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Frutera

Dibujo a carboncillo de Erasto Cortés titulado la "Frutera" publicado en la revista Amauta en 1928.
Al reverso de la imagen con letra de José Carlos Mariátegui: "11 cm ancho grano fino"

Cortés, Erasto

Reproducción fotográfica de un fresco 'Salida de los Mineros'

Fotografía del Fresco realizado por Diego Rivera para la Secretaria de Educación Pública en México bajo la dirección de José Vasconcelos.
Al reverso de la imagen con letra de José Carlos Mariátegui: "Salida de los Mineros. Secretaria de Educación Pública. Solo la pintura central"

Rivera, Diego

La fiesta del Señor de Chalma

La fotografía es un parte del fresco de Fernando Leal "La fiesta del Señor de Chalma", el cual fue enviado por la Secretaría de Educación Pública de México para su publicación en la revista Amauta.
Al reverso de la imagen con letra de José Carlos Mariátegui: "Pepa Sabogal" "grano fino 9 y 1/2 cent. ancho"

Leal, Fernando

Mujer y Paisaje de Carlos Mérida

1 fotografía del óleo "Mujer y paisaje" de Carlos Mérida realizado en 1926.
Al reverso de la fotografía se lee: Carlos Mérida "mujer y paisaje" oleo 1926
y con letra de José Carlos Mariátegui: 10 centímetros grano fino

Mérida, Carlos

Reproducción fotográfica de un fresco 'Peones pesando el grano'

Fotografía del Fresco realizado por Diego Rivera para la Secretaria de Educación Pública en México bajo la dirección de José Vasconcelos.
Al reverso de la imagen con letra de José Carlos Mariátegui: "Peones pesando el grano. Secretaria de Educación Pública. Solo la pintura central"

Rivera, Diego

La Escala de la Vida

Fotografía del fresco "La escala de la vida" del pintor mexicano Fernando Leal realizado en 1927 en el Edificio de la Secretaría de Salubridad y Asistencia de México.
Al reverso de la imagen con letra de José Carlos Mariátegui: "18 cm ancho grano fino"

Leal, Fernando

Figuras de Carlos Mérida

Fotografía del óleo de "Figuras" de Carlos Mérida hecho en 1925.
Al reverso de la fotografía se lee: Carlos Mérida "Figuras" óleo 1925
y con letra de José Carlos Mariátegui: igual grano fino

Mérida, Carlos

La Escala de la Vida (2)

Fotografía del fresco "La escala de la vida" del pintor mexicano Fernando Leal realizado en 1927 en el Edificio de la Secretaría de Salubridad y Asistencia de México.
Al reverso de la imagen con letra de José Carlos Mariátegui: "grano fino 18 cm ancho"

Leal, Fernando

La Escala de la Vida (3)

Fotografía del fresco "La escala de la vida" del pintor mexicano Fernando Leal realizado en 1927 en el Edificio de la Secretaría de Salubridad y Asistencia de México.
Al reverso de la imagen con letra de José Carlos Mariátegui: " igual grano fino"

Leal, Fernando

Las Terneras

Fotografía de la pintura "Las terneras" de Jacoba Rojas.
Al reverso con letra de José Carlos Mariátegui: 10 cent. anch grano fino.

Rojas, Jacoba

Retrato de Francisco Díaz de León

Fotografía del retrato de Francisco Díaz de León de Jacoba Rojas.
Al reverso se lee: De la Escuela de Thalpan. Director: F. Díaz de León.
y con letra de José Carlos Mariátegui: grano fino igual.

Rojas, Jacoba

Puerta Tallada en Cedro Rojo

Fotografía tomada a la Puerta Tallada en cedro rojo del Convento de la Merced en 1927.
A la espalda de la foto escrito:
Puerta tallada por niños.
Proyecto artístico: Gabriel Fernández Ledesma
Dirección artística: Guillermo Ruiz
Maestro Salvador Solorio
Niños que más se distinguieron
Enrique Meyran 13 años
Eliseo de la Rosa 18 años
Fernando Díaz 12 años
Felipe [...] 18 años
Con letra de José Carlos Mariátegui: (12 cent. ancho grano fino)

Fernández Ledesma, Gabriel

El carpintero

1 fotografía del óleo "El Carpintero" de Gabriel Fernández Ledesma que se publicó en la revista Amauta en 1929.
Al reverso con letra de José Carlos Mariátegui "11 cent. ancho grano fino, solo el cuadro"

Fernández Ledesma, Gabriel

Viejo Pordiosero

Fotografía del tallado en madera "Viejo Pordiosero" realizado por Mardonio Magaña.
Al reverso de la fotografía se lee: Talla en madera Mardonio Magaña
Con letra de José Carlos Mariátegui: igual grano fino.

