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Iberoamericanismo utilitario de Jaime Torres Bodet [Recorte de Prensa]

Recorte del artículo "Iberoamericanismo Utilitario" de Jaime Torres Bodet publicado en Revista de Revistas Año XVII, nro. 880.

IBEROAMERICANISMO UTILITARIO

Especial para REVISTA DE REVISTAS

No hay dificultad —en la vida de una nación o en la de un hombre— que no esclarezca un punto oscuro y no defina una relación equívoca de su pasado. Así la inquietud de una crisis internacional ha deparado a México la oportunidad de penetrar las intenciones de los pueblos de la América Latina a quienes, por una política demasiado generosa, trató siempre de coordinar en una misma falange de ideales y de intereses.

En tanto que los Estados Unidos invaden las aguas de Nicaragua, Centroamérica se encierra en un mutismo diplomático. Los países del Sur, más poderosos, asoman un rostro sonriente a sus fronteras y, exaltados por la seguridad que da la distancia, se preparan a batir palmas al vencedor.

Los hechos son de una evidencia implacable y resulta absolutamente preciso, si no deplorarlos, sí arrancarse a las tradiciones de esa amistad latinoamericana que sólo florece en la hora de los festines y de los aniversarios académicos, pero que se muestra tan marchita, tan huérfana de fruto —y de raíz— en la hora del peligro.

Lo que hay de cruel en este distanciamiento iberoamericano, no está exclusivamente, por desgracia, en la actitud de los gobiernos que aducen, para explicarlo, razones de defensa nacional más en elogio de su prudencia que de su desprendimiento. A esta actitud de los gobiernos ha correspondido siempre el ademán egoísta de los pueblos. Hay más aún: los escritores de ayer y de hoy —tradición y vanguardia— del Perú, de Colombia, de Argentina, que, por su misma condición ideológica, debieran estar más ligados al conocimiento de las obligaciones que una misma sangre impone a veinte pueblos apenas iniciados en los compromisos de la libertad y en la astucia del gobierno, son precisamente los que hacen un orgullo de esta ignorancia.

Hace un año, en ocasión de la demasiado célebre polémica Chocano-Vasconcelos, Leopoldo Lugones que, en los días de nuestra adolescencia, suponíamos digno de representar el pensamiento de la Argentina pacífica, hizo publicar en un diario de su patria y en las páginas del REPERTORIO AMERICANO que dirige en Costa Rica el sereno y un poco equidistante García Monge, una carta en que se exponían sin disfraz los conceptos del egoísmo más descarnado.

"El problema del indio no es nuestro", afirmaba en esos renglones la pluma que redactara en otro tiempo los versículos iluminados de LAS MONTAÑAS DE ORO. "Es un problema que México ha querido imponer a los demás países de la América Latina, como ha tratado también de imponerles el problema de defensa común contra los Estados Unidos, que es sólo suyo".

"A Argentina no le interesan estas dificultades", añadía más adelante. "Es rica, en tanto que México es pobre, y goza de una paz abundante, mientras que México atraviesa por un turbulento período de destrucción social". Cito de memoria porque no tendría el valor de volver a penetrar en el tejido de esta literatura que parodia tan de cerca el estilo y los modos suficientes de los estadistas norteamericanos.

Y no trate José Vasconcelos —con el generoso esfuerzo que pone siempre al servicio de la unión iberoamericana— de afirmar que el caso de Lugones es una posición aislada en la conciencia de los escritores del Sur. Junto a Lugones está José Santos Chocano y, bajando de los peldaños más altos a la tierra firme de la mediocridad, están también todos los jóvenes que han desmentido a Lugones y a Chocano en lo que se refiere a teorías literarias puras, pero que se han afiliado a ellos en la vida y en la influencia internacional.

Precisamente hoy llega a mis manos una revista limeña. Se llama "AMAUTA" y es el órgano, en el Perú, de esa juventud en la que estábamos acostumbrados a esperar y a la que amábamos ya, de lejos, por lo que prometían. ¡Qué poco ha cumplido, no obstante, y qué mezquina cosecha es la que ahora nos ofrece!

