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Carta de Autor no identificado, 2/9/1930

Querido y estimado compañero Martínez:

En mi poder ha sido su última de fecha 22 de agosto ppdo., víspera de estos acontecimientos que estamos viviendo y que han venido á marcar nuevos rumbos a la nacionalidad.

Si fuera a contarle minuciosamente el ambiente de estos pueblos que han despertado, no concluiría, seguramente sin ser cansado. Pero le advierto que siguiendo la línea de nuestra conducta, solamente, —tratándose de mí,— me he regocijado por lo acontecido, pero mi línea de conducta no ha variado un solo momento. Sabemos que nosotros no hemos hecho mas que ser espectadores de esta epopeya, como ya se le llama por la pasión de los revolucionarios de última hora. Creo que en Lima, como acá en provincias, habrán resultado á última instancia multitud de "vivos" que plegándose al movimiento y vociferando por las calles, sin cuidarse de sus antecedentes, pretendan y piensen que no les ha llegado su hora. Ha sido para mí, un espectáculo de asco y de irritación. Si pensamos componer esta región que le llamamos Patria, yo comenzaría por cortarle el pescuezo a tanto sinvergüenza revolucionario de última hora que durante el Régimen de la Tiranía solo vivían del delato y de la felonía. Guardémoslos para su tiempo y dejando aparte toda esta serie de consideraciones mas ó menos precisas debemos hablar claro sobre nuestras aspiraciones y le ruego precisármelas si le fuera posible dentro del mas breve tiempo.

La revuelta nos ha venido a sorprender cuando con los compañeros de Chiclayo y esta provincia, estábamos proyectando una reunión secreta en Lima, para fines de noviembre, a fin de dar vida al Partido Socialista, santa aspiración de nuestro nunca bien llorado J.C., pero como le repito la revuelta á venido á interrumpir nuestras labores. Pensamos invitar a todos los elementos desconectados de la república, —es decir a la minoría,— para la formación del Partido en forma real y valedera y creo que contamos con el apoyo de Ud. y de todos los compañeros de esta capital, formado el Partido, la labor es mucho mas fácil y la culminación del programa marxista una hermosa realidad.

Por eso es que quiero que me indique cual va a ser la línea de conducta del grupo limeño y si debemos contar con la segura cooperación de Uds. para la formación del Partido. Creo y sé que a la reunión asistirían todos los compañeros que hay allí, para que la discusión sea mas ilustrada.

Espero su respuesta sobre este asunto y sobre el papel que hemos de desempeñar dentro de lo acontecido. Por mi le diré lo que ya le digo, que mi línea de conducta no ha variado gran cosa. No me entusiasmo por tan pequeño triunfo y mas percatándome de que nosotros no hemos sido mas que meros espectadores. Las manifestaciones han pasado junto a mi solitarias y bulliciosas sin que haya yo tenido necesidad de sumarme a ellas. En Chiclayo Nixa, tuvo el coraje de enrostrar a los manifestantes la venalidad de muchos de ellos; lo mismo hubiera hecho yo, pero no hubo la oportunidad. Las manifestaciones no han tenido el carácter que tomaron en Chiclayo.

He estado recibiendo "Amauta" y he revisado sus alcances que encuentro conforme, pero he tenido y tengo actualmente tanto que hacer y he tenido tanto atraso después de mi prisión, que contra todo mi buen deseo no me ha sido posible atenderlos con alguna remesa. Hoy que ya no hay "cruce" comenzaré a hacerle remesas mensuales fijas de CINCO LIBRAS (£p. 5.00) (creo que ya hay derecho á suprimir el SOL DE ORO) hasta cancelar mi saldo. Le aviso que pueden mandar además los 50 ejemplares mas del Número 31, para atender al reparto. En correo entrante, es decir la semana que viene, puedo ya hacer la primera remesa segura.

Esperando su respuesta, quedo como siempre su atento camarada.

