Medios de Comunicación de Masas

Taxonomía

Código

05.07.03

Nota(s) sobre el alcance

  • COMUNICACIÓN

Nota(s) sobre el origen

  • OECD Macrothesaurus

Mostrar nota(s)

Términos jerárquicos

Medios de Comunicación de Masas

Términos equivalentes

Medios de Comunicación de Masas

Términos asociados

Medios de Comunicación de Masas

304 Descripción archivística results for Medios de Comunicación de Masas

5 resultados directamente relacionados Excluir términos relacionados

Oliverio Girondo [Recorte de prensa]

Oliverio Girondo

Este Oliverio sud-americano y humorista no se parece al hamletiano y melancólico Oliverio amigo de Juan Cristóbal. No es probable que, como al agonista de la novela de Romain Rolland, le toque morir en un primero de mayo luctuoso.

Girondo es un poeta de recia fibra gaucha. La urbe occidental ha afinado sus cinco o más sentidos; pero no los ha aflojado ni corrompido. Después de emborracharse con todos los opios de occidente, Girondo no ha variado en su sustancia. Europa le ha inoculado todos los bacilos de su escepticismo y de su relativismo. Pero Girondo ha vuelto intacto e indemne a la pampa.

Esta gaya barbarie, que la civilización occidental no ha logrado domesticar, diferencia su arte del que, en ánforas disparatadas, símiles a las suyas, se envasa y se consume en las urbes de Occidente. En la poesía de Girondo el bordado es europeo, es urbano, es cosmopolita. Pero la trama es gaucha.

La literatura europea de vanguardia, —aunque esto disguste a Guillermo de Torre— representa la flora ambigua de un mundo en decadencia. No la llamaremos literatura "fin de siglo" para no coincidir con Eugenio d’Ors. Mas si la llamaremos literatura "fin de época". En las escuelas ultra-modernas se descompone, se anarquiza y se disuelve el arte viejo, en exasperadas búsquedas y trágico-cómicas acrobacias. No son todavía un orto; son, más bien, un tramonto. Los celajes crepusculares de esta hora preanuncian sin duda algunos matices del arte nuevo, pero no su espíritu. El humor de la literatura contemporánea es mórbido. Girondo lo sabe y lo siente. Yo suscribo sin vacilar su juicio sobre Proust: "Las frases, las ideas de Proust, se desarrollan y se enroscan, como anguilas que nadan en piscinas de acuarios; a veces deformadas por un efecto de refracción, otras anudadas en acoplamientos viscosos, siempre envueltas en esa atmósfera que tan sólo se encuentra en los acuarios y en las obras de Proust".

El oficio de las escuelas de vanguardia —de estas escuelas que nacen como los hongos— es un oficio negativo y disolvente. Tienen la función de disociar y de destruir todas las ideas y todos los sentimientos del arte burgués. En vez de buscar a Dios, buscan el átomo. No nos conducen a la unidad, nos extravían por mil rutas diversas, desesperadamente individuales, en el Dédalo finito y befardo. Sus ácidos corroen los mitos ancianos. Esto es lo que la función de las escuelas ultra-modernas tiene de revolucionario. El frenesí con que se burlan de todas las solemnes alegorías retóricas. Ninguna cosa del mundo burgués les parece respetable. Detractan y disgregan con sutiles burlas la Eternidad burguesa y el Absoluto burgués. Limpian la superficie del Novecientos de todas las heces, clásicas o románticas, de los siglos muertos. Cuando se haya llevado Judas todos los ripios y todas las metáforas de la literatura burguesa, el arte y el mundo recuperarán su inocencia.

Han empezado ya a recuperarla en Rusia. El poeta de la revolución, Demetrio Mayavskoysky, vástago del futurismo, habla a los hombres un lenguaje trágico. Guillermo de Torre se da cuenta en su apología de las literaturas europeas de vanguardia de que "voces de un acento puro, noble y dramático sobresalen entre el coro de voces algo irónico y humorístico que forman los demás poetas de Europa".

¿Pertenece la voz de Oliverio Girondo a este coro? No sé por qué me obstino en la convicción de que Girondo es de otro paño. Pienso que la burla no es sino una estación de su itinerario, un episodio de su romance. Por ahora, hace bien en no tomar en serio las cosas.

