones tanto en Europa como aquí, los que los vieron creyeron tratarse de pinturas y esto por la simple razón de que están hechos teniendo en cuenta, con el carbón, el color, es decir haciendo colorido solamente con blanco y negro –– Acaso cuando Ud mira una fotografía en negro, de un buen cuadro, ¿no se imagina el color? Con mi última exposición y con los desnudos, dicen que me he rehabilitado –– pero dicen también que hice aquella muestra, con las cosas raras, para tomarle el pelo = pero ellos son muy vivos =! es increíble tanta falta de sentido común –– Por fortuna que hay algunos más lógicos y empiezan a creer que ha sido muy saludable y sana toda la inquietud que he traído –– Ahora se discute acaloradamente de arte y otras cosas más, tratan de estar, más o menos, al corriente (por las revistas) de lo que pasa fuera de casa––Hay muchos jóvenes que buscan algo, que no saben ellos mismos lo que es, pero esto es bueno ¿quién es el que puede, rotundamente, afirmar qué es lo que busca? El último Salón Nacional ha puesto de manifiesto todo el cambio sucedido en un año con la aceptación de obras, que antes no solamente las rechazaban, sino que las tenían por tontas, absurdas y de mal gusto, y no me extrañaría, nada, que en el próximo salón le dieran el premio a un ultra futurista!
Ud. debería aclarar lo de los ismos –– que en arte no tienen ninguna importancia - que en arte no tienen ninguna importancia - Como también lo de las escuelas –– Yo estoy convencido que hay solamente grandes temperamentos, y son éstos los que marcan un camino o modalidad, los que los siguen son simplemente artistas sin personalidad definida, lo que no quita que los hay, y de gran talento, pero eso no basta para hacer arte, en arte el talento es muy relativo, lo que cuenta es la “creación”, sin ésta no puede realizarse la obra de arte ––Yo no he querido hacer algo que no se parezca a los demás; es ridículo “querer hacer diferente”; en todas mis obras de vanguardia sin que yo lo quiera hay algo de todos, que es, digamos, de propiedad de nuestra época, pero lo que no he querido hacer, porque no lo creo, ni lo siento, es, ni futurismo, ni cubismo ect. porque para mí son solamente, cada una de estas manifestaciones, un lado del arte –– y sobre todo marcan un solo momento muy pasajero –– “transición”, por esto es que me he preocupado de valores, volúmenes, composición y colores = en fin “realizar” sin “teorizar”, sin “desmembrar” = Además, nosotros, los nacidos en el nuevo mundo = por lo menos los latinoamericanos = no somos aún americanos, ni tampoco europeos, nos encontramos en un estado intermedio, en cierto modo, de superioridad a los europeos, pero por otro lado, nos encontramos un poco perdidos, con problemas muy amplios por delante y, con todos los que nos rodean que se nos oponen con mucha fuerza –– ¿Cuál será el arte nuestro? creo que solamente el tiempo lo dirá –– muchos, muchísimos años faltan, es necesario que todas estas tierras estén bien pobladas y que varias generaciones se alimenten de nuestro sol, aire y productos de estas tierras, y mil otras cosas que de por sí darán nuestras características –– Mi querido Mariátegui, me estoy alargando, temo por Ud., esto es interminable, de seguir así no se finirá piú –– ed é bene finirla d’una buona volta –– E qui la finisco –– Le adjunto también una lista con las principales exposiciones, pueda que le sea útil –– Mañana escribiré a su amigo, el pintor don José Sabogal, pidiéndole me aconseje cómo podría hacer una exposición en ésa, solamente con acuarelas, las que se pueden mandar por correo, sin que tenga que intervenir la aduana ––
Perdóneme la lata, salude a su señora–– ¿el nene debe de estar hecho un hombrecito?
Reciba un abrazo y un apretón de mano de su
Petto Ruti

Pettoruti, Emilio

Carta de Oliverio Girondo, 3/10/1924

México, 3 de octubre de 1924
Estimado y distinguido amigo:
Allí va una colaboración sobre la poesía moderna en Cuba, interesante artículo que con apresuramiento escribieron para mí Lizaso y Fernández de Castro y que consiste en un resumen —bastante largo— de un estudio que encabezará la antología que preparan. Aunque se advierte en su redacción, el poco tiempo de que dispusieron para redactarlo —quedamos autorizados para corregir repeticiones, etc.— creo que el artículo tiene su interés, pues da una noción clara del actual movimiento literario de aquel país. Adjunto al artículo las poesías que lo ilustran y de las cuales usted elegirá las que desee.
El grupo más interesante de La Habana, el grupo que intervino en la Revolución de hace algunos meses, y que conoce Claridad apreciándola en lo que vale, está constituido principalmente por las siguientes personas:
Emilio Roig de Leuchsenring, Director de la Revista Sociales especie de ‘plus ultra’ y que es la única revista en el actual momento que publica algo interesante. Cuba cincuenta y dos, Habana.
Agustín Acosta, el poeta joven de mayor reputación, Cuba 52, Habana.
José A. Fernández de Castro. Uno de los autores del artículo que adjunto y hombre enteradísimo de lo que sucede en América. Calle 17 Núm. 180, Vedado, Habana.
Félix Lizaso. El otro autor del artículo. Comisión del Servicio Civil, Habana.
Alberto Lamar Schweyer. Redactor en Jefe de El Sol, Habana.
Juan Marinello Vidaurreta, poeta del que envío versos. 17 y N, Vedado, Habana.
Jorge Mañach, que próximamente publicará una revista titulada Revista de la Habana.
José Z. Tallet. Buen poeta del que envío algunas poesías. Cuba 52, Habana.
Con todo este grupo he hablado de la urgencia de vincularnos y conocernos mutuamente. A cualquiera de sus componentes puede, por lo consiguiente, dirigirse usted en mi nombre, con el objeto de conseguir colaboraciones o pedir cualquier dato que necesite. No sería malo, que al menos a tres o cuatro de ellos les enviara Claridad.
De México no quiero decirle nada por el momento, pues muy pronto le escribiré al respecto.
Lo saluda con todo el aprecio y estimación que le tiene.
Oliverio Girondo
Banco Español del Río de la Plata, 8 Avda. de l’Opera-París.

