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Carta de Autor no identificado, 22/9/1928

Celendín, 22 de setiembre de 1928

Señor Administrador de "AMAUTA",
Lima.

Compañero i amigo de mi consideración:
Dando cumplimiento a mis ofrecimientos, acompaño una orden a favor de Amauta por la suma de S/ 20.00 pagaderos por la librería Rosay de esa ciudad; estando conforme la cuenta corriente hasta junio 30 que me pasó, queda abonada dicha c/ de S/.16.60 con la expresada cantidad.
Hemos recibido Amauta hasta el número 16, i quedamos esperando de agosto i setiembre; aumente su envío a 18 ejemplares.
Mándeme "Cuchillo entre los Dientes" i "Vasconcelos frente a Chocano" pedidos en correos anteriores.
Con mis atentos saludos para nuestro estimado Director, quedo obsecuente compañero

[Firma no identificada]

Mi hermano me hace el especial encargo de saludar, en su nombre, a Ud. i al señor Director
vale

Autor no Identificado

Carta de Autor no identificado, 23/12/1930

Cajamarca, 23 de diciembre de 1930

Sr.
Ricardo Martínez de la Torre
Lima.
Muy señor mío:

Adjunto a la presente remítole el giro N° 13915, por el valor de S/.20.00, los cuales contará Ud. a mi cuenta.

Motivos económicos me han privado cumplir con la obligación contraída con la Sociedad Amauta. Un deber, sobretodo de compañerismo, me obliga a mandar la cuenta, a pesar de que la mayor parte de las ediciones no se han vendido.

Mis remesas han de ser mensuales procurando que sean cada vez mayores hasta saldar el monto total de mi obligación.

Quiero hacerle presente, también, que desde la fecha procure hacer otro agente de la Revista en esta; teniendo la bondad de remitirme un solo número en calidad de suscriptor.

En espera de sus órdenes me suscribo como su atto. y obs.

[Firma no identificada]

Autor no Identificado

Carta enviada a un agente en provincia, 20/6/1927

Lima, 20 de junio de 1927

[Esti]mado señor y amigo:
Acusando recibo de su[]

Me es grato dirigirme a Ud. adjuntándole su estado de cuenta con "AMAUTA" hasta el No. 9 de la revista.

Esclarecido como está su carácter ideológico, esperamos obtener las garantías necesarias para continuar publicando "AMAUTA". Si las conseguimos daremos un número doble (10 y 11) en julio, y, entre tanto, reimprimiremos el No. 1, del [cual] rogamos a Ud. indicarnos la cantidad de ejemplares que debe[mo]s remitirle.

Por lo pronto se nos ha informado por las autoridades, y hemos podido comprobar, que ninguna orden ha sido dictada contra la circulación libre y pública de los números aparecidos hasta ahora. Vamos a proceder, pues, a la reimpresión del No. 1 con el objeto de satisfacer la demanda de los coleccionistas que no han podido conseguirlo por haberse agotado la tirada; y porque, en todo caso, la publicación de "AMAUTA" está solo momentáneamente suspendida, ya que si no es posible continuarla en Lima, continuará en Buenos Aires u otra ciudad de América.

Hoy más que nunca necesitamos de la cooperación material de nuestros agentes y representantes de provincias; y de la de Ud. solicitamos el pronto envío de su saldo. Le avisamos además que disponemos de algunas colecciones de "AMAUTA" desde el No. 2 y del No. 3 que se venden, respectivamente, a beneficio de la revista, al precio de S/.5.00 y S/.4.00; y que a fines del pte. aparecerá el libro de Luis E. Valcárcel "Tempestad en los Andes", primer volumen de la Biblioteca Amauta.

Con cordiales saludos de José Carlos Mariátegui, me es muy grato repetirme de Ud. atto. y S. S.

ADMINISTRADOR

Sociedad Editora Amauta

Carta de Autor no identificado, 2/9/1930

Querido y estimado compañero Martínez:

En mi poder ha sido su última de fecha 22 de agosto ppdo., víspera de estos acontecimientos que estamos viviendo y que han venido á marcar nuevos rumbos a la nacionalidad.