Sus "Veinte poemas para ser leídos en el tranvía" y sus "Calcomanías" pueden ser desdeñados por una crítica asmática y pedante. A pesar de esta crítica, Girondo es uno de los valores más interesantes de la poesía de Hispano-América. Entre un aria sentimental del viejo parnaso y una "greguería" acérima y estridente de Oliverio Girondo, el gusto de un hombre nuevo no vacila. La poesía de Girondo nos ofrece al menos versiones verídicas de la realidad. He aquí una escena de la procesión de Sevilla: "Los caballos —la boca enjabonada cual si se fueran a afeitar— tienen las ancas, tan lustrosas, que las mujeres aprovechan para arreglarse la mantilla y averiguar, sin darse vuelta, quién unta una mirada en sus caderas".

Para algunos esta poesía tiene el grave defecto de no ser poesía. Pero esta no es sino una cuestión de paladar. La poesía, materia
preciosa, no está presente en el cuarzo poético sino en muy mínimas proporciones. Lo que ha mudado no es la poesía sino la cristalización. El elemento poético se mezcla, en la obra de los poetas contemporáneos, a ingredientes nuevos. Uno de esos ingredientes es, por ejemplo, el humorismo. Los que están habituados a degustar la poesía sólo en las clásicas salsas retóricas, no pueden digerirla en los poemas de Girondo. Y tienen que asombrarse de que la crítica moderna clasifique a Girondo como un hondo y genuino poeta. Remitamos a los esitantes a los "nocturnos" de Girondo, donde encontrarán emociones poéticas como las siguientes: "Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras, y en que las cañerías tienen gritos estrangulados, como si se asfiixiaran dentro de las paredes".

"A veces se piensa, al dar vuelta a la llave de la electricidad, en el espanto que sentirán las sombras, y quisiéramos avisarles para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones. Y a veces las cruces de los postes telefónicos, sobre las azoteas, tienen algo de siniestro y uno quisiera rozarse a las paredes, como un gato o como un ladrón.”

Por mi parte, cambio de buen grado estas síntesis, estos comprimidos —que en mis ratos de excursión por las nuevas pistas de la literatura, me complazco en chupar como bombones— por toda la barroca y tropical épica y todo la mediocre y delicuescente lírica que prosperan todavía en nuestra América.

José Carlos Mariátegui

José Carlos Mariátegui La Chira

Carta de Waldo Frank, 21/4/1929

New York, hoy 21 abril [de 1929]
Mi querido hermano,
Mi visita a Suramérica está reglada. Estaré en Argentina, hasta el 15 de noviembre. Traversaré los Andes —tal vez por Chile, La Paz, Cuzco: y deberé encontrarme en Perú a los principios de diciembre. No necesito decirle cómo me alegra esta ocasión de conocerle personalmente y de poder conocer un poco su país.
Si se puede arreglar en Lima una conferencia o más, pagándome los gastos de mis exploraciones en Perú, seré contento.
Ya puedo figurarme las horas que charlaremos y discutiremos juntos, ¡Ud. y yo! ¡Como tenemos mucho que decidir! Principalmente, como tengo yo mucho a aprender de Ud!
suyo, enteramente.
Waldo Frank
¿ha recibido Ud. mi último libro?

Frank, Waldo

Una encuesta de Barbusse en los Balcanes [Recorte de prensa]

Una encuesta de Barbusse en los Balcanes

En su nuevo libro “Les Bourreaux " (Ernest Flammarion, Editeur. París, 1926), Henry Barbusse reúne las conclusiones de su encuesta sobre el terror blanco en Rumanía, Bulgaria y Yugo-eslavia. Henry Barbusse visitó estos países hace aproximadamente un año, acompañado de la doctora Paule Lamy, abogado del foro de Bruselas, y de León Vernóchet, secretario general de la Internacional de los Trabajadores de la Enseñanza. Y, después de informarse seriamente acerca del régimen de terror instaurado por los gobiernos de Bratiano, Zankoff y Patchitch, lo denunció documentada e inconfutablemente a la consciencia occidental.

“Les Bourreux" no es, pues, un libro de literato, sino un libro de combatiente. Barbusse se siente, ante todo, un milite de la causa humana. Pero este libro no se ocupa, sin embargo, absolutamente, de polémica doctrinal. Se limita a exponer desnudamente, con objetividad y con verdad, los hechos. A base de datos rigurosamente verificados, lanza una documentada acusación contra los gobiernes reaccionarios de esos tres estremecidos países balcánicos.