Girondo, Oliverio

Carta de Enrique José Varona,12/2/1926

Habana, 12 de febrero de 1926
Señor don José Carlos Mariátegui
Lima
Muy distinguido señor mío:
He recibido el ejemplar de su interesante libro La Escena Contemporánea, con que se ha servido U. favorecerme. Ya el prefacio incita a la lectura. La haré desde luego, y estoy seguro de que será con provecho.
Reciba U. mis sinceras gracias y este testimonio de mi mayor aprecio.
Su más at. s.
Enrique José Varona

Varona, Enrique José

Carta de Guillermo de Torre, 16/2/1926

[Madrid] 16 de febrero de 1926
Sr. D. José Carlos Mariátegui
Lima (Perú)
Distinguido compañero:
Por dos conductos diferentes —uno, el de nuestro común amigo argentino Oliverio Girondo–– y otro, el de un escritor peruano, residente en Madrid–– llega a mi conocimiento el artículo de Variedades que Ud. ha tenido la espontánea gentileza de dedicar a mi libro crítico. Mil gracias por los conceptos elogiosos y aun por los que no son tales. Me gustan las objeciones y refutaciones. Las de U. quizás sean certeras en algunos puntos, menos atinadas en otros. Pero todo esto habría que discutirlo con vehemencia y tranquilidad al mismo tiempo. Mas estamos lejos, el tiempo falta, sería muy difícil que nos aproximásemos... Con todo, si llego a Buenos Aires, como pienso, ya le hablaré desde allí.
El agradecimiento, la simpatía intelectual y los saludos de su compañero.
Guillermo de Torre
Correspondencia: Av. Pí y Margall, 7, 8. Madrid (12)

Torre, Guillermo de

Carta de Alfonso Reyes, 19/2/1926

París, 19 de febrero de 1926
Alfonso Reyes saluda a su amigo José Carlos Mariátegui, le da las gracias por el amable envío de La Escena Contemporánea, da la más calurosa bienvenida al libro, felicita al autor, y se felicita de recorrer este claro panorama de intereses palpitantes.

Reyes, Alfonso

Carta de Carlos Ríos Pagaza, 4/3/1926

Cuzco, 4 de marzo de 1926
Señor
José Carlos Mariátegui
Lima
Querido y muy recordado compañero:
Recién me es posible, agradecerle vivamente por el envío de su hermoso, interesantísimo libro: La Escena Contemporánea, que lo he leído con deleite, con emoción, admirando lo interiorizado que se halla Ud. en todos los problemas que agitan el mundo en esta torturante época que nos ha tocado vivir. Muy pronto y detenidamente, sin querer salir del paso, con cuatro frases mal hilvanadas, publicaré en El Comercio, diario que dirijo en ésta, una impresión sobre su obra primigenia, digna de su talento y amplia, amplísima, bien cribada cultura.
También muy pronto, realizaré una activa propaganda en favor de la editorial que Ud. dirige, enviándole cuanto sobre ella publique. Antes, no he hecho nada, por exceso de trabajo, por un serio quebranto de salud que sufrí hace poco y porque muy burguesamente, me preparo para colacionarme en Derecho y así conquistar un arma, que vale mucho, en una seudodemocracia como la que nos alberga y en la que se miden los hombres, más que por su capacidad, por los títulos que ostentan.
Supe que un señor Latorre se hizo cargo de la agencia de Minerva, pero a los pocos días fue conducido preso a Lima. Si Ud. gusta, puedo yo encargarme de ella. Indique y en detalle, las condiciones. Sobre cualquier otra persona del Cuzco, ofrezco la ventaja de poseer un diario en el que pueda hacer intensa propaganda y conquistar muchos suscriptores.
Igualmente, le manifiesto que tengo casi listo un tomo de novelas andinas. Dígame, podría publicarlo la editorial que dirige y en qué condiciones. Estoy seguro que la lectura de esas narraciones, le gustarían mucho, de veras. El mujik peruano, el bronce andino, está presentado en ellas, al desnudo, con sus vicios y supersticiones, prácticas, creencias, costumbres más típicas y también su dominador, el gamonal. Luego, el paisaje tiene su lugar en esas fábulas, ya que hay mucho de panteísmo en las creencias indígenas y el cobre andino está vivamente influido del medio telúrico que lo rodea.
Posiblemente, dos o tres de esas narraciones aparezcan antes en La Prensa de Buenos Aires donde he logrado obtener un contrato ventajoso, pero yo quisiera que mi primer libro aparezca en mi tierra, como un homenaje a la pequeña patria que se llama el Perú. Después, ya vendrán otras editoriales. Todo es cuestión de tiempo, de propaganda y una voluntad siempre en tensión vigilante, obrando y reobrando perennemente.
Haga suya, muy suya, la viva simpatía espiritual, de su antiguo compañero de labores y leal amigo,
Carlos Ríos Pagaza