Si fuera a contarle minuciosamente el ambiente de estos pueblos que han despertado, no concluiría, seguramente sin ser cansado. Pero le advierto que siguiendo la línea de nuestra conducta, solamente, —tratándose de mí,— me he regocijado por lo acontecido, pero mi línea de conducta no ha variado un solo momento. Sabemos que nosotros no hemos hecho mas que ser espectadores de esta epopeya, como ya se le llama por la pasión de los revolucionarios de última hora. Creo que en Lima, como acá en provincias, habrán resultado á última instancia multitud de "vivos" que plegándose al movimiento y vociferando por las calles, sin cuidarse de sus antecedentes, pretendan y piensen que no les ha llegado su hora. Ha sido para mí, un espectáculo de asco y de irritación. Si pensamos componer esta región que le llamamos Patria, yo comenzaría por cortarle el pescuezo a tanto sinvergüenza revolucionario de última hora que durante el Régimen de la Tiranía solo vivían del delato y de la felonía. Guardémoslos para su tiempo y dejando aparte toda esta serie de consideraciones mas ó menos precisas debemos hablar claro sobre nuestras aspiraciones y le ruego precisármelas si le fuera posible dentro del mas breve tiempo.

La revuelta nos ha venido a sorprender cuando con los compañeros de Chiclayo y esta provincia, estábamos proyectando una reunión secreta en Lima, para fines de noviembre, a fin de dar vida al Partido Socialista, santa aspiración de nuestro nunca bien llorado J.C., pero como le repito la revuelta á venido á interrumpir nuestras labores. Pensamos invitar a todos los elementos desconectados de la república, —es decir a la minoría,— para la formación del Partido en forma real y valedera y creo que contamos con el apoyo de Ud. y de todos los compañeros de esta capital, formado el Partido, la labor es mucho mas fácil y la culminación del programa marxista una hermosa realidad.

Por eso es que quiero que me indique cual va a ser la línea de conducta del grupo limeño y si debemos contar con la segura cooperación de Uds. para la formación del Partido. Creo y sé que a la reunión asistirían todos los compañeros que hay allí, para que la discusión sea mas ilustrada.

Espero su respuesta sobre este asunto y sobre el papel que hemos de desempeñar dentro de lo acontecido. Por mi le diré lo que ya le digo, que mi línea de conducta no ha variado gran cosa. No me entusiasmo por tan pequeño triunfo y mas percatándome de que nosotros no hemos sido mas que meros espectadores. Las manifestaciones han pasado junto a mi solitarias y bulliciosas sin que haya yo tenido necesidad de sumarme a ellas. En Chiclayo Nixa, tuvo el coraje de enrostrar a los manifestantes la venalidad de muchos de ellos; lo mismo hubiera hecho yo, pero no hubo la oportunidad. Las manifestaciones no han tenido el carácter que tomaron en Chiclayo.

He estado recibiendo "Amauta" y he revisado sus alcances que encuentro conforme, pero he tenido y tengo actualmente tanto que hacer y he tenido tanto atraso después de mi prisión, que contra todo mi buen deseo no me ha sido posible atenderlos con alguna remesa. Hoy que ya no hay "cruce" comenzaré a hacerle remesas mensuales fijas de CINCO LIBRAS (£p. 5.00) (creo que ya hay derecho á suprimir el SOL DE ORO) hasta cancelar mi saldo. Le aviso que pueden mandar además los 50 ejemplares mas del Número 31, para atender al reparto. En correo entrante, es decir la semana que viene, puedo ya hacer la primera remesa segura.

Esperando su respuesta, quedo como siempre su atento camarada.

Chepén, setiembre dos de 1930

Autor no Identificado

Carta de Autor no identificado a José Carlos Mariátegui, 30/12/1929

Chiclayo, Diciembre 30 de 1929.