En una de las páginas de esta revista (que llamaremos de vanguardia porque así ha querido designarse modestamente ella misma) encuentro, suscritas por el peruano Alberto Hidalgo, las siguientes frases, que citaré textualmente: "Los Estados Unidos están creciendo. Tendrán que extenderse sobre México, sobre Guatemala, sobre Nicaragua (¿cuántas aún? ¿Cómo se llaman las otras republiquitas?) Nada podrá evitarlo la política de lloriqueo y adulación que México desarrolla en el Sur para que lo defendamos contra el Norte. El imperialismo yanqui no es un peligro para la América del Sur. América del Norte para los norteamericanos. Quiero significar que no opondré ninguna resistencia a que los yanquis se apoderen de México el día que mejor les cuadre".

Nada más. Estas frases no merecen el más breve comentario, porque son precisas como la confesión de un delito; pero la actitud de México, ante tan repetido desprecio, ¿deberá seguir siendo la misma? No sugerimos que, a la indiferencia de allá, debamos oponer la nuestra. Representar a estos pueblos tan orgullosamente seguros (y, sin embargo, tan débiles), es nuestra misión espiritual y, también nuestro compromiso geográfico indeclinable.

Pero hay que revestir este acto de la real grandeza que lo anima y llegar a los sacrificios que implique con la inteligencia muy clara de que, al realizarlos, no esperamos el agradecimiento de las repúblicas que integran nuestra familia internacional. Ni lloriqueos, ni adulación. La certidumbre fría, en cambio, de que hay dos clases opuestas de iberoamericanismo. El nuestro, que no busca la consecución de un interés inmediato, y el de los "idealistas" jóvenes del Sur, que juzgan que el Canal de Panamá, trazado entre dos océanos por los Estados Unidos, será un límite bastante a detenerlos.

De este iberoamericanismo utilitario que es el único de que disponen para nosotros los escritores del Sur y va más allá del límite que se marcó a sí misma la doctrina Monroe; de este idealismo burgués que hace poesía como cría ganados en la pampa, México se ha salvado, por fortuna. Y lo han salvado el dolor, la pobreza misma de que hace burla tan ingeniosa el señor Lugones. Así el ayuno conserva a los pobres la esbeltez, en tanto que la hartura proporciona al rico, como una constante acusación, la conciencia de su abdomen.

JAIME TORRES BODET

Torres Bodet, Jaime

Nota periodística sobre Minerva en la Revista Mundial

La "Editorial Minerva"

El 31 de octubre se fundó en Lima la Editorial, Librería e Imprenta "Minerva", bajo la dirección literaria de nuestro colaborador José Carlos Mariátegui, de quien nos ocupamos en otro lugar de esta revista y la gerencia de su hermano don Julio César Mariátegui.

Nada más halagador que el significado de este brillante esfuerzo, condensado en el primer libro, "La Escena Contemporánea" prolijamente corregido y elegantemente impreso.

Minerva, por su programa y por sus fines, se propone ser un factor indiscutible de la cultura peruana. Y es tal el entusiasmo puesto en la tarea que se hace duro creer en la posibilidad de un fracaso.

MUNDIAL aplaude sin reservas el esfuerzo de los hermanos Mariátegui, destinado a encumbrar el prestigio cultural del país. La Editorial Minerva tiene un plan vasto y de seguro éxito.

Se propone publicar tres bibliotecas la biblioteca "Moderna" iniciada por el libro de José Carlos Mariátegui, dedicada a obras representativas del espíritu Contemporáneo en la literatura y la ciencia; la biblioteca "Amauta” particularmente destinada a estudios sobre las civilizaciones americanas y a obras de literatura nacionalista; y la biblioteca "Vanguardia" que recogerá especialmente obras de literatura moderna de autores peruanos y extranjeros.

Los primeros títulos que pueden ser comunicados ya al público son los siguientes: "El Nuevo Absoluto" de Mariano Ibérico Rodríguez, "La Aldea Encantada" de Abraham Valdelomar, "Corazón Payaso" de Alberto Guillen, "Las Migajas de la Historia" de Luis Alberto Sánchez, "Tempestad en los Andes" (estudio sobre el problema del indio) y "Leyendas y Cuentos Inkas" de Luis E. Valcárcel.

Entre las traducciones que ofrecerá "Minerva", se cuenta en primera línea las que siguen: "Kira Kiralina" de Panait Istrati, traducida por Eugenio Garro, "Tío Anghel" del mismo ilustre literato rumano traducida por José Carlos Mariátegui, "Lenin y el campesino ruso" de Máximo Gorki, "Bubu de Montparnasse" de Charles Louis Philippe, traducida por Manuel Beltroy.