Ríos Pagaza, Carlos

Carta de Juana de Ibarbourou, 14/3/1926

Montevideo, 14 de marzo de 1926
Señor
José Carlos Mariátegui
Lima
Muy señor mío
Ante todo quiero explicarle el porqué de mi demora en acusarle recibo de su interesantísimo libro La Escena Contemporánea. Me llamó la atención apenas rasgué la tapa y lo abrí al azar. Comprendí enseguida que no es el suyo uno de esos libros para los cuales hay que sumar todos los días pequeñas dosis de voluntad a fin de leerlos, y yo he estado debilitada y en largo reposo, después de un angustiante período en que en vez de enferma fui dolorosa enfermera.
Ahora sí ya he vuelto a mis queridas actividades y es lo primero que he leído después del largo ayuno. No me había equivocado. La escena contemporánea es un cinematógrafo magnífico por cuya pantalla pasan los más interesantes problemas de la actualidad. Cada capítulo constituye un verdadero ensayo sobre un hombre o un hecho culminante. He aquí uno de los que más me han gustado: “D’Annunzio y el Fascismo”. Pero, todo el libro es admirable de equilibrio, de documentación, de visualidad clara y segura, de riqueza de léxico, de elegancia de exposición.
Ahora, lo he pasado a un viejo señor, que es un gran amigo mío, un hombre de gran cultura y un crítico muy sagaz. En mis pequeñas tertulias, leí dos o tres de sus capítulos y este señor (D. Miguel A. Marrupe) se manifestó interesado por conocerlo todo. Él le escribirá. Si a Ud. le fuera posible enviarle un ejemplar, estoy seguro que le daría un placer muy vivo. Su dirección es 8 de Octubre, 3655, Unión-Montevideo.
Tengo en su libro un pequeño tesoro que formará parte de la biblioteca de mi hijo. ¡Con qué interés estudiará él en sus páginas, dentro de 6 o 7 años (tiene 12, y es muy lector ya) los problemas de este período del 1900, que Ud. tan magistralmente ha estudiado a su vez!
Crea en mi admiración y acepte mi amistad.
Es de Ud. muy atenta y S.S.
Juana de Ibarbourou

Ibarbourou, Juana dé

Tarjeta de Baldomero Sanín Cano, 15/3/1926

Plaza Hotel, Buenos Aires, 15 de marzo de 1926
B. Sanín Cano saluda al señor José Carlos Mariátegui y le da las gracias por el ejemplar de "La Escena Contemporánea", en cuyos estudios políticos ha encontrado excelente doctrina en un estilo que invita a leer de seguido. Lo felicita sinceramente por la publicación de un libro que, no duda, tendrá un gran éxito.

Sanín Cano, Baldomero

Carta de César Atahualpa Rodríguez, 5/4/1926

Arequipa, 5 de abril de 1926
Sr. Dn. José Carlos Mariátegui
Estimado amigo:
Después de muchas dificultades he logrado vender quince ejemplares de su libro La Escena Contemporánea, que según instrucciones de U. tomé a mi cargo de la Librería León Albareda. El resto de su envío lo ha agotado también la mencionada Librería.
En pago de esos quince ejemplares, y del que recibió la Biblioteca Pública, le remito el cheque Nº 21451 a cargo del Banco Italiano por la suma de veintiocho soles y ochenta centavos (16 ejemplares a S/. 1.80). Le ruego que me mande un recibo por la suma indicada y avise al Sr. Albareda, para que me devuelva el recibo que le tengo dado por los libros vendidos.
No he querido pedirle liquidación al Sr. Albareda, por no estar autorizado para eso, ni saber el número de ejemplares que le remitieron ni la comisión que ofrecieron pagarle. Creo que si le escribe U., en el próximo correo tendrá el resto del dinero.
En lo sucesivo, mándeme U. directamente los libros que quiera que le coloque, indicándome con exactitud el precio a que debo venderlos, calculando portes y demás gastos. Ya sabe U. que sus cosas literarias las veo como mías. Es U. el único amigo a quien le sirvo de esta manera, violentando mi congénita pereza.
No piense U. en contar con suscripciones para los libros que arroja su Editorial Minerva. En este pueblo hay que vender el libro por la fuerza. El comprador no aventura diez centavos si no ve antes lo que va a comprar; y con el libro, necesita, además, del discurso explicatorio. De cada edición puede U. mandarme quince ejemplares, quizá pueda venderlos; sin perjuicio, por supuesto, de que haga U. sus envíos a las Librerías.
Le escribo desde la cama. He estado veinte días con fiebres gástricas. Recién estoy en el tercer día de convalecencia. Esta mañana acabaron de pagarme el último ejemplar de La Escena Contemporánea. También hay que vender al crédito.
A propósito de su libro: creo, sin temor de equivocarme, que después de la obra de González Prada, es lo que más vale en la literatura nacional. Aquí, entre la gente de letras, ha gustado mucho. Ninguno ha escrito todavía una prosa tan llena de juventud, tan caliente y tan briosa, y sin embargo tan bien encarrilada. Ninguno, tampoco, piensa con la seguridad de U. sus juicios breves y rotundos, tienen la certeza del balazo que perforó la fama del blanco; dan la sensación de haber terminado el encanto de quedarse largamente flotando en la imaginación.
Espero que este su poder de análisis y de crítica por lo alto, lo emplee muy en breve, en un libro sobre las peripecias de nuestra vida criolla; balanceándole sus desatinos y pulseándola por el lado de su incultura. No un libro de sociología. Un libro cinematográfico, casi como La Escena Contemporánea.
Esto que escribo a vuela pluma, no le da ni la más somera idea de lo que pienso sobre su obra. Me reservo a pensar con calma en lo que significa La Escena Contemporánea para la cultura patria.
Disculpe en la forma que le escribo. Vivo en el campo y estoy enfermo. Los útiles serios de escritorio los tengo en la Biblioteca Pública.
Con el afecto de siempre
César A. Rodríguez
Cuando reciba la letra, escríbame aun cuando sea telegráficamente, avisándome.