Señor
José Carlos Mariátegui
Lima.

Recordado compañero:

Después de transcurrido un corto tiempo en que la vida es más amarga que dichosa he querido aprovechar del viaje del amigo Gallo, para por medio de él, conseguir que ésta llegue a su poder; pues me parece que lo que le recomendaba sobre el prócer Bocanegra, me hace suponer no llegó aquella carta a su poder; porque si la hubiera recibido me hubiera Ud. contestado algo sobre el particular.

Yo fui uno de los que sentí sin ninguna clase de pasión sobre el asunto de "Labor" y ojalá en el año treinta se cumplan las verdaderas aspiraciones del elemento trabajador y reaparezca "Labor" con la misma entereza con que comenzó.

Sobre la Agencia de "Amauta" quiero que después que ha pasado por dos intelectuales venga directamente a manos de un trabajador comprometiéndome desde luego, que al hacer Agente que no lo he sido, cobraré en el departamento de Lambayeque setenta números por ahora, tan luego como mi compadre Nicanor les comunique que estoy listo para recibir la Agencia haciendo presente que todo lo que he hecho en bien de Amauta sólo Ud. mi querido, parece que me ha entendido.

Desgraciadamente mis intereses en litigio me han hecho en algunos casos descuidarme pero ese mal se lo debo a tanto sinvergüenza que hay en Chiclayo que no han podido arrojarme ciertas bagatelas que tenemos y que al querérsenos arrebatar no lo han podido estos tipos son ricos figuran en la política y de Chiclayo quieren hacer una colonia y Ud. comprende que si me quitan lo que poseo hubiera tenido que emigrar a otros lugares y estos quieren hacerlo en distinta forma por que me considero uno de los muchos estorbos que tienen.

En un periódico quincenal de Buenos Aires, he leído la merecida defensa que le hacen y creo que no está lejano el día que termine este viejo déspota que ya su sitio en la tierra ha terminado y solo los elementos que le comen la sangre al erario son los únicos que pueden soportar que del Perú se haga un latifundio.

Un abrazo para todos los de la casa y Ud. mi mejor compañero y comprensivo amigo reciba un estrechón de manos por las luchas que seguimos el año treinta.

[Firma no identificada]

Colón #37

Autor no Identificado

Carta de Domingo Martínez Luján, 16/4/1927

Lima, 16 de abril de 1927.

Sr. D. José Carlos Mariátegui.
Ciudad.

Muy estimado señor mío:
Nada me autoriza a iniciar mis relaciones con Ud. suplicándole me envíe el último número de "Amauta", revista de lectura útil e interesante. Me he proporcionado algunos números de ella que me han servido bastante para estimular mis energías, reconstruir mis ideales y consolar mis añoranzas...

Querría hablarle preferentemente de un libro de versos que debo de publicar porque está escrito. Apenas le falta el prólogo y el auto-prólogo que me propongo incluir en él. Me parece que todavía hay catadores del vino añejo de la vieja poesía, y esto no porque mis versos estén escritos en clásico, sino porque no han roto con la métrica, la retórica, ni la eufonía...

Lo cierto es —señor y amigo— que los poetas del ¡viejo modernismo, no cantan ni cantarán en épico-lírico tono, la "Gran Guerra"!...

Como quiera que mis confidencias no le interesan al público, no le recomiendo a Ud. que las prive de la publicidad. — Quedo, como siempre, a su mandato

D. Martínez Luján

Martínez Luján, Domingo

Carta de Domingo Martínez Luján, 7/5/1927

Lima, 7 de mayo de 1927.

Sr. D. José Carlos Mariátegui.
Ciudad.

Señor y amigo:

Le dirigí a Ud. una carta con la que iba un soneto a la Patria, carta en la que suplicaba me enviase el ya penúltimo número de su interesante revista. Mi señor enviado no me ha traído el número ni contestación alguna. Deploro esta circunstancia porque perjudica mi deseo de leer, regularmente, el periódico de Ud. — Ojalá quisiera Ud., ahora, mandarme su respuesta verbal — si es posible — con el portador, ó escrito á este "Hospital 2 de Mayo", sin más dirección que el nombre mío.