Otro de los propósitos de la Editorial es la edición de un volumen de ensayos y artículos humorísticos da Abraham Valdelomar y de un volumen que reuna todos los poemas de José M. Eguren.

La Editorial ha abierto un servicio de suscripciones a su libro mensual. La suscripción no obligará al abonado a recibir ninguno de los libros que, fuera de sus colecciones o bibliotecas, edite la Editorial por cuenta de los autores o por su propia cuenta.

Revista Mundial

Carta de Luis E. Valcárcel, 7/7/1927

Cuzco, 7 de julio de 1927
Querido amigo José Carlos:
Muy deseoso estuve de escribirle, pero la falta de dirección segura me impidió hacerlo.
No se imagina lo que sentí yo y lamentamos todos sus amigos por lo ocurrido. Huelga todo calificativo.
Mucho me alegra que ya esté usted en su hogar, rodeado de los suyos, y con el ánimo heroico de siempre.
Tengo la esperanza de que Amauta siga saliendo allí. Ojalá. Que no vaya el daño hasta alejar a U. del país.
Gracias por la noticia que me da sobre la salida de mi libro; temía que, con lo acontecido, sobreviniera alguna dificultad que lo frustrase. Aguardo en el correo entrante el envío que me anuncia de los pliegos y los números de la revista. Otra vez: mil gracias.
Lo felicito muy cordialmente por su gran carta a la prensa. Da usted una lección de entereza cívica y de probidad intelectual.
Salude muy cordialmente a su señora y a los buenos camaradas (Déme noticias de Cox y Basadre).
Lo abrazo fraternalmente.
Luis

Valcárcel, Luis E.

Carta de Luis E. Valcárcel, 11/7/1926

Cuzco, 11 de julio de 1926
Sr. José Carlos Mariátegui
Lima
Querido compañero:
Por el correo anterior escribí a usted avisándole que le enviaba en paquete certificado los originales de Tempestad en los Andes. Al recibir U. estas líneas, hago ya en su poder los citados originales: omití incluirle la carátula: lo hago ahora. No cree usted que sería de efecto una ilustración alusiva? Quizás Vallejo, o Sabogal, podrían crearnos el símbolo andino para la primera página del libro, o de la falsa carátula.
Usted verá lo mejor.
De Arequipa me ha mandado anoche el profesor Delgadillo una tarjeta de U. Díceme que él vendrá del 15 al 16. Con mucho gusto atenderé a su recomendado.
Cuánto he sentido que no se encuentre bien de salud: cuídese, amigo mío.
Me extraña que el encargado de distribuir mi última obra Del Ayllu al Imperio no le entregase a usted el ejemplar correspondiente: por correo entrante, se lo enviaré desde aquí. En igual desatención me ha hecho incurrir con otros compañeros.
tome Ud. para "Amauta" el capítulo que le parezca. Esperamos con impaciencia la aparición de su revista.
Con Casiano Rado le recordamos siempre.
Le envío un cordial apretón de manos.
Luis. E. Valcárcel.

Valcárcel, Luis E.

Hacia el estudio de los problemas peruanos [Recorte de prensa]

Hacia el estudio de los problemas peruanos

En el haber de nuestra generación se puede y se debe ya anotar una virtud y un mérito: su creciente interés por el conocimiento de las cosas peruanas. El peruano de hoy se muestra más atento a la propia gente, y a la propia historia que el peruano de ayer. Pero esto no es una consecuencia de que su espíritu se clausure o se confine más dentro de las fronteras. Es, precisamente, lo contrario. El Perú contemporáneo tiene mayor contacto con las ideas y las emociones mundiales. La voluntad de renovación que posee a la humanidad se ha apoderado, poco a poco, de sus hombres nuevos. Y de esta voluntad de renovación nace una urgente y difusa aspiración a entender la realidad peruana.

Las generaciones pasadas no se caracterizaron únicamente por una escasa comprensión de nuestros problemas sino también por una débil comunicación con su época histórica. Apuntemos, en su descargo, un hecho: la época era diferente. Después de una larga epopeya revolucionaria, se estabilizaba y desarrollaba en el Occidente un régimen y un orden que entonces parecían más o menos definitivos. El mundo, por otra parte, no se hallaba tan articulado como ahora. El Perú no aparecía tan incorporado como hoy en la historia o en la órbita de la civilización occidental.