Estos países son, según frase de Barbusse, el infierno de Europa. El terror blanco, alimentado de las más feroces enconos de clase y de raza, se encarniza ahí contra todos los que sospecha adversos al viejo orden social. El revolucionario, el judío, están fuera de la ley. La represión policial colabora con la acción ilegal de las bandas fascistas. Los más monstruosos procesos exhiben en la más cínica servidumbre a la justicia y sus funcionarios. "Sobre esta Rumanía de hoy. —escribe Barbusse— sobre esta Yugoeslavia, sobre esta Bulgaria que es el círculo más patético del infierno balcánico, el estrangulamiento metódico de toda pulsación de libertad se transforma a los ojos en una calma que oprime el corazón porque es la calma de un cementerio. Se sabe bien que las cabezas que se han alzado han sido abatidas y que si aquí y allá se vuelven a alzar otras, lo serán también a su turno; que todas las fuerzas vivas y conscientes de los trabajadores de la ciudad y los campos han sido o serán aniquiladas. Esta mutilación colectiva puede hacer en una apariencia de orden a quien no hace más que pasar por esta tierra de espanto. Pero la paz no es sino una mortaja y los sobrevivientes comprenden que su existencia depende del primer gesto, de la primera palabra".

Los gobiernos rumano y búlgaro se atribuyen la misión de defender a Europa del bolchevismo. La complicidad del capitalismo occidental en su despotismo sanguinario es, en todo caso, evidente. Los gobiernos demo-liberales de Inglaterra y Francia presencian con tolerancia impasible sus ataques a los más fundamentales principios de la civilización. "Los gobiernos de Bratianu, Volkov, Patchitch, Pángalos y hasta ayer el gobierno de Horthy —constata Barbusse— no han tenido apoyo más firme que el de los representantes de la Francia de la Revolución y de la libre Inglaterra. Todos estos hombres se sonríen y se sostienen. Por otra parte, se parecen. Los unos no son otra cosa que la imagen más sangrienta de los otros. Encarnan en todas partes el mismo sistema, la misma idea".

Bulgaria se presenta como la más trágica escena de reacción. Los hechos que Barbusse denuncia no son desconocidos en conjunto. No obstante la complacencia que la gran prensa europea y sus agencias telegráficas usan con los regímenes reaccionarios, los ecos de la tragedia del pueblo búlgaro se han difundido hace tiempo por el mundo. Pero ahora el testimonio de Barbusse, apoyado en pruebas directas, precisa y confirma cada uno de los crímenes que antes, a través de distintas versiones, podían parecer exagerados por la protesta revolucionaria.

El atentado de la catedral de Sofía, no fue, como ya sabíamos, el motivo de truculenta represión: fue simplemente su efecto. El gobierno búlgaro había emprendido mucho antes de ese acto desesperado, una sañuda campaña contra los organizadores y adherentes de los partidos agrario y comunista, con la mira de su completa destrucción. Varios diputados comunistas habían sido asesinados. Las cárceles estaban repletas. En medio de esta situación de pavor sobrevino el atentado de la catedral. Un tribunal honrado habría podido comprobar fácilmente la ninguna responsabilidad del partido comunista. La praxis comunista rechaza y condena en todos los países la violencia individual, radicalmente extraña a la acción de masas. Pero en Bulgaria los procesos no son sino una fórmula. El gobierno de Zankoff se acogió al pretexto del atentado para extremar la persecución así de comunistas como de agrarios. El número de víctimas de esta persecución, según los datos obtenidos por Barbusse, pasa de cinco mil. Los tribunales condenaron a muerte sólo a trescientos procesados. Las demás víctimas corresponden a las masacres de los horribles días en que imperaba en Bulgaria la ley marcial. La ola de sangre llegó a tal punto que el Rey Boris se negó a firmar la sentencia de muerte de los tribunales. Y fue necesario que un vasto clamor de protesta se encendiera en el mundo para que la dictadura de Zankoff, la más infame las dictaduras balcánicas, se sintiera aplacada y satisfecha.

Barbusse, en su libro, enumera los crímenes. Su requisitoria está en pie. Nadie ha intentando válidamente confutarla. "Les Bourreaux" aparece, por ende, como uno de los más graves documentos de acusación contra el orden burgués.

Los mismos estados que ante las violencias de la revolución rusa, olvidando la historia de todas las grandes revoluciones mostraron ayer no más una consternación histérica, no han pronunciado una sola palabra para contener ni para reprobar el "terror blanco" en los países balcánicos. Bernard Shaw dice que los hombres que condujeron a Europa a la guerra traicionaron a la civilización. La admiración es vana. Después de la guerra, la traición continúa. Y su grado de responsabilidad aumenta.