Saludo á Ud. muy afectuosamente y quedo, como siempre, á su mandar.

D. Martínez Luján

Martínez Luján, Domingo

Carta de T. Bullón Salazar, 30/7/1926

Jauja, 30 de julio de 1926
Editorial Minerva
Lima
Muy señores míos:
Acabo de recibir la visita del Señor Espinoza Bravo para informarme de que Uds. afirman de que no han recibido respuesta alguna de mi parte, siendo así que he cumplido con hacerlos en la debida oportunidad a las dos únicas de Uds.
ESTADO DE CUENTA DE LA VENTA DE LOS LIBROS EN CONSIGNACIÓN.- sírvanse darme orden estricta para hacer la liquidación final al Sr. Espinoza, en representación de Uds. quien dice tenerla.
Lamento mucho el extravío posible de mis cartas, aunque no deja de extrañarme, que ha dado lugar a la intervención de tercera persona para un asunto de tan pequeña monta.
De Uds. su atto. y S.S.
T. Bullón Salazar.

Bullón Salazar, T.

Iberoamericanismo utilitario de Jaime Torres Bodet [Recorte de Prensa]

Recorte del artículo "Iberoamericanismo Utilitario" de Jaime Torres Bodet publicado en Revista de Revistas Año XVII, nro. 880.

IBEROAMERICANISMO UTILITARIO

Especial para REVISTA DE REVISTAS

No hay dificultad —en la vida de una nación o en la de un hombre— que no esclarezca un punto oscuro y no defina una relación equívoca de su pasado. Así la inquietud de una crisis internacional ha deparado a México la oportunidad de penetrar las intenciones de los pueblos de la América Latina a quienes, por una política demasiado generosa, trató siempre de coordinar en una misma falange de ideales y de intereses.

En tanto que los Estados Unidos invaden las aguas de Nicaragua, Centroamérica se encierra en un mutismo diplomático. Los países del Sur, más poderosos, asoman un rostro sonriente a sus fronteras y, exaltados por la seguridad que da la distancia, se preparan a batir palmas al vencedor.

Los hechos son de una evidencia implacable y resulta absolutamente preciso, si no deplorarlos, sí arrancarse a las tradiciones de esa amistad latinoamericana que sólo florece en la hora de los festines y de los aniversarios académicos, pero que se muestra tan marchita, tan huérfana de fruto —y de raíz— en la hora del peligro.

Lo que hay de cruel en este distanciamiento iberoamericano, no está exclusivamente, por desgracia, en la actitud de los gobiernos que aducen, para explicarlo, razones de defensa nacional más en elogio de su prudencia que de su desprendimiento. A esta actitud de los gobiernos ha correspondido siempre el ademán egoísta de los pueblos. Hay más aún: los escritores de ayer y de hoy —tradición y vanguardia— del Perú, de Colombia, de Argentina, que, por su misma condición ideológica, debieran estar más ligados al conocimiento de las obligaciones que una misma sangre impone a veinte pueblos apenas iniciados en los compromisos de la libertad y en la astucia del gobierno, son precisamente los que hacen un orgullo de esta ignorancia.

Hace un año, en ocasión de la demasiado célebre polémica Chocano-Vasconcelos, Leopoldo Lugones que, en los días de nuestra adolescencia, suponíamos digno de representar el pensamiento de la Argentina pacífica, hizo publicar en un diario de su patria y en las páginas del REPERTORIO AMERICANO que dirige en Costa Rica el sereno y un poco equidistante García Monge, una carta en que se exponían sin disfraz los conceptos del egoísmo más descarnado.