Los intelectuales, en su mayor parte, componían una sumisa clientela de los herederos o los descendientes de la feudalidad colonial. Los intereses de esta casta les impedían descender de su desdeñoso y frívolo parnaso a la realidad profunda del Perú. Y quienes se rebelaban, instintiva o conscientemente, contra estos intereses de clase, no hundían tampoco la mirada en la realidad social y económica. Su ideología —o su fraseología— se alimentaba de las abstracciones de la literatura de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

El radicalismo, por ejemplo, se agotó en un verbalismo panfletario, no exento de benemerencia, pero condenado a la esterilidad. El pierolismo, que arribó al poder, apoyado en las masas, se mostró más gaseoso aún en su doctrina. Piérola, de otro lado, hizo una administración civilista en sus cuatro años de presidente constitucional. Su partido, a causa de este compromiso, se separó espiritualmente de la clase que, en sus primeras jornadas, pareció representar.

"Le Pérou Contamporain” de Francisco Garcia Calderón estudió el Perú con un criterio más realista que el de las anteriores generaciones intelectuales. Pero García Calderón esquivó en “Le Pérou Contemporain” toda investigación audaz, todo examen atrevido. Su libro se limitó a constatar, con un optimismo civilista, la existencia en el Perú de fuerzas de, progreso. Las conclusiones de este estudio no tuvieron en cuenta lo que yo mismo insisto en llamar la realidad profunda del Perú. García Calderón se contentaba, en 1906, con recetarnos el gobierno de una oligarquía ilustrada y práctica. Y con proponernos que nos preparásemos a acomodar nuestra vida a las ventajas de un ferrocarril panamericano que su previsión juzgaba entonces próximo a conectar de norte a sur, el continente y que, veinte años después, aparece todavía como una perspectiva lejana. La historia ha querido que, antes que el ferrocarril panamericano, atraviesen la historia del Perú otras avalanchas.

Victor Andrés Belaúnde, en su juventud, reaccionando un poco contra la mediocridad universitaria, reclamó una orientación más realista y más peruana en la enseñanza superior. Pero Belaúnde no perseveró en este camino. Después de algunas escaramuzas, desistió de esta actitud beligerante. Hoy "El Mercurio Peruano" no dice ninguna de las cosas que Belaúnde dijo, en su juventud, sobre la vieja Universidad. Mas aún, se siente obligado a decir al margen de un artículo mío, que no se le suponga solidario con una frase de ese artículo acerca de San Marcos. (Declaración, da otro lado, superflua, puesto que al público no se le ocurrirá nunca sospechar en "El Mercurio Peruano" concomitancia o solidaridad con mis ideas. El público sabe bien que la responsabilidad de mis ideas es totalmente mía. Que esta responsabilidad no compromete, en ninguna forma, a las revistas que muy cortés y muy gentilmente me cuentan entre sus colaboradores).

Pertenece a nuestra época la tendencia a penetrar, con mayor elan, en las cosas y los problemas peruanos. Este movimiento se ha esbozó, primero, en la literatura, Valdelomar, no obstante su elitismo y su aristocratísmo literarios, extrajo sus temas y sus emociones más delicadas de la humilde y rústica tierra natal. No ignoró, en su literatura, como los melindrosos literatos de antaño, las cosas y los tipos plebeyos. Por el contrario, los buscó y los amó, a pesar de su inspiración decadente y un tanto d’anunnziana.

La Plaza del Mercado fue un día el tema de su humorismo y de su literatura. Posteriormente, César Falcón en su “Plantel de Inválidos”, reunió varios preciosos retazos de vida peruana. Y, como Valdelomar, supo manifestar un alegre desdén por los temas “distinguidos”. La literatura se ha teñido, así, cada vez más de indigenismo. Los libros de López Albújar, de Luis A. Valcárcel y de Augusto Aguirre Morales, sobre los cuales me propongo escribir próximamente, son otros tantos documentos de este interesante fenómeno.