Magaña, Mardonio

Fábrica

Dibujo de Erasto Cortés titulado la "Fábrica" realizado en 1927 y publicado en la Revista Amauta en 1928.
Al reverso de la imagen con letra de José Carlos Mariátegui: "11 cm ancho grano fino"
y con posible letra de Cortes: Fábrica Erasto Cortes 927.

Cortés, Erasto

Folleto Exposición de Arte Mexicano

Folleto elaborado para la Exposición de Arte Mexicano organizada por Sociedad Editora Amauta en beneficio de la revista Amauta. La exposición se desarrolló del 5 de mayo al 15 de mayo de 1929.

Sociedad Editora Amauta

El campesino

Fotografía de la pintura "El campesino" de Jacoba Rojas.
Al reverso con letra de José Carlos Mariátegui: 10 cent grano fino.

Rojas, Jacoba

Fotografía de Augusto C Sandino

Fotografía donde aparece Augusto C. Sandino rodeado por su Estado Mayor, coloca en Veracruz una ofrenda floral en la tumba de los cadetes caídos en lucha con los yanquis.
La fotografía presenta una autógrafa para Amauta.
Con letra de José Carlos: 11 cent. ancho gramo fino.

Sandino, Augusto César

El Idiota

Fotografía del óleo "El idiota" realizado por Jacoba Rojas y publicado en la revista Amauta en 1928.
Al costado de la fotografía con letra de Mariátegui: igual grano fino
Al reverso de la fotografía con posible letra de Rojas: El idiota, Jacoba Rojas.

Rojas, Jacoba

[Retrato de Mujer] de Jacoba Rojas

Fotografía de un retrato hecho al óleo por Jacoba Rojas y publicado en la revista Amauta en 1928.
Al reverso de la fotografía con posible letra de Rojas: El idiota, Jacoba Rojas.
y con letra de Mariátegui: 10 cent ancho grano fino

Rojas, Jacoba

[Madre e hijo] de Agustín Lazo

Fotografía de un cuadro hecho por Agustín Lazo (no se especifica el nombre). Se publicó en la revista amauta en 1928.
Al reverso de la fotografía se lee: Agustín Lazo Paris-1928
y con letra de Mariátegui: 10 cent ancho grano fino

Lazo, Agustín

[Hombre sentado en un banco] de Agustín Lazo

1 fotografía de óleo sin nombre realizado por Agustín Lazo y publicado en la revista Amauta en 1928.
Al reverso de la imagen con posible letra de Lazo: Agustín Lazo París 1928.
y con posible letra de Mariátegui: grano fino 10 cent. ancho

Lazo, Agustín

Tarjeta Postal de Rafael Ramos Pedrueza

Tarjeta postal con autógrafa enviada por Rafael Ramos Pedrueza en abril de 1927 para la revista Amauta.
La tarjeta dice:
"Para la bella revista libertaria 'Amauta' con mi cariño y adhesión"

Ramos Pedrueza, Rafael

La Primera Exposición de Talla Directa en México por Serafín Delmar, 1928

Artículo enviado por Serafín Delmar titulado "La Primera Exposición de Talla Directa en México" en enero de 1928.

Transcripción:

Un gran acontecimiento, seguramente para toda América Latina, se realiza en estos momentos en la capital mexicana con el asombroso resurgimiento de las artes plásticas; y uno de estos significativos éxitos artísticos; es la primera exposición de Talla Directa, que presenta después de 8 meses de labor, la Escuela, que fundara el recio escultor Guillermo Ruiz. Sostenida por el Estado que por primera vez en nuestra cultura interviene económica y sistemáticamente en las relaciones entre los artistas y el pueblo - siendo la función de la Escuela de Talla Directa fundamentalmente social, donde no intervienen absolutamente sistemas, individualistas, de Academia, sino libre interpretación del artista como amo que es de la naturaleza y no como esclavo. La naturaleza es el elemento con que se sirve para construir. Nada de "fotoescultura" no son modeladores, sino escultores, y esto, comprender bien.