"El problema del indio no es nuestro", afirmaba en esos renglones la pluma que redactara en otro tiempo los versículos iluminados de LAS MONTAÑAS DE ORO. "Es un problema que México ha querido imponer a los demás países de la América Latina, como ha tratado también de imponerles el problema de defensa común contra los Estados Unidos, que es sólo suyo".

"A Argentina no le interesan estas dificultades", añadía más adelante. "Es rica, en tanto que México es pobre, y goza de una paz abundante, mientras que México atraviesa por un turbulento período de destrucción social". Cito de memoria porque no tendría el valor de volver a penetrar en el tejido de esta literatura que parodia tan de cerca el estilo y los modos suficientes de los estadistas norteamericanos.

Y no trate José Vasconcelos —con el generoso esfuerzo que pone siempre al servicio de la unión iberoamericana— de afirmar que el caso de Lugones es una posición aislada en la conciencia de los escritores del Sur. Junto a Lugones está José Santos Chocano y, bajando de los peldaños más altos a la tierra firme de la mediocridad, están también todos los jóvenes que han desmentido a Lugones y a Chocano en lo que se refiere a teorías literarias puras, pero que se han afiliado a ellos en la vida y en la influencia internacional.

Precisamente hoy llega a mis manos una revista limeña. Se llama "AMAUTA" y es el órgano, en el Perú, de esa juventud en la que estábamos acostumbrados a esperar y a la que amábamos ya, de lejos, por lo que prometían. ¡Qué poco ha cumplido, no obstante, y qué mezquina cosecha es la que ahora nos ofrece!

En una de las páginas de esta revista (que llamaremos de vanguardia porque así ha querido designarse modestamente ella misma) encuentro, suscritas por el peruano Alberto Hidalgo, las siguientes frases, que citaré textualmente: "Los Estados Unidos están creciendo. Tendrán que extenderse sobre México, sobre Guatemala, sobre Nicaragua (¿cuántas aún? ¿Cómo se llaman las otras republiquitas?) Nada podrá evitarlo la política de lloriqueo y adulación que México desarrolla en el Sur para que lo defendamos contra el Norte. El imperialismo yanqui no es un peligro para la América del Sur. América del Norte para los norteamericanos. Quiero significar que no opondré ninguna resistencia a que los yanquis se apoderen de México el día que mejor les cuadre".

Nada más. Estas frases no merecen el más breve comentario, porque son precisas como la confesión de un delito; pero la actitud de México, ante tan repetido desprecio, ¿deberá seguir siendo la misma? No sugerimos que, a la indiferencia de allá, debamos oponer la nuestra. Representar a estos pueblos tan orgullosamente seguros (y, sin embargo, tan débiles), es nuestra misión espiritual y, también nuestro compromiso geográfico indeclinable.

Pero hay que revestir este acto de la real grandeza que lo anima y llegar a los sacrificios que implique con la inteligencia muy clara de que, al realizarlos, no esperamos el agradecimiento de las repúblicas que integran nuestra familia internacional. Ni lloriqueos, ni adulación. La certidumbre fría, en cambio, de que hay dos clases opuestas de iberoamericanismo. El nuestro, que no busca la consecución de un interés inmediato, y el de los "idealistas" jóvenes del Sur, que juzgan que el Canal de Panamá, trazado entre dos océanos por los Estados Unidos, será un límite bastante a detenerlos.

De este iberoamericanismo utilitario que es el único de que disponen para nosotros los escritores del Sur y va más allá del límite que se marcó a sí misma la doctrina Monroe; de este idealismo burgués que hace poesía como cría ganados en la pampa, México se ha salvado, por fortuna. Y lo han salvado el dolor, la pobreza misma de que hace burla tan ingeniosa el señor Lugones. Así el ayuno conserva a los pobres la esbeltez, en tanto que la hartura proporciona al rico, como una constante acusación, la conciencia de su abdomen.

JAIME TORRES BODET

Torres Bodet, Jaime

Nota periodística sobre Minerva en la Revista Mundial

La "Editorial Minerva"

El 31 de octubre se fundó en Lima la Editorial, Librería e Imprenta "Minerva", bajo la dirección literaria de nuestro colaborador José Carlos Mariátegui, de quien nos ocupamos en otro lugar de esta revista y la gerencia de su hermano don Julio César Mariátegui.