En la investigación científica, en la especulación teórica, se nota la misma tendencia. César Ugarte se ocupa, con sagacidad e inteligencia, del problema agrario. Julio Tello estudia, con penetración, la raza, Honorio Delgado, según mis noticias, tiene el propósito de emprender, metódicamente, un extenso e intenso estudio de la psicología indígena. Jorge Basadre y Luis Alberto Sánchez, en sus ensayos históricos, abandonan la rutina de la anécdota y de la crónica. Les preocupa la interpretación de los hechos; no su agnóstico relato. Jorge Basadre es autor de un estudio sobre la conscripción vial que señala un camino y un método a sus compañeros de la vanguardia universitaria. Y, recientemente, ha inaugurado en la Universidad Popular un curso de Historia Social del Perú. Un curso original, un curso nuevo, en el cual pondrá a prueba su aptitud para la investigación y la interpretación. A propósito de la Universidad Popular, no se debe olvidar que Haya de la Torre, uno de nuestros hombres nuevos, ha prestado, creándo ese centro de cultura, el mejor servicio al estudio de la “realidad profunda del Perú”. El intemacionalista siente, mejor que muchos nacionalistas, lo indígena, lo peruano. Lo indígena, lo peruano, que no es el "sprit" del girón de la Unión ni de las tertulias limeñas, sino una cosa mucho más honda y mucha más trascendente.

José Carlos Mariátegui

José Carlos Mariátegui La Chira

Dedicatoria a Carlos Roe, 25 de noviembre de [1925]

Copia fotostática de la dedicatoria manuscrita de José Carlos Mariátegui a Carlos Roe, en un ejemplar de La escena contemporánea, fechada el 25 de noviembre de [1926].

Transcripción de la dedicatoria:
"A Carlos Roe, a quien debo tan solícita e inteligente asistencia de amigo médico y compañero, ofrezco y dedico el primer ejemplar de este libro que he pensado y escrito sostenido por su mano fraterna y su voz cordial".

José Carlos Mariátegui La Chira

Carta de Gamaliel Churata (Arturo Peralta Miranda), 27/11/1926

Puno, 27 de noviembre de 1926
Querido compañero
Carlos Mariátegui:
No tiene U. que agradecerme por la colaboración que presto a Amauta y Minerva. Cuando los hombres se reúnen con fines humanos, la colaboración es obligatoria y entonces el agradecimiento sobra.
Desde los primeros años declaré mi credo revolucionario. Cuando U. probablemente se nutría de selecta literatura, lo que sin duda le ha procurado esa admirable pureza y agilidad de su expresión, yo vomitaba (siempre sólo podré hacer eso) toda la dinamita que la esclavitud del indio producía en mis nervios. A los quince años desafiaba a duelo a un gamonal, a causa de los indios, y a los diecisiete me encarcelaban a causa de haber insultado el gobierno de Benavides. Soy, pues, orgánicamente, un vanguardista (en verdad que la palabra también me ha cansado) y mi colaboración a su labor obedece a eso, como a eso obedecerá la que preste cuando el momento de la liquidación haya llegado. Vuelvo a decírselo. No tiene nada que agradecerme.
Amauta y las publicaciones Minerva se venden en varios puestos, el principal en la librería Nueva. Esos señores perciben el precio que Uds. fijaron. De manera que puede U. tener la seguridad de que mi actividad será completa y alegre para colaborar con U. la obra que se propone (sólo conozco su espíritu; su programa no aunque huelga conocido aquél) y porque me doy cuenta de su importancia.
Ahora venga El Gamonal de las orejas. Su juicio me agrada. Tenía que venir así. Yo soy también blanco de conciencia y gusto de las palabras escuetas. Ha acertado U. y no podría ser de otra manera, puesto que es U. un hombre de corazón y un crítico perspicaz y bien documentado. Precisamente me proponía no llegar al relato al hacer un panfleto: El Gamonal, según entiendo, es una composición donde no escasea la vida expresada por una bestia de nervio sensible.
No; nunca tuve la idea de enviarle eso para la publicidad. Conozco las concesiones que una revista tiene que hacer, para subsistir. Yo buscaba su opinión, ésta ha llegado y ha llegado limpia y ventilada y además certísima y me basta, querido compañero. Y gracias le sean dadas por este consejo y los que todavía pueda darme en el curso de nuestra ingenua actividad de escribientes.
Le ruego decir al señor Gerente mis recados respecto a pedidos de libros que le hice, y recomendarle me envíe algunos catálogos de obras nuevas que tengo unas diez librejas para comprar libros. Deseo la Revista de Occidente, una colección y una suscripción para el año que se avecina.
Le abrazo cordialmente, compañero Mariátegui. Este movimiento cordial que nos une, tiene entre tantas ventajas, la de aproximar a los hombres, rompiendo las distancias que inventó la cortesía burguesa. Suyo
Churata
Tan pronto como pueda voy a arañarme algo para Amauta.
Sin compromiso de publicidad, le remitiré pronto algunos trabajos de muchachos de acá, por si los juzgue de interés. Sobre todo de orden sociológico.
Sabogal me devolvió Tojjras. Cuánto lamento que su amable solicitud haya llegado tardía.
Otro abrazo.
Le ruego dar El Gamonal a Magda, quien deseo que lo conozca.