Directamente arrancan de la piedra, mármol, madera, metales cincelados, repujados, emociones plásticas, caracterizada por Ia evolución hacia la necesidad de síntesis. No hay arte nuevo sin esta urgencia de síntesis. Resumir atacando la piedra dura, porque nada mas bello que lo que expresa nada, mas que la plástica. Principal objetivo de las artes populares.

Si los retardatarios, vale decir, los modeladores, proclaman la copia servil del objeto, literaturizado y anecdótico —la piedra en manos de los muchachos escultores adquiere los mismos caracteres raciales y espirituales profundos que tuviera en el imperio de los aztecas. Ninguna civilización en arte escultórico ha podido superar a la edad de la piedra que tuviera México— lo mas primitivo - por eso mismo lo mas puro y como puro "macho".

Y en la Exposición, donde todos los incrédulos - los incrédulos son los enemigos - habían sistematizado ataques rudos, porque la Escuela había sido entregada al pueblo, y no a un grupo de selección, o a un cenáculo de "artistas piristas" - suicidan su protesta ahora, que han visto forjado el verdadero espíritu proletario artístico. Nada habría sido tan antirrevolucionario si no se hubiera entregado al pueblo. El único que tiene derecho cuando se hace la revolución social. Así lo comprendieron sus fundadores. Hombres provistos ya de una visión histórica, económica y política. Por algo la revolución está en marcha hasta, incorporar al último indio a la vida consciente del hombre.

Los 18 años de la revolución que asustan a la clase explotadora, a nosotros que tenemos mas sangre india nos llena de esperanza y optimismo, .porque sólo la revolución soluciona nuestros problemas y el espíritu se abre a la vida. Es así como se ha producido la Exposición de Talla Directa: expresión emotiva de alte calidad escultórica, donde nos encontramos identificados y tal vez porque algo nuestro está adherido, haciéndonos hallar secretas afinidades en su bárbara emoción estética, sintetizando las aspiraciones de todos las rasas indoamericanas que se amalgaman hasta formar una sola nacionalidad.

En America es falsa la emoción europeizada, importada por los "virtuosos" - somos ante todo indios, por raza y tradición. El imperativo es indo-americanizar el arte, como primera defensa activa contra el imperialismo. Todavía nuestro pensamiento es colonial. La República no ha podido desraizarnos, pero ya se siente la nueva conciencia retadora.


Entre los trabajos presentados, merece especial atención una puerta tallada por 2 muchachos, Elíseo de la Rosa de 18 años de edad y Enrique Meyrán de 13 años. Los ornamentos con motivos mexicanos están provistos de 2 elementos esenciales que caracteriza a toda gran obra: tiempo y velocidad.

La concepción artística corresponde al pintor Gabriel Fernández Ledesma y la dirección técnica al escultor Guillermo Ruiz, pero la realización de Ia obra supera, en esfuerzo creador a la influencia técnica de los mentores. Eata puerta que será colocada a la entrada de la Escuela quedará como un símbolo de las aspiraciones de la raza que se levanta.

Estos 2 muchachos pueden satisfacer la esperanza de la nueva escultura, hasta enorgullecer, no solamente a su director, sino también a la Secretaría de Educación Publica, que no escatima ningún medio para el engrandecimiento de las artes populares. En cuanto a los juguetes, amanece para México, la nueva conciencia escultórica, camino de superación hacia la captación inicial de la raza, con la sensibilidad de nuestra época agitada, donde se realizarán plenamente la justicia y la libertad - en la vida y en el arte.

Serafín Delmar

México, D. F, enero de 1928.

Delmar, Serafín

Reproducción de una obra de Guillermo Ruiz

Reproducción de una escultura del artista Guillermo Ruiz "Raza" en la revista mexicana Forma.
En la leyenda de la imagen se lee "Talla directa en basalto negro - Propiedad del Museo de Arte Moderno Americano"

Revista Forma

Iberoamericanismo utilitario de Jaime Torres Bodet [Recorte de Prensa]

Recorte del artículo "Iberoamericanismo Utilitario" de Jaime Torres Bodet publicado en Revista de Revistas Año XVII, nro. 880.