Nada más halagador que el significado de este brillante esfuerzo, condensado en el primer libro, "La Escena Contemporánea" prolijamente corregido y elegantemente impreso.

Minerva, por su programa y por sus fines, se propone ser un factor indiscutible de la cultura peruana. Y es tal el entusiasmo puesto en la tarea que se hace duro creer en la posibilidad de un fracaso.

MUNDIAL aplaude sin reservas el esfuerzo de los hermanos Mariátegui, destinado a encumbrar el prestigio cultural del país. La Editorial Minerva tiene un plan vasto y de seguro éxito.

Se propone publicar tres bibliotecas la biblioteca "Moderna" iniciada por el libro de José Carlos Mariátegui, dedicada a obras representativas del espíritu Contemporáneo en la literatura y la ciencia; la biblioteca "Amauta” particularmente destinada a estudios sobre las civilizaciones americanas y a obras de literatura nacionalista; y la biblioteca "Vanguardia" que recogerá especialmente obras de literatura moderna de autores peruanos y extranjeros.

Los primeros títulos que pueden ser comunicados ya al público son los siguientes: "El Nuevo Absoluto" de Mariano Ibérico Rodríguez, "La Aldea Encantada" de Abraham Valdelomar, "Corazón Payaso" de Alberto Guillen, "Las Migajas de la Historia" de Luis Alberto Sánchez, "Tempestad en los Andes" (estudio sobre el problema del indio) y "Leyendas y Cuentos Inkas" de Luis E. Valcárcel.

Entre las traducciones que ofrecerá "Minerva", se cuenta en primera línea las que siguen: "Kira Kiralina" de Panait Istrati, traducida por Eugenio Garro, "Tío Anghel" del mismo ilustre literato rumano traducida por José Carlos Mariátegui, "Lenin y el campesino ruso" de Máximo Gorki, "Bubu de Montparnasse" de Charles Louis Philippe, traducida por Manuel Beltroy.

Otro de los propósitos de la Editorial es la edición de un volumen de ensayos y artículos humorísticos da Abraham Valdelomar y de un volumen que reuna todos los poemas de José M. Eguren.

La Editorial ha abierto un servicio de suscripciones a su libro mensual. La suscripción no obligará al abonado a recibir ninguno de los libros que, fuera de sus colecciones o bibliotecas, edite la Editorial por cuenta de los autores o por su propia cuenta.

Revista Mundial

Carta de Luis E. Valcárcel, 7/7/1927

Cuzco, 7 de julio de 1927
Querido amigo José Carlos:
Muy deseoso estuve de escribirle, pero la falta de dirección segura me impidió hacerlo.
No se imagina lo que sentí yo y lamentamos todos sus amigos por lo ocurrido. Huelga todo calificativo.
Mucho me alegra que ya esté usted en su hogar, rodeado de los suyos, y con el ánimo heroico de siempre.
Tengo la esperanza de que Amauta siga saliendo allí. Ojalá. Que no vaya el daño hasta alejar a U. del país.
Gracias por la noticia que me da sobre la salida de mi libro; temía que, con lo acontecido, sobreviniera alguna dificultad que lo frustrase. Aguardo en el correo entrante el envío que me anuncia de los pliegos y los números de la revista. Otra vez: mil gracias.
Lo felicito muy cordialmente por su gran carta a la prensa. Da usted una lección de entereza cívica y de probidad intelectual.
Salude muy cordialmente a su señora y a los buenos camaradas (Déme noticias de Cox y Basadre).
Lo abrazo fraternalmente.
Luis

Valcárcel, Luis E.