Rodríguez, César A.

Carta de Roberto Latorre, 16/4/1926

Cusco, 16 de abril de 1926
Señor don
José Carlos Mariátegui
Lima
Distinguido compañero:
A pesar de sincera promesa de volver a casa de usted en los días que permanecía en esa ciudad, se me hizo imposible realizar ese deseo. Mi condición económica estrecha me señaló caminos que me quitaban todo momento.
Ahora, y leyendo su carta de 16 de diciembre último, me cabe escribirle, evitando como usted cumplidos.
El concepto que de usted merezco es noble y grandemente satisfactorio y creo no desmentirlo jamás. Yo y muchos lo queremos en el Cusco a usted, reconociendo en todos instantes la benéfica obra que realiza y el singular talento que posee. Nuestro compañero claro que es usted honrosamente.
Con su hermano no tuve la oportunidad de hablar. La representación de Minerva cumpliré con agrado en este Departamento. La Escena Contemporánea se vende en la librería de Agustín Rivero. Libros y Revistas, remítame algunos ejemplares y así también anuncios de Amauta, oriénteme sobre lo que será y comenzaré a avisar a los cusqueños que ha de aparecer ese poderoso exponente de la literatura peruana.
En próximo correo escribiré a su hermano. Mi concurso en la obra de juventud que hacen ustedes deben contar seguro y leal.
Compañero, su libro estoy leyendo. Nada igual conozco hasta ahora sobre los asuntos que usted trata. Es admirable la forma como se dedica usted al estudio del movimiento político-social del Universo. Le agradezco el envío.
Ordene en mí siempre con la confianza de que le serviré con agrado.
Su amistad y compañerismo harán que me ayude cuando reinicie mi labor periodística, ¿no es verdad?
Le envío algunos ejemplares de Kosko.
Suyo.
Roberto Latorre

Latorre, Roberto

Carta de Waldo Frank, 5/1926

Mayo de 1926
Sr. Don José Carlos Mariátegui
Lima, Perú.
My friend:
Señor Llanos has sent me the review containing your splendid and generous article on —I will not say my work— but on my intentions, at least. I do not know how to thank you for this tribute. I have already read work of yours in various periodicals; and my respect for you makes me the more humble before this gracious salute from South America. I cannot feel, that I have altogether failed, when this kind of thing is given me. Life here in “Yanquilandia” is very very hard for the artist, for the man who deliberately sets himself against the most stupendously successful materialistic movement in all history. But life is not hopeless. Such words as yours are the Manna which enable me to survive in what I often, when I am weary and disheartened, feel to be the Desert of our age. Thank... Deeply, deeply, my thanks...
yours
Waldo Frank
PS Would it be possible for me to have two more copies of this article?

Frank, Waldo

Carta de José María de Acosta, 26/5/1926

Madrid, 26 de mayo de 1926
Sr. D. José Carlos Mariátegui
Mi distinguido compañero:
He recibido su notable obra La Escena Contemporánea, que me propongo leer con la atención que V. merece. Gracias mil por tan valioso envío. Correspondiendo a esta gentileza por el correo de hoy tengo el gusto de mandarle mi novela última Las pequeñas causas.
He recibido también el primer número de Libros y revistas y reconocido a esta atención, he dedicado a tan interesante publicación una nota en mi sección ‘La literatura española en el extranjero’, del gran diario español ABC. Juntamente con mi novela, en el mismo paquete, va este número del ABC y algún otro. En mi sección doy frecuentes notas sobre literatura hispanoamericana, especialmente sobre libros de investigación y crítica literaria, de crónicas de viajes por España y de los que de cualquier modo se relacionan en algo con la literatura española. Si publica algún libro de cualquiera de estos géneros, tendré mucho placer en dedicarle una afectuosa nota.
Hace unos meses le escribí rogándole me enviara su ficha bio-bibliográfica con destino a una obra que tengo en preparación y de la cual le incluyo un prospecto. Supongo que recibiría mi carta y atribuyo el que no me haya contestado a que no haya hecho labor de crítica literaria. Si es así, nada tengo que objetar, pero si tiene trabajos de esta índole, le agradeceré me la envíe para incluirlo con conocimiento de causa en dicha obra.
Si en algo le puedo ser útil por aquí, disponga incondicionalmente de mí.
Su afmo. compañero
José Mª de Acosta
De la Argentina me han enviado más de 70 fichas bio-bibliográficas. De Chile y de otras repúblicas americanas, muchas.

Acosta, José María de

Carta de Felix del Valle, 22/6/1926

El documento se encuentra incompleto por lo tanto solo puede resumir lo siguiente:
Manifiesta su desacuerdo con la premiación hacia una persona que no se puede definir quién es.