La protesta de los intelectuales libres como Barbusse, como Shaw, es lo único que salva, en esta hora dramática, el honor de la inteligencia.

José Carlos Mariátegui

José Carlos Mariátegui La Chira

Carta de Ernesto Quesada, 7/8/1927

Buenos Aires, agosto 7 de 1927

Señor don Luis A. Delgado
Oyón
Vía Cerro de Pasco
Perú

Mi distinguido amigo:

Después de su carta de abril 15 ninguna noticia suya me ha llegado. Los alegatos del arbitraje, con su secuela de plebiscito e ainda mais, decididamente se han traspapelado por ahí, de las oficinas ministeriales....a la luna! Nada ha llegado.

Pero si los números de "La Prensa" de Lima ( junio7 y 8) que contienen la descripción de las excavaciones de Tello en la península de Paracas, en la cual ha hallado yacimientos arqueológicos de 3 culturas precolombinas diferentes. Gracias sentidas por tal envió, pues nos ha interesado enormemente. Le escribo en el acto a Tello requiriéndole mas informes.

Ahora le mando a U. mi ultimo opúsculo "Spengler en el movimiento intelectual contemporáneo" que contiene mi conferencia de La Paz. Espero que, en razón del problema sociológico americano dilucidado, le interese a U. su lectura.

Recibimos un opúsculo sumamente interesante de la señora Dora Mayer de Zulen: le escribió ya mi señora. Vaya un caso psicológico singular! Eso me ha hecho doblemente simpática a la protagonista, a quien igualmente envió un ejemplar de mi conferencia paceña.

Me pregunta U. sobre las impresiones de mi señora relativas a nuestra excursión de estudio al altiplano a comienzos de año. Pues bien: las referentes al viaje anterior, en que tuvimos el placer de conocer a U. se publicaron en la Gaceta de Colonia en los meses anteriores, y si U, tiene a mano dicha Kölnische Zeitung, verá allí dicha serie de artículos con los títulos —general y parciales— siguientes:

1) Habana (marzo 9 No.180)
2) In der Meerenge von Yucatán (marzo 16 No.199)
3) Maya Kunst und Architektur (marzo 30 No.237)
4) Der PanamaKanal (abril 8 No.258)
5) Lima (abril 13 No. 272)
6) Vorinkaische Kulturen (abril 20 No.290)
7) Plebiszite, Mumien und andres (abril 24 No.302)
8) Das Rätsel des Stillen Ozeans (mayo 4 No. 328)

Ahora ha enviado la segunda serie, relativa al altiplano, y aparecerá con los títulos -general y parciales, siguientes:

Im Reich der Eondore
1) Kolivien: Eine Reise mit Hindernissen
2) Sammlungen
3) Doña Rosa, Meerschweinchen und Ruinen
4) Eine pre-historische Stadt in 3800 Metern uber I'm Meer: Tihuanacu
5) Der Titicacasee
6) Cuzco, die Stadt der Inca
7) Cuzco, das Antiquitaten-kabinett
8) Vorgeschichtliche Bergfestungen in Alt perú

No se cuando se publicarán estos artículos, si bien infiero que en el correr del año, pues solo depende de los compromisos anteriores del diario, etc.

Ambas series, como U. ve, se especializan con las culturas precolombinas.

Le mando a U —como recuerdo de aquel viaje— dos números de revistas argentinas: una, P.B.T. (agosto 19 de 1916) que contiene, con el título de "Un trabajador silencioso" un artículo sobre la casa de este su amigo; y otra "Tabaco" (abril 1919) que inserta su retrato.

Estoy ahora absorbido por la revisión de los manuscritos inéditos de mi padre, fallecido en 1913, que contienen loa originales de los 30 vols. de sus Memorias históricas y diplomáticas ,que abarcan la historia argentina de 1847 a 1910. Necesitaré varios años para poner en orden esos papeles, un tanto desordenados y su publicación requerirá otra serie de años. Ya ve U. que, a pesar de mis años, todavía me atrevo a girar en descubierto... Por de pronto creo poder sacar a luz este mismo año uno de los vols. que, en razón de su índole especialísima, puede separarse del resto, si bien hace parte de la serie diplomática: se titula "La casa del abuelo" y describe las colecciones artísticas reunidas por él en la legación de Madrid. Si se publica, gustoso le mandaré un ejemplar.

Créame siempre
su muy afmo. amigo
Ernesto Quesada

Quesada, Ernesto

Resultados 301 a 304 de 304