IBEROAMERICANISMO UTILITARIO

Especial para REVISTA DE REVISTAS

No hay dificultad —en la vida de una nación o en la de un hombre— que no esclarezca un punto oscuro y no defina una relación equívoca de su pasado. Así la inquietud de una crisis internacional ha deparado a México la oportunidad de penetrar las intenciones de los pueblos de la América Latina a quienes, por una política demasiado generosa, trató siempre de coordinar en una misma falange de ideales y de intereses.

En tanto que los Estados Unidos invaden las aguas de Nicaragua, Centroamérica se encierra en un mutismo diplomático. Los países del Sur, más poderosos, asoman un rostro sonriente a sus fronteras y, exaltados por la seguridad que da la distancia, se preparan a batir palmas al vencedor.

Los hechos son de una evidencia implacable y resulta absolutamente preciso, si no deplorarlos, sí arrancarse a las tradiciones de esa amistad latinoamericana que sólo florece en la hora de los festines y de los aniversarios académicos, pero que se muestra tan marchita, tan huérfana de fruto —y de raíz— en la hora del peligro.

Lo que hay de cruel en este distanciamiento iberoamericano, no está exclusivamente, por desgracia, en la actitud de los gobiernos que aducen, para explicarlo, razones de defensa nacional más en elogio de su prudencia que de su desprendimiento. A esta actitud de los gobiernos ha correspondido siempre el ademán egoísta de los pueblos. Hay más aún: los escritores de ayer y de hoy —tradición y vanguardia— del Perú, de Colombia, de Argentina, que, por su misma condición ideológica, debieran estar más ligados al conocimiento de las obligaciones que una misma sangre impone a veinte pueblos apenas iniciados en los compromisos de la libertad y en la astucia del gobierno, son precisamente los que hacen un orgullo de esta ignorancia.

Hace un año, en ocasión de la demasiado célebre polémica Chocano-Vasconcelos, Leopoldo Lugones que, en los días de nuestra adolescencia, suponíamos digno de representar el pensamiento de la Argentina pacífica, hizo publicar en un diario de su patria y en las páginas del REPERTORIO AMERICANO que dirige en Costa Rica el sereno y un poco equidistante García Monge, una carta en que se exponían sin disfraz los conceptos del egoísmo más descarnado.

"El problema del indio no es nuestro", afirmaba en esos renglones la pluma que redactara en otro tiempo los versículos iluminados de LAS MONTAÑAS DE ORO. "Es un problema que México ha querido imponer a los demás países de la América Latina, como ha tratado también de imponerles el problema de defensa común contra los Estados Unidos, que es sólo suyo".

"A Argentina no le interesan estas dificultades", añadía más adelante. "Es rica, en tanto que México es pobre, y goza de una paz abundante, mientras que México atraviesa por un turbulento período de destrucción social". Cito de memoria porque no tendría el valor de volver a penetrar en el tejido de esta literatura que parodia tan de cerca el estilo y los modos suficientes de los estadistas norteamericanos.

Y no trate José Vasconcelos —con el generoso esfuerzo que pone siempre al servicio de la unión iberoamericana— de afirmar que el caso de Lugones es una posición aislada en la conciencia de los escritores del Sur. Junto a Lugones está José Santos Chocano y, bajando de los peldaños más altos a la tierra firme de la mediocridad, están también todos los jóvenes que han desmentido a Lugones y a Chocano en lo que se refiere a teorías literarias puras, pero que se han afiliado a ellos en la vida y en la influencia internacional.

Precisamente hoy llega a mis manos una revista limeña. Se llama "AMAUTA" y es el órgano, en el Perú, de esa juventud en la que estábamos acostumbrados a esperar y a la que amábamos ya, de lejos, por lo que prometían. ¡Qué poco ha cumplido, no obstante, y qué mezquina cosecha es la que ahora nos ofrece!