Valle, Félix del

Carta de Luis E. Valcárcel, 5/8/1926

Cuzco, 5 de agosto de 1926
Sr. D.
José Carlos Mariátegui
Lima
Querido compañero:
Todavía no tengo respuesta a mis últimas, y estoy temeroso de si han llegado a su poder los originales del libro. Ojalá todo sea con felicidad.
Ruégole prestar su inteligente atención a las pruebas de mi obra; algunas erratas y lapsus se han deslizado en las copias a máquina. Sálvelas, querido amigo. En el cuento “Hambre” se dice que la mujer del kolla estaba sentada en el dintel... en vez de “el umbral”, y así...
Mucho espero de su interés y del buen gusto que le animan para que el pequeño libro esté bien presentado. Cuentos y ensayos deben estar separados por algún espacio; los blancos juegan un papel importantísimo en este estilo mío de cortos períodos y breves artículos.
El amigo Delgadillo no ha venido. El número de Sagitario no me lo envió. Desde Arequipa me había escrito una curiosa carta que yo recibí con algún atraso, pues me hallaba lejos del Cuzco (primero en las ruinas de Kacha, después en Urubamba). Decía, entre otras cosas, que le era necesario que lo alojase ‘bien’ una persona ‘rica’. Mucho exigir, ¿no le parece? inmediatamente que llegué al Cuzco recibí del mismo un telegrama: me preguntaba ¿puedo ir? Yo no le contesté porque en la noche leí en los diarios que Delgadillo había salido para Puno. Juzgaba que de allí vendría a esta ciudad. Pero no sucedió lo previsto: Delgadillo se marchó a La Paz y de allí me escribe quejoso. No tiene razón, porque es inconcebible que se pueda imponer condiciones irrealizables. En una ciudad grande— que ya lo es el Cuzco, en cierto modo, no hay más alojamiento que el hotel. En la última carta, confiesa que no vino porque no tenía dinero... Acabáramos.
Le hago a usted esta relación, porque pudiera sorprenderlo alguna queja infundada.
Fraternalmente suyo
Luis E. Valcárcel

Valcárcel, Luis E.

Carta de Alejandro Peralta, 7/8/1926

Puno, 7 de agosto de 1926
Señor don José Carlos Mariátegui.
Lima
Compañero: Mucho placer me ha dado el saber que llegó a sus manos mi libro "Ande", i también la recepción del suyo: "Escena Contemporánea". Jugoso i moderno libro, que he saboreado con la delectación que todo lo que Ud. escribe.
Confío en que querrá Ud. darme a conocer su opinión sobre mi obra. Su voz es la única autoridad crítica en Perú. La espero con ansia.
Con un saludos
Alejandro Peralta

Peralta, Alejandro

Carta de Alcides Spelucin, 6/10/1926

Trujillo, 6 de octubre de 1926
Sr. José Carlos Mariátegui
Lima.
Mi querido José Carlos:
Mucho tengo que agradecerle a Ud. su bondadoso juicio acerca de mi libro, y, sobre todo, de mi persona.
Dejando aparte toda pueril modestia protocolaria, creo sinceramente que no estoy en un estado de gracia capaz de merecerlo. Es por eso que mi agradecimiento va a Ud. sencillamente, atendiendo sólo a la cariñosa voluntad que me parece adivinar en todo aquello en que mi obra o mi vida tienen algo que ver con Ud.
Yo no me creo un gran poeta ni mucho menos un genio como es frecuente en mis colegas. Juzgo sí que he venido a cumplir una finalidad y que procuro realizarla con toda la lealtad que me es posible. Las limitaciones que no pueda superar mi vida o mi obra, pertenecen, por lo tanto, a designios que están más allá de mis propias posibilidades. Soy pues, ante todo, un sincero. Procuro no traicionarme y por eso me doy en la medida de mis fuerzas. Un poco rústico en el fondo, como Ud. ha tenido la certeza de decirlo, o quizá si un equivocado o un anacrónico como parece apuntar nuestra inteligentísima Magda, he dado la primera modulación de mi mensaje lírico de acuerdo a mi indudable destino y a mi propia naturaleza.
Sé muy bien que no pertenezco a la vanguardia literaria de esta hora y no pretendo simular tampoco una estética que no se ha hecho carne viva de mí mismo. Por felicidad o por desgracia ––¡sabe Dios! ––cabalgo sobre dos épocas: una, en la que ha llegado a fermentar hasta lo insoportable un preciosismo modernista curvado ya hasta la decadencia; y otra, en la que se pretende flamear una bandera artística de ‘semáforo’ y de ‘velívolo’ que denuncia a las claras una absurda contextura de pastiche. Entre estos dos estercoleros he optado por modular la romanza de eternidad que me era posible oír en el fondo de mí mismo. Fácil me hubiera sido transformar este haz de intenciones estéticas de mi libro en algo acrobático, vestido de una adjetivación de moda, y presentar una obra aparentemente sintonizada con este instante; pero no; he preferido darlas como nacieron, porque acaso su vestimenta original fue ya todo un destino estético al que ni su propio genitor tenía derecho a deformar.
Esta es la razón que me mueve a justificar su presencia ante cualquier opinión equivocada o malintencionada que quiera cruzarles el camino. Yo creo sinceramente que sólo es inoportuna la obra estética que no aporta ninguna virtud auténtica y sustancial. Si mi libro está en ese caso, es, indudablemente, inoportuno. Inoportunidad vigente en cualquier año en que se hubiere publicado. Pero si, lejos de esto, se trata de una cuestión técnica, de factura retórica únicamente, no creo en la oportunidad ni la inoportunidad. Al menos, son factores a los cuales no concedo beligerancia alguna. Las altas disciplinas del pensamiento y de la sensibilidad, cuando penetran a cierta intrayema categórica, están ya fuera de esta clase de contingencias meramente epidérmicas. Han vencido, en una palabra, al tiempo y a la circunstancia. No se les puede juzgar por el traje Luis XV, o 1920 o 1926, que puede cubrirles. Júzgaseles ante todo por los quilates de belleza auténtica o de pensamiento vivo que tengan en sí. Ahora bien: esta belleza o este pensamiento está en relación directa a la inteligencia receptiva; cualquier prejuicio retórico que se interponga entrambos, deformará, en pro o en contra, la calidad de la obra. Así, pues, a las fuentes de belleza sólo ha de irse rigurosamente desnudo.
Perdone Ud. esta insoportable digresión; pero, responsable al fin y al cabo de la publicación de mi libro, he querido manifestarle mi punto de vista a Ud. que tan bondadoso ha sido para con él.
No he recibido carta de su hermano en la que me dé instrucciones acerca de Amauta. Como la mayor parte del lote que me ha remitido lo envío yo a mi vez a mis agentes del Valle de Chicama y de la Provincia de Pacasmayo, necesito instrucciones para indicarles la comisión que han de percibir. Juzgando de importancia, he hecho imprimir unos recibos del modelo que le acompaño, para contratar algunas suscripciones. Esto último me será fácil a partir del segundo número pues hay el temor de que la revista no siga saliendo. Yo creo que hasta el tercer o cuarto número podemos contar con unas cien suscripciones seguras de pago semestral adelantado. Adjunto a ésta le acompaño un cheque a su orden por S/. 30.00, que espero se sirva abonármelo en cuenta. La segunda remesa de La Escena Contemporánea la he repartido toda en la sierra. Aún no he recibido el valor de ella pero creo que será en mi poder dentro de pocos días. El Nuevo Absoluto de Iberico Rodríguez se ha abarrotado casi por completo. Las pocas personas que en esta ciudad se interesan por dicha clase de estudios, ya lo habían adquirido de otro caballero que trajo dicha obra con anterioridad a la remesa de Uds.
La nota de los que habían adquirido La Escena Contemporánea no se la remití por juzgar que quizá sería mejor para Uds. la de los que suscribieran a Amauta. Esta sí pienso remitírsela en cuanto haya un número de suscriptores más o menos numeroso.
Espero carta de su hermano, o, en su defecto, suya, para dar instrucciones a los agentes.
Reciba Ud. cariñosos saludos de todos los de esta casa y un cordial saludo de mi parte.
Alcides Spelucín