Chepén, setiembre dos de 1930

Autor no Identificado

Carta de Alcides Spelucin, 6/10/1926

Trujillo, 6 de octubre de 1926
Sr. José Carlos Mariátegui
Lima.
Mi querido José Carlos:
Mucho tengo que agradecerle a Ud. su bondadoso juicio acerca de mi libro, y, sobre todo, de mi persona.
Dejando aparte toda pueril modestia protocolaria, creo sinceramente que no estoy en un estado de gracia capaz de merecerlo. Es por eso que mi agradecimiento va a Ud. sencillamente, atendiendo sólo a la cariñosa voluntad que me parece adivinar en todo aquello en que mi obra o mi vida tienen algo que ver con Ud.
Yo no me creo un gran poeta ni mucho menos un genio como es frecuente en mis colegas. Juzgo sí que he venido a cumplir una finalidad y que procuro realizarla con toda la lealtad que me es posible. Las limitaciones que no pueda superar mi vida o mi obra, pertenecen, por lo tanto, a designios que están más allá de mis propias posibilidades. Soy pues, ante todo, un sincero. Procuro no traicionarme y por eso me doy en la medida de mis fuerzas. Un poco rústico en el fondo, como Ud. ha tenido la certeza de decirlo, o quizá si un equivocado o un anacrónico como parece apuntar nuestra inteligentísima Magda, he dado la primera modulación de mi mensaje lírico de acuerdo a mi indudable destino y a mi propia naturaleza.
Sé muy bien que no pertenezco a la vanguardia literaria de esta hora y no pretendo simular tampoco una estética que no se ha hecho carne viva de mí mismo. Por felicidad o por desgracia ––¡sabe Dios! ––cabalgo sobre dos épocas: una, en la que ha llegado a fermentar hasta lo insoportable un preciosismo modernista curvado ya hasta la decadencia; y otra, en la que se pretende flamear una bandera artística de ‘semáforo’ y de ‘velívolo’ que denuncia a las claras una absurda contextura de pastiche. Entre estos dos estercoleros he optado por modular la romanza de eternidad que me era posible oír en el fondo de mí mismo. Fácil me hubiera sido transformar este haz de intenciones estéticas de mi libro en algo acrobático, vestido de una adjetivación de moda, y presentar una obra aparentemente sintonizada con este instante; pero no; he preferido darlas como nacieron, porque acaso su vestimenta original fue ya todo un destino estético al que ni su propio genitor tenía derecho a deformar.
Esta es la razón que me mueve a justificar su presencia ante cualquier opinión equivocada o malintencionada que quiera cruzarles el camino. Yo creo sinceramente que sólo es inoportuna la obra estética que no aporta ninguna virtud auténtica y sustancial. Si mi libro está en ese caso, es, indudablemente, inoportuno. Inoportunidad vigente en cualquier año en que se hubiere publicado. Pero si, lejos de esto, se trata de una cuestión técnica, de factura retórica únicamente, no creo en la oportunidad ni la inoportunidad. Al menos, son factores a los cuales no concedo beligerancia alguna. Las altas disciplinas del pensamiento y de la sensibilidad, cuando penetran a cierta intrayema categórica, están ya fuera de esta clase de contingencias meramente epidérmicas. Han vencido, en una palabra, al tiempo y a la circunstancia. No se les puede juzgar por el traje Luis XV, o 1920 o 1926, que puede cubrirles. Júzgaseles ante todo por los quilates de belleza auténtica o de pensamiento vivo que tengan en sí. Ahora bien: esta belleza o este pensamiento está en relación directa a la inteligencia receptiva; cualquier prejuicio retórico que se interponga entrambos, deformará, en pro o en contra, la calidad de la obra. Así, pues, a las fuentes de belleza sólo ha de irse rigurosamente desnudo.
Perdone Ud. esta insoportable digresión; pero, responsable al fin y al cabo de la publicación de mi libro, he querido manifestarle mi punto de vista a Ud. que tan bondadoso ha sido para con él.
No he recibido carta de su hermano en la que me dé instrucciones acerca de Amauta. Como la mayor parte del lote que me ha remitido lo envío yo a mi vez a mis agentes del Valle de Chicama y de la Provincia de Pacasmayo, necesito instrucciones para indicarles la comisión que han de percibir. Juzgando de importancia, he hecho imprimir unos recibos del modelo que le acompaño, para contratar algunas suscripciones. Esto último me será fácil a partir del segundo número pues hay el temor de que la revista no siga saliendo. Yo creo que hasta el tercer o cuarto número podemos contar con unas cien suscripciones seguras de pago semestral adelantado. Adjunto a ésta le acompaño un cheque a su orden por S/. 30.00, que espero se sirva abonármelo en cuenta. La segunda remesa de La Escena Contemporánea la he repartido toda en la sierra. Aún no he recibido el valor de ella pero creo que será en mi poder dentro de pocos días. El Nuevo Absoluto de Iberico Rodríguez se ha abarrotado casi por completo. Las pocas personas que en esta ciudad se interesan por dicha clase de estudios, ya lo habían adquirido de otro caballero que trajo dicha obra con anterioridad a la remesa de Uds.
La nota de los que habían adquirido La Escena Contemporánea no se la remití por juzgar que quizá sería mejor para Uds. la de los que suscribieran a Amauta. Esta sí pienso remitírsela en cuanto haya un número de suscriptores más o menos numeroso.
Espero carta de su hermano, o, en su defecto, suya, para dar instrucciones a los agentes.
Reciba Ud. cariñosos saludos de todos los de esta casa y un cordial saludo de mi parte.
Alcides Spelucín

Spelucín, Alcides