En una de las páginas de esta revista (que llamaremos de vanguardia porque así ha querido designarse modestamente ella misma) encuentro, suscritas por el peruano Alberto Hidalgo, las siguientes frases, que citaré textualmente: "Los Estados Unidos están creciendo. Tendrán que extenderse sobre México, sobre Guatemala, sobre Nicaragua (¿cuántas aún? ¿Cómo se llaman las otras republiquitas?) Nada podrá evitarlo la política de lloriqueo y adulación que México desarrolla en el Sur para que lo defendamos contra el Norte. El imperialismo yanqui no es un peligro para la América del Sur. América del Norte para los norteamericanos. Quiero significar que no opondré ninguna resistencia a que los yanquis se apoderen de México el día que mejor les cuadre".

Nada más. Estas frases no merecen el más breve comentario, porque son precisas como la confesión de un delito; pero la actitud de México, ante tan repetido desprecio, ¿deberá seguir siendo la misma? No sugerimos que, a la indiferencia de allá, debamos oponer la nuestra. Representar a estos pueblos tan orgullosamente seguros (y, sin embargo, tan débiles), es nuestra misión espiritual y, también nuestro compromiso geográfico indeclinable.

Pero hay que revestir este acto de la real grandeza que lo anima y llegar a los sacrificios que implique con la inteligencia muy clara de que, al realizarlos, no esperamos el agradecimiento de las repúblicas que integran nuestra familia internacional. Ni lloriqueos, ni adulación. La certidumbre fría, en cambio, de que hay dos clases opuestas de iberoamericanismo. El nuestro, que no busca la consecución de un interés inmediato, y el de los "idealistas" jóvenes del Sur, que juzgan que el Canal de Panamá, trazado entre dos océanos por los Estados Unidos, será un límite bastante a detenerlos.

De este iberoamericanismo utilitario que es el único de que disponen para nosotros los escritores del Sur y va más allá del límite que se marcó a sí misma la doctrina Monroe; de este idealismo burgués que hace poesía como cría ganados en la pampa, México se ha salvado, por fortuna. Y lo han salvado el dolor, la pobreza misma de que hace burla tan ingeniosa el señor Lugones. Así el ayuno conserva a los pobres la esbeltez, en tanto que la hartura proporciona al rico, como una constante acusación, la conciencia de su abdomen.

JAIME TORRES BODET

Torres Bodet, Jaime

Carta de Oliverio Girondo, 3/10/1924

México, 3 de octubre de 1924
Estimado y distinguido amigo:
Allí va una colaboración sobre la poesía moderna en Cuba, interesante artículo que con apresuramiento escribieron para mí Lizaso y Fernández de Castro y que consiste en un resumen —bastante largo— de un estudio que encabezará la antología que preparan. Aunque se advierte en su redacción, el poco tiempo de que dispusieron para redactarlo —quedamos autorizados para corregir repeticiones, etc.— creo que el artículo tiene su interés, pues da una noción clara del actual movimiento literario de aquel país. Adjunto al artículo las poesías que lo ilustran y de las cuales usted elegirá las que desee.
El grupo más interesante de La Habana, el grupo que intervino en la Revolución de hace algunos meses, y que conoce Claridad apreciándola en lo que vale, está constituido principalmente por las siguientes personas:
Emilio Roig de Leuchsenring, Director de la Revista Sociales especie de ‘plus ultra’ y que es la única revista en el actual momento que publica algo interesante. Cuba cincuenta y dos, Habana.
Agustín Acosta, el poeta joven de mayor reputación, Cuba 52, Habana.
José A. Fernández de Castro. Uno de los autores del artículo que adjunto y hombre enteradísimo de lo que sucede en América. Calle 17 Núm. 180, Vedado, Habana.
Félix Lizaso. El otro autor del artículo. Comisión del Servicio Civil, Habana.
Alberto Lamar Schweyer. Redactor en Jefe de El Sol, Habana.
Juan Marinello Vidaurreta, poeta del que envío versos. 17 y N, Vedado, Habana.
Jorge Mañach, que próximamente publicará una revista titulada Revista de la Habana.
José Z. Tallet. Buen poeta del que envío algunas poesías. Cuba 52, Habana.
Con todo este grupo he hablado de la urgencia de vincularnos y conocernos mutuamente. A cualquiera de sus componentes puede, por lo consiguiente, dirigirse usted en mi nombre, con el objeto de conseguir colaboraciones o pedir cualquier dato que necesite. No sería malo, que al menos a tres o cuatro de ellos les enviara Claridad.
De México no quiero decirle nada por el momento, pues muy pronto le escribiré al respecto.
Lo saluda con todo el aprecio y estimación que le tiene.
Oliverio Girondo
Banco Español del Río de la Plata, 8 Avda. de l’Opera-París.