Spelucín, Alcides

Carta de Alcides Arguedas,7/10/1926

7 de octubre de 1926
Señor José Carlos Mariátegui
Casilla 2107
Lima
Estimado escritor:
La Escena Contemporánea es un reflejo profundamente fiel de la agitación política mundial y sorprende como un escritor de nuestros lejanos países pueda, por solo sus lecturas, revelar las tramas ocultas y secretas que dan tanta complejidad a los movimientos sociales de nuestra época turbada y alborotada.
Es usted, entonces, un observador penetrante y un espíritu lúcido casi enamorado de su tiempo.
Le estrecha cordialmente la mano su atto amigo
A. Arguedas.

Arguedas, Alcides

Carta de Emilio Pettoruti, 9/11/1926

Transcripción completa (se ha respetado la grafía del original):
Mi querido Mariátegui
Ayer, en la redacción de Martín Fierro, he visto el 2 nro. de "Amauta"; a mi aún no me ha llegado - Muchísimas gracias por su pensamiento - Me haría una gran gauchada enviandome 3 o 4 números - Los de "Inicial" se quejan, han recibido solamente el 2 - Los de "Clarín" ninguno - Hidalgo ninguno, mandeles, no deje de hacerlo - Ando sumamente atariado con un montón de cosas, pero muy pronto le enviaré mis noticias - Mandeme las suyas, hace rato que no los tengo - Me ha hecho placer que haya usado "Amauta" que le dibujé, queda bien - Saludeme a su señora y para Ud. un gran abrazo de su
PettoRuti