Carta de Luis E. Valcárcel, 11/7/1926

Cuzco, 11 de julio de 1926
Sr. José Carlos Mariátegui
Lima
Querido compañero:
Por el correo anterior escribí a usted avisándole que le enviaba en paquete certificado los originales de Tempestad en los Andes. Al recibir U. estas líneas, hago ya en su poder los citados originales: omití incluirle la carátula: lo hago ahora. No cree usted que sería de efecto una ilustración alusiva? Quizás Vallejo, o Sabogal, podrían crearnos el símbolo andino para la primera página del libro, o de la falsa carátula.
Usted verá lo mejor.
De Arequipa me ha mandado anoche el profesor Delgadillo una tarjeta de U. Díceme que él vendrá del 15 al 16. Con mucho gusto atenderé a su recomendado.
Cuánto he sentido que no se encuentre bien de salud: cuídese, amigo mío.
Me extraña que el encargado de distribuir mi última obra Del Ayllu al Imperio no le entregase a usted el ejemplar correspondiente: por correo entrante, se lo enviaré desde aquí. En igual desatención me ha hecho incurrir con otros compañeros.
tome Ud. para "Amauta" el capítulo que le parezca. Esperamos con impaciencia la aparición de su revista.
Con Casiano Rado le recordamos siempre.
Le envío un cordial apretón de manos.
Luis. E. Valcárcel.

Valcárcel, Luis E.

Hacia el estudio de los problemas peruanos [Recorte de prensa]

Hacia el estudio de los problemas peruanos

En el haber de nuestra generación se puede y se debe ya anotar una virtud y un mérito: su creciente interés por el conocimiento de las cosas peruanas. El peruano de hoy se muestra más atento a la propia gente, y a la propia historia que el peruano de ayer. Pero esto no es una consecuencia de que su espíritu se clausure o se confine más dentro de las fronteras. Es, precisamente, lo contrario. El Perú contemporáneo tiene mayor contacto con las ideas y las emociones mundiales. La voluntad de renovación que posee a la humanidad se ha apoderado, poco a poco, de sus hombres nuevos. Y de esta voluntad de renovación nace una urgente y difusa aspiración a entender la realidad peruana.

Las generaciones pasadas no se caracterizaron únicamente por una escasa comprensión de nuestros problemas sino también por una débil comunicación con su época histórica. Apuntemos, en su descargo, un hecho: la época era diferente. Después de una larga epopeya revolucionaria, se estabilizaba y desarrollaba en el Occidente un régimen y un orden que entonces parecían más o menos definitivos. El mundo, por otra parte, no se hallaba tan articulado como ahora. El Perú no aparecía tan incorporado como hoy en la historia o en la órbita de la civilización occidental.

Los intelectuales, en su mayor parte, componían una sumisa clientela de los herederos o los descendientes de la feudalidad colonial. Los intereses de esta casta les impedían descender de su desdeñoso y frívolo parnaso a la realidad profunda del Perú. Y quienes se rebelaban, instintiva o conscientemente, contra estos intereses de clase, no hundían tampoco la mirada en la realidad social y económica. Su ideología —o su fraseología— se alimentaba de las abstracciones de la literatura de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

El radicalismo, por ejemplo, se agotó en un verbalismo panfletario, no exento de benemerencia, pero condenado a la esterilidad. El pierolismo, que arribó al poder, apoyado en las masas, se mostró más gaseoso aún en su doctrina. Piérola, de otro lado, hizo una administración civilista en sus cuatro años de presidente constitucional. Su partido, a causa de este compromiso, se separó espiritualmente de la clase que, en sus primeras jornadas, pareció representar.

"Le Pérou Contamporain” de Francisco Garcia Calderón estudió el Perú con un criterio más realista que el de las anteriores generaciones intelectuales. Pero García Calderón esquivó en “Le Pérou Contemporain” toda investigación audaz, todo examen atrevido. Su libro se limitó a constatar, con un optimismo civilista, la existencia en el Perú de fuerzas de, progreso. Las conclusiones de este estudio no tuvieron en cuenta lo que yo mismo insisto en llamar la realidad profunda del Perú. García Calderón se contentaba, en 1906, con recetarnos el gobierno de una oligarquía ilustrada y práctica. Y con proponernos que nos preparásemos a acomodar nuestra vida a las ventajas de un ferrocarril panamericano que su previsión juzgaba entonces próximo a conectar de norte a sur, el continente y que, veinte años después, aparece todavía como una perspectiva lejana. La historia ha querido que, antes que el ferrocarril panamericano, atraviesen la historia del Perú otras avalanchas.