Girondo, Oliverio

Ibero-Americanismo y Pan-Americanismo [Recorte de Prensa]

Ibero-Americanismo y Pan-Americanismo

I

El ibero-americanismo reaparece, en forma esporádica, en los debates de España y de la América espñola. Es un ideal, o un tema, que de vez en vez, ocupa el diálogo de los intelectuales del idioma. (Me parece que no se puede llamarlos, en verdad, los intelectuales de la raza).

Pero ahora, la discusión tiene más extensión y más intensidad. En la prensa de Madrid, los tópicos del íbero-americanismo adquieren, actualmente, un interés conspicuo. El movimiento de aproximación o de coordinación de las fuerzas intelectuales íberoamericanas, gestionado y propugnado por algunos núcleos de escritores de Nuestra América, otorga en estos días, a esos tópicos, un valor concreto y relieve nuevo.

Esta vez la discusión repudia en muchos casos, ignora al menos en otros, el íbero-americanismo de protocolo. (Ibero-americanismo oficial de gobiernos y de academias que, bajo el patronato de don Alfonso, se encarna en la borbónica y decorativa estupidez de un infante, en la cortesana mediocridad de un Francos Rodríguez). El íbero-americanismo se desnuda, en el diálogo de los intelectuales libres, de todo ornamento diplomático. Nos revela así su realidad como ideal de la mayoría de los representantes de la inteligencia y de la cultura de España y de la América indo-íbera.

El pan-americanismo, en tanto, no goza del favor de los intelectuales. No cuenta, en esta abstracta e inorgánica categoría, con adhesiones estimables y sensibles. Cuenta solo con algunas simpatías larvadas. Su existencia es exclusivamente diplomática. La más lerda perspicacia descubre fácilmente en el pan-americanismo una túnica del imperialismo norteamericano. El pan-americanismo no se manifiesta como un ideal del continente; se manifiesta, más bien, inequívocamente, como un ideal natural del Imperio yanqui. (Antes que una gran Democracia, como les gusta calificarlos a sus apologistas de estas latitudes, los Estados Unidos constituyen un gran Imperio). Pero, el pan-americanismo ejerce —a pesar de todo esto o, mejor, precisamente por todo esto— una influencia vigorosa en la América indo-íbera. La política norteamericana no se preocupa demasiado de hacer pasar como un ideal del Continente el ideal del Imperio. No le hace tampoco mucha falta el consenso de los intelectuales. El pan-americanismo borda su propaganda sobre una sólida malla de intereses. El capital yanqui invade la América indo-íbera. Las vías de tráfico comercial pan-americano son las vías de esta expansión. La moneda, la técnica, las máquinas y las mercaderías norteamericanas predominan más cada día en la economía de las naciones del Centro y Sur. Puede muy bien, pues, el Imperio del Norte sonreírse de una teórica independencia de la inteligencia y del espíritu de la América indo-española. Los intereses económicos y políticos le asegurarán, poco a poco, la adhesión, o al menos la sumisión, de la mayor parte de los intelectuales. Entre tanto, le bastan para las paradas del pan-americanismo los profesores y los funcionarios que consigue movilizarle la Unión Pan-Americana de Mr. Rowe.