=Saludos para todos los muchachos de ésa=

Pettoruti, Emilio

Carta de Félix del Valle, 6/12/1926

Madrid, 6 de diciembre de 1926
Querido Mariátegui:
Antes que estas líneas, que llevan mi afecto, supongo en su poder un artículo. Lo envié a mis hermanas porque supongo más seguridad en la dirección. Es un artículo vago, yo no puedo concretar, pero lleno de insinuaciones que subrayaré después. La nota exaltando un gesto de Leguía, además de ser justa, es, sobre todo, conveniente para mí. Urge que yo permanezca en Europa siquiera un par de años más. Y Ud. sabe que sin la asistencia del gobierno es imposible.
Le felicito por Amauta. Está muy bien, aunque, en su parte literaria, recargada de esa novedad sudamericana que, para ser buena, tiene que ser consciente, forzuda, y no tomada o pegada. Hay que precisar más y ‘literatizar’ menos. Ah, ¡si todos fueran como Ud. y Falcón! Adoro la novedad, siempre que quien la traiga no la ostente a la manera de un nuevo rico, que, en el fondo, es lo que está pasando entre nuestros jóvenes escritores. He visto varios ‘casos’ muy de cerca, aquí, en España. No me es posible conseguirle firmas para su revista. Yo no estoy vinculado a muchos escritores. Apenas si soy amigo de unos pocos. Además, España es campo muerto, es un museo, aunque le digan a Ud. lo contrario. Es el defecto que noto en Falcón, exceso de españolismo. Supongo que será por agradecimiento. Es una valla ésta, de tal fuerza, que no se puede traspasar sin exponerse a quedar al intemperie. Los pobres, los que vivimos de nuestro trabajo, aunque se tengan los grandes méritos de Falcón, no podemos nunca ser totalmente libres. Yo, por ejemplo, quisiera escribir para Amauta cosas que no puedo decir sin peligro de que el garbanzo se aleje de mi estómago, órgano grosero y dictador de nuestro ser. Con todo, le envío a Ud. en el próximo correo otro artículo para su periódico. Verá Ud. que yo ––para mis ‘intereses’ lo mejor sería permanecer en silencio–– me siento enlazado a Ud. por una solidaridad espiritual que no concluirá sino con nuestras vidas. Con Falcón —nos escribimos constantemente— dialogábamos por carta sobre esta solidaridad entre Ud., él y yo. Somos los tres económicamente más pobres de nuestra generación y, sobre cualquier divergencia episódica, hay algo entre nosotros que ahora se cristaliza. Hemos sufrido más que gozado. El yunque ha sido el mismo para los tres. Impidamos que sea igual para los pobres que vienen detrás con los mismos humanos anhelos de bien de que nosotros estamos poseídos.
El año próximo, que deseo mucho mejor para Ud. y su familia que los anteriores, comenzaré alguna labor en España. Ud. sabe que estaba desentrenado. Notará la diferencia entre los primeros artículos y los que vayan después. Pero sólo haré un par de novelitas cortas y unos cuantos artículos. Labor de captación de público, sobre todo. La obra que quiero la haré después a base de estudios, serios y profundos. Le tendré al corriente de todo. Algunos intelectuales españoles me han pedido su libro y va de mano en mano el único ejemplar que tengo. No quiero abrumarle con la cantidad de elogios que verbalmente me han hecho de su libro. Me han agradado y satisfecho más que si fueran dirigidos a mí. En el Perú, por mucho que lo estimen, no saben todavía bien lo que Ud. significa. Son, los nuestros, medios gaseosos y sólo se mantienen a sus anchas los que no tienen una sola idea de nada.
Mándeme Ud. cuanto crea que pueda interesarme. Poca literatura. Voy perdiendo la afición a ella y, como no se sea un gran literato, creo que mejor es alistarse en filas más provechosas para la guerra social que hay que acometer resueltamente.
Si Ud. ve a Alfredo Piedra ––¿está en buenas relaciones con él?–– dígale que precisa que me sostenga dos años más en Europa. Estoy en el momento de aprovecharlos, recuperada mi salud. No le hable de ideas, sí de sentimientos ya que, en verdad, yo estoy muy reconocido a él. Ud. no sabe lo generoso que ha sido conmigo. Con discreción háblele de mí y de que, el mejor beneficio que puede hacerme, es el de asegurarme un par de años en Europa. José Carlos, esto, la seguridad, es muy serio. Ud. ya sabe a cuánto se expone uno sin ella.
Mi familia me escribe, elogiando su conducta, con motivo de la muerte de mi pobre vieja. Es Ud. el único amigo mío que se ha acordado que tenía familia. Yo les he contestado que no hay que extrañarse de ello, ya que Ud. es el único amigo ––dándole toda su fuerza al vocablo–– que yo tengo allí. Los demás son amigos del ‘suelto’ de periódico. ¡Pobrecitos! Mis hermanas no pueden comprender esto.
En fin, querido Mariátegui, con deseos de que su salud mejore, de que Ud. viva cada vez mejor, se despide, por hoy, quien tanto le quiere y extraña.
Félix del Valle
P. D. El segundo número de Amauta no lo he recibido. Fui a París a hacerme ver del estómago. Espero regresar pronto y allí sí puedo conseguirle firmas ilustres. Mientras no le avise mi nueva dirección envíeme todo a Madrid.

Valle, Félix del

Carta de César Falcón, 10/12/1926

26, Bellevue Road,
West Ealing,
London, W.13.
10 de diciembre de 1926
Querido José Carlos:
Al fin he rescatado los originales de la novela y te los mando hoy mismo. Como verás, se trata de una cosa un poco antigua, aunque, en cierto modo, un poco nueva también. Quería hacerle un prólogo polémico. Pero me ha cogido en un momento en el cual estoy verdaderamente abrumado y me veo obligado por fuerza a dejarla sin él. Publícala como está. Hazme el favor de corregir atentamente las pruebas, porque seguramente las cuartillas están llenas de errores y faltas.
Dime cuántos ejemplares puedes mandar para la venta en España. Dímelo enseguida para, si tú no tienes agente, gestionar yo la agencia de alguien. y no me lo digas sólo por este libro, sino por todos los de tu editorial. Yo puedo ponerte en contacto con un amigo mío para el caso.
Sigo sin recibir carta tuya y, naturalmente, la reclamo.
Continúan los preparativos de Historia Nueva, no tan rápidamente como quisiera porque me lo impide la lentitud hispanoamericana.
Pronto te escribiré con más extensión.
¿Cuándo, más o menos, estará impresa la novela?
Recuerdos cariñosos de mi mujer y para la tuya y tus niños.
Te abraza fraternalmente
César