Gamaliel Churata ( Arturo Peralta Miranda)

Carta de César Atahualpa Rodríguez, 26/1/1926

26 de enero de 1926
Sr. Dn. José Carlos Mariátegui
Lima
Querido amigo:
Le escribo un poco tarde por esperar a que se haga la venta de su libro y poder darle noticias satisfactorias. Desgraciadamente Arequipa es un pueblo que cada día lee menos, y que no presta esperanza. Sólo el remordimiento de que U. pudiera creer que me he desentendido de sus encargos, me obliga a ponerle esta carta antes de hacer tangibles mis buenos deseos.
No puede U. figurarse cuántos discursos me cuesta la venta de ocho ejemplares de La Escena Contemporánea. Cada comprador, para decidirse, me clava los ojos pretendiendo escrutar en los míos el contenido del libro que le ofrezco. Y entonces, claro está, tengo que soltar la lengua, haciendo lujo de una verbosidad pintoresca, que hasta el momento me era desconocida. A este paso acabaré por hacerme orador.
León Albareda me dice que ha vendido cinco ejemplares, derrochando el doble de elocuencia. Así está la gente de torpe. Lo que me estoy riendo de mis dotes menguadas para el comercio. Sin embargo, y a pesar de todo, me he propuesto concluir con el lote. Ya tengo promesa de negociar cinco ejemplares más; sólo que, como en una de las tapas del libro está marcado el precio, no puedo vender a más de un sol ochenta cada ejemplar. Estos borricos no quieren entender que se gasta en sellos de correo y que se paga comisión al librero.
Tan luego de que me convenza de la imposibilidad de realizar un solo libro, le remitiré el dinero; a no ser de que U. disponga otra cosa.
Querido amigo, le suplico se sirva avisar al Director de La Humanidad que me envíe carteles de anuncio para fijarlos en los puestos en que se vende el semanario. Sin réclame es imposible entusiasmar a las gentes. Hasta hoy día se llevan vendidos 25 ejemplares del primer número. El segundo, recién ayer lo he puesto a la venta, por haberse retrasado en el correo. Dígale también que sería bueno envíe los dos primeros números a los diarios de esta ciudad, que son: El Pueblo y El Deber, con el objeto de que hagan propaganda. Yo no lo hago, por no malograr el asunto: hay que evitar suspicacias. Rotulado el envío desde Lima tiene más suceso.
Como U. ve, tengo sobrada voluntad para servir a mis buenos amigos; pero la plaza no responde como debiera.
Le agradezco mucho el obsequio de su libro y la dedicatoria. Por falta de tiempo no le digo nada de él. Espero desocuparme para leerlo con todo detenimiento.
Mi viaje a ésa lo he postergado hasta que llegue mi libro de Buenos Aires. Hace un año que estoy en esa expectativa.
Con toda cordialidad
César A. Rodríguez

Rodríguez, César A.

Carta de Manuel V. Jaramillo, 5/12/1925

[Transcripción Literal]
Negritos, 5 de diciembre de 1925
Señor
Gerente de la Editorial Minerva
Lima
Distinguido Sr.
Me es grato dirigirme a Ud. por medio de la presente con el objeto de solicitar de su Representada, la Agencia de la Editorial Minerva, para estas zonas Petrolíferas y como tambien me permito ofrecer a esa Empresa Editora, hacer la mayor propaganda entre los pobladores de estas regiones, para darles a conocer la Importancia de las publicaciones que, su Representada se propone editar en esa ciudad.
Si, su Representada cree por conveniente aceptar mi solicitud; en su contestación me dará a conocer las condiciones a que se sujetará ésta Agencia.
En espera de sus gratas órdenes; me es complaciente augurarlos un éxito colosal en tan importante lavor Intelectual Nacional que, sus Representados se han propuesto desarrollar en el País.
Aprobecho de esta oportunidad, para ofrecer a Ud. S.G. mis mayores consideraciones y estima personal.
De Ud. S. G. Atto y S S
Manuel V. Jaramillo

Jaramillo, Manuel V.