II

Nada resulta más inútil, por tanto, que entretenerse en platónicas confrontaciones entre el ideak ibero-americano y el ideal panamericano. De poco Ie sirve al ibero-americanismo el número y la calidad de las adhesiones intelectuales. De menos todavía le sirve la elocuencia de sus literatos. Mientras el ibero-americanismo se apoya en los sentimientos y las tradiciones, el pan-americanismo se apoya en los intereses y los negocios. La burguesía ibero-americana tiene mucho más que aprender en la escuela del nuevo Imperio yanqui que en la escue!a de la vieja nación española. El modelo yanqui, el estilo yanqui, se propagan en la América indo-ibera, en tanto que la herencia española se consume y se pierde. El hacendado, el banquero, el rentista de la América española miran mucho más atentamente a New York que a Madrid. El curso del dollar les interesa mil veces más que el pensamiento de Unamuno y que "La Revista de Occidente" de Ortega y Gaseet. A esta gente que gobierna la economía y, por ende, la política de la América del Centro y del Sur, el ideal ibero-americanista le importa poquísimo. En el mejor de los casos se siente dispuesta a desposarlo juntamente con el ideal panamericanista. Lo agentes viajeros del pan-americanismo le parecen, por otra parte, más eficaces, aunque menos pintorescos, que los agentes viajeros —infantes o académicos— del ibero-americanismo oficial que es el único que un burgués prudente puede tomar en serio.

III

La nueva generación hispano-americana debe definir neta y exactamente el sentido de su oposición a los Estados Unidos. Debe declararse adversaria del imperio de Dawes y de Morgan; no del pueblo ni del hombre norte-americanos. La historia de la cultura norteamericana nos ofrece muchos nobles casos de independencia de la inteligencia y deI espíritu. Roosevelt es el depositario del espíritu del Imperio; pero Thoreau es el depositario del espíritu de la Humanidad. Henry Thoreau, que en esta época, recibe el homenaje de los revolucionarios de Europa, tiene también derecho a la devoción de los revolucionarios de Nuestra América. ¿Es culpa de los Estados Unidos si los ibero-americanos conocemos más el pensamiento de Theodore Roosevelt que el de Henry Thoreau? Los Estados Unidos son ciertamente la patria de Pierpont Morgan y de Henry Ford; pero son también la patria de Ralph-Waldo Emerson, de Williams James y de Walt Wiltman. La nación que ha producido los más grandes capitanes del industrialismo, ha producido así mismo los más fuertes maestros de idealismo del continente. Y hoy la misma inquietud que agita a la vanguardia de la América Española mueve a la vanguardia de la América del Norte. Los problemas de la nueva generación hispano-americana son, con variación de lugar y de matiz, los mismos problemas de la nueva generación, norte-americana. Waldo Frank, uno de los hombres nuevos del Norte, en sus estudios sobre Nuestra América, dice cosas válidas para la gente de su América y de la nuestra.

Los hombres nuevos de la América indo-ibera pueden y deben entenderse con los hombres nuevos de la América de Waldo Frank. El trabajo de la nueva generación ibero-americana puede y debe articularse y solidarizase con el trabajo de la nueva generación yanqui. Ambas generaciones coinciden. Las diferenoian el idioma y la raza; pero las comunica y las mancomuna la misma emoción histórica. La América de Waldo Frank es también, como nuestra América, adversaria del Imperio de Pierpont Morgan y del Petróleo.

En cambio, la misma emoción histórica que nos acerca a esta América revolucionaria, nos separa de la España reaccionaria de los Borbones y de Primo de Rivera. ¿Qué puede enseñarnos la España de Vásquez de Mella y de Maura, la España de Pradera y de Francos Rodríguez? Nada; ni siquiera el método de un gran Estado industrialista y capitalista. La Civilización de la Potencia no tiene su sede en Madrid ni en Barcelona; la tiene en New York, en Londres, en Madrid. La España de los reyes católicos no nos interesa absolutamente. —Señor Pradera, señor Franco Rodríguez, quedaos íntegramente con ella.

IV

Al ibero-americanismo le hace falta un poco más de idealismo y un poco más de realismo. Le hace falta consustanciarse con los nuevos ideales de la América indo-ibera. Le hace falta insertarse en la nueva realidad histórica de estos pueblos. El pan-americanismo se apoya en los intereses del orden burgués; el ibero-americanismo debe apoyarse en las muchedumbres que trabajan por crear un orden nuevo. El ibero-americanismo oficial será siempre un ideal académico, burocrático, impotente, sin raíces en la vida. Como ideal de los núcleos renovadores, se convertirá, en cambio, en un ideal beligerante, activo, multitudinario.

José Carlos Mariátegui

José Carlos Mariátegui La Chira

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