Victor Andrés Belaúnde, en su juventud, reaccionando un poco contra la mediocridad universitaria, reclamó una orientación más realista y más peruana en la enseñanza superior. Pero Belaúnde no perseveró en este camino. Después de algunas escaramuzas, desistió de esta actitud beligerante. Hoy "El Mercurio Peruano" no dice ninguna de las cosas que Belaúnde dijo, en su juventud, sobre la vieja Universidad. Mas aún, se siente obligado a decir al margen de un artículo mío, que no se le suponga solidario con una frase de ese artículo acerca de San Marcos. (Declaración, da otro lado, superflua, puesto que al público no se le ocurrirá nunca sospechar en "El Mercurio Peruano" concomitancia o solidaridad con mis ideas. El público sabe bien que la responsabilidad de mis ideas es totalmente mía. Que esta responsabilidad no compromete, en ninguna forma, a las revistas que muy cortés y muy gentilmente me cuentan entre sus colaboradores).

Pertenece a nuestra época la tendencia a penetrar, con mayor elan, en las cosas y los problemas peruanos. Este movimiento se ha esbozó, primero, en la literatura, Valdelomar, no obstante su elitismo y su aristocratísmo literarios, extrajo sus temas y sus emociones más delicadas de la humilde y rústica tierra natal. No ignoró, en su literatura, como los melindrosos literatos de antaño, las cosas y los tipos plebeyos. Por el contrario, los buscó y los amó, a pesar de su inspiración decadente y un tanto d’anunnziana.

La Plaza del Mercado fue un día el tema de su humorismo y de su literatura. Posteriormente, César Falcón en su “Plantel de Inválidos”, reunió varios preciosos retazos de vida peruana. Y, como Valdelomar, supo manifestar un alegre desdén por los temas “distinguidos”. La literatura se ha teñido, así, cada vez más de indigenismo. Los libros de López Albújar, de Luis A. Valcárcel y de Augusto Aguirre Morales, sobre los cuales me propongo escribir próximamente, son otros tantos documentos de este interesante fenómeno.

En la investigación científica, en la especulación teórica, se nota la misma tendencia. César Ugarte se ocupa, con sagacidad e inteligencia, del problema agrario. Julio Tello estudia, con penetración, la raza, Honorio Delgado, según mis noticias, tiene el propósito de emprender, metódicamente, un extenso e intenso estudio de la psicología indígena. Jorge Basadre y Luis Alberto Sánchez, en sus ensayos históricos, abandonan la rutina de la anécdota y de la crónica. Les preocupa la interpretación de los hechos; no su agnóstico relato. Jorge Basadre es autor de un estudio sobre la conscripción vial que señala un camino y un método a sus compañeros de la vanguardia universitaria. Y, recientemente, ha inaugurado en la Universidad Popular un curso de Historia Social del Perú. Un curso original, un curso nuevo, en el cual pondrá a prueba su aptitud para la investigación y la interpretación. A propósito de la Universidad Popular, no se debe olvidar que Haya de la Torre, uno de nuestros hombres nuevos, ha prestado, creándo ese centro de cultura, el mejor servicio al estudio de la “realidad profunda del Perú”. El intemacionalista siente, mejor que muchos nacionalistas, lo indígena, lo peruano. Lo indígena, lo peruano, que no es el "sprit" del girón de la Unión ni de las tertulias limeñas, sino una cosa mucho más honda y mucha más trascendente.

José Carlos Mariátegui

José Carlos Mariátegui La Chira

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