Falcón, César

Carta de César Vallejo, 10/12/1926

París, 10 de diciembre de 1926.
Mi querido compañero:
Agradezco a usted en lo que vale el bondadoso juicio que me envía publicado en Mundial, relativo a mi labor literaria. Varios pasajes de su cariñoso ensayo llevan tal voluntad de comprensión y logran interpretarme con tan penetrativa agilidad, que leyéndolos me he sentido como descubierto por la primera vez y como revelado en modo concluyente. Su ensayo, sobre todo, está lleno de buena voluntad y de talento. Le agradezco, querido compañero, por ambas cosas.
He recibido Amauta. Sigo con fraternal y fervorosa simpatía los trances y esfuerzos culturales de nuestra generación, a cuya cabeza está usted y están otros espíritus sinceros como el suyo. En estos días enviaré a usted con todo cariño algún trabajo para Amauta, cuyo éxito y acción renovatriz en América celebro de corazón, puesto que ella es, como usted me dice, “nuestro mensaje”. Creo que esta resonancia ha de crecer, contribuyendo así a densificar más y más la sana inspiración peruana de nuestra acción ante el continente y ante el mundo.
Próximamente le escribiré acerca del libro que me pide para la Editorial Minerva. Pueda ser que ese libro esté listo muy en breve.
Un afectuoso saludo para todos los buenos amigos de Amauta y para usted un estrecho abrazo de su devoto compañero.
César Vallejo

Vallejo, César

Carta de José María de Acosta, 14/12/1926

Madrid, 14 de diciembre de 1926
Sr. D. José Carlos Mariátegui.
Mi distinguido amigo y compañero:
He recibido el n° 2 de la nueva revista que dirige Amauta (el n° 1 no ha llegado a mi poder). Me ha gustado mucho y le felicito sinceramente. Le he dedicado una nota en mi sección del ABC y he aprovechado la ocasión para hablar de U. y de su reciente e interesante libro. Por este mismo correo le envío este número de ABC.
Supongo recibiría una novela mía que tuve el gusto de remitirle. Ya tengo en prensa otra, como verá por el anuncio que le incluyo, cuando salga a luz se la enviaré también.
Disponga como guste de su buen amigo y compañero
José Mª de Acosta
s/c Ferraz n° 64.

Acosta, José María de

Carta de Graziella Garbalosa, 26/12/1926

México, 26 de diciembre de 1926
a
José Carlos Mariátegui
en Lima, Perú
admirable conocido:
al comenzar quiero explicarle, por qué utilizo este papel de carta que comprara mi pequeña de ocho años. tengo prisa en escribirle, ya que mis intenciones, como suelen esfumarse rápidamente, me obligan a cogerlas al vuelo, si gusto de aprovecharlas un instante. hasta dentro de unos días no me traerán el papel de mi correspondencia y aprovecho en tanto el de mi chamaca. En casa de Jacobo Hurtwitz encontré un bonito número de Amauta, llevado por Esteban Pavletich, después de saboreado el contenido de la revista, decidí escribirle a Ud., mandándole una composición literaria.
Utilizo en ésta la pluma, debido a que resulta más fácil e indispensable, cuando se pertenece al sexo femenino, viajar acompañada de un estuche de gillette que con una portátil máquina de letras. Soy cubana y habanera (por si la curiosidad le azuza a conocer mi nacionalidad). tengo varios libros editados, novelas y versos; ¡feraz! no desmiento los efectos de la reverberante latitud geográfica donde me trajeron al mundo...
Descuido mucho el intercambio literario y el establecer saludables relaciones con los verdaderos paladines de la literatura.
Amauta logró cautivarme. disculpe Ud. la intención de sorprenderle con versos míos. gastrónoma de los más caros deseos hoy sufro de dispepsia psicológica. Tenga Ud. benevolencia para con el histérico apetito que despertara la sazón de los nuevos platos orientalizados, creaciones o condimentaciones de los actuales aedas, intuitivos del refinamiento asiático, el más complicado y sintético de los refinamientos.
Tonifico las buenas esperanzas de conocer a ese inmenso perú.
Ahora visito al México de los aztecas. mañana pasearé por Europa. después me llamará Montevideo, hasta que me detenga en el imperio de los incas.
Paréceme larga esta presentación. hasta mediado del año próximo viviré en el Hotel Princess Ave. Hidalgo n° 59; reciba Ud. la sencilla felicitación de s.s.s.
Graziell Garbalosa

Garbalosa, Graziella

Carta de Henri Barbusse, 13/5/1926

13 de mayo de 1926
Mon cher José Carlos Mariátegui.
J’ai reçu votre livre La Escena Contemporánea. Combien je suis désolé de ne connaître que mal la belle langue espagnole ––qui est de toutes les langues vivanles celle que j’admire le plus— ce qui m’interdit de lire couramment votre oeuvre. Toutefois je sais assez l’espagnol pour pouvoir comprendre en y apportant suffisamment d’attention, un texte espagnol écrit. C’est ainsi que j’ai eu la joie de pénétrer dans quelques— unesde vos pages, et d’y dècouvrir une belle effusion fraternelle qui m’honore et qui me touche.
Plus que jamais nous occupons de grouper les forces intellectuelles internationales. Et nous cherchons la formule large et humaine que nous permettra de nous appuyer tous les uns sur les autres et de susciter parmi les travailleurs de l’esprit des défenseurs aux grandes idées saines, de l’avenir. Je me mettrai sans dout en rapports avec vous quelque jour pour cela, car je pense que vous représentez dans votre pays les éléments hardis et lucides qu’il faut arriver à rallier en bloc.
Croyez-moi bien cordialement à vous.
Henri Barbusse

Barbusse, Henri

Resultados 1 a 50 de 183