Carta de Ignacio Guevara a Minerva, 23/12/1925

Ocaña, 23 de diciembre de 1925
Señor Julio César Mariátegui
Gerente de la Editora Minerva
Lima
Muy señor mío:
En uno de los números de "El Callao" correspondiente al presente mes he leído una circular-anuncio respecto a la próxima apertura de una casa editora, que dará a la publicidad libros nacionales y extranjeros, publicando cada mes un libro, cuyo precio será S/. 1.80.
Nada más halagador para el patriotismo pensar en el progreso de las letras peruanas, si así puedo expresarme.
Si no tiene U. inconveniente estimaré me sirva decirme si la suscripción será por trimestres, semestres o anual y el valor de la suscripción en provincias.
Desearía ver el prospecto o prospectos, y saber si los libros se despacharán con rústica o empastados, cuando menos como los tomitos de Atkinson.
Mi dirección, para el caso de que quiera U. honrarme con su respuesta: Vía Pisco- Ica-Ocaña.
Muchos confunden Ocaña con Ocoña y aún con Huacana. Ocaña está en la provincia de Lucanas. Perdone que le haga esta explicación.
De U. con todo respecto atto y S.Sç
Ignacio Guevara Calderón

Guevara Calderón, Ignacio

Carta de Alejandro Lora, 24/12/1925

Chiclayo, 24 de diciembre de 1925
Señores
Editorial Minerva
Lima.
Muy señores míos:
Tengo el agrado de dirigirme a Uds. con el objeto de poner en su conocimiento que habiendo dado un mayor impulso al renglón de Librería que actualmente sostengo, y que está surtido directamente de las librerías de Paris, España, Berlín y Norte América, República Argentina y otras; me interesa tener de preferencia OBRAS NACIONALES, por este motivo molesto su atención, a fin de que se sirvan darme sus precios, condiciones de venta y también las obras que está editando, con cuyos datos haré a Uds. un pedido a la mayor brevedad.
Sin otro particular, y con mis agradecimientos anticipados, me repito de Uds. muy atento y seguro servidor.
Alejandro Lora

Lora, Alejandro

Carta de T. Bullón Salazar, 18/1/1926

Jauja, 18 de enero de 1926
Señores de la Editorial Minerva
Lima,
Muy señores míos:
De acuerdo con la atta . de Uds. del 16 de Diciembre del año ppdo. recibí conforme los dieciséis ejemplares de "la Escena Contemporánea", enviados por indicación de nuestro amigo, el Señor V. Modesto Villavicencio, para la venta en ésta localidad. Aun cuando la demanda de libros en general en ésta zona son de poca ventas me esmeraré en colocarlos lo más que pueda.
CONDICIONES DE VENTA. - He de agradecer a Uds. me informen sobre las condiciones de pago, esto es, si son á firme o en consignación, a fin de tomar como base para mis pedidos futuros entratándose ya sea de los mandados ó de lo s próximos a salir .
Deseándoles éxito completo en la labor que sean impuesto, me complazco en suscribirme de Uds., como su más atto. y S.S

T. Bullón Salazar

Bullón Salazar, T.

Carta de Dionisio Mendoza, 25/1/1926

Chiclayo, 25 de enero de 1926
Sres. Editorial Minerva
Lima
Sagástegui 669
Muy señores míos:
Tengo el agrado de acusar recibo de su apreciable fecha 16 del pasado diciembre y de agradecer la designación para servir la Agencia de Ustedes en este departamento.
Junto con su citada, recibí también 16 ejemplares de la obra "La Escena Contemporánea" por el Sr. José Carlos Mariátegui, que se ha vendido casi la mayor parte. Si al caso llega acabarse y veo la necesidad de repetir sus envío tendré e l agrado de avisarle.
Las condiciones de la Agencia las acepto y espero me vayan remitiendo los demás libros conforme vayan saliendo y con la oportunidad del caso.
Sin más por el momento y en espera de sus noticias quedo de Uds.
Dionisio Mendoza

Mendoza, Dionisio

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