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Reproducción de un óleo Día Tranquilo

Reproducción fotográfica del óleo "Día Tranquilo" del artista plástico argentino Emilio Pettoruti.
Al reverso de la foto se puede leer con posible letra del artista: Emilio Pettoruti "Día Tranquilo" óleo.

Pettoruti, Emilio

Carta de Dora Mayer , 05/1904

A la muy simpática señorita
Enriqueta Lafosse

Después de haber hojeado vuestro precioso álbum, decidí que mejor podría expresar mi pensamiento con los colores de mi pincel que con el fluido de mi pluma. Ved si os parece bien mi cuadro: un ave cuyo níveo plumaje jamás admite un sombra, inclinándose a beber el agua cristalina en una vasija de arte antiguo. Creo que así sois voz, gentil niña, rodeada de poetas que os brindan las delicias del [***] y las rosas del amor.

Dora Mayer

Callao, Mayo 04.

Mayer de Zulen, Dora

Carta a Artemia de Falcón, 27/05/1910

Barbadillo, 27 de mayo de 1910

Sra.
Artemia G. vda de Falcón
Pte
Querida mamá:

Me exiguo que te conteste tus cartas, que me mandaste el otro día con Juan, respecto a todo lo que me dices no te puedo contestar porque te escribo muy de prisa.
En cuanto a la parte principal de tus encargos te puede contestar que no sé si podré mandarte lo que me pides, pues he recibido veinticinco soles como te consta y todavía no se ha acabado el segundo mes y ya debo en el cambio de comida treinta y cinco soles así es que de los ochenta soles, si es verdad que son cuarenta al mes, pues todavía no he arreglado con xxxx, solo me tocaría de quince a veinte a soles, sin embargo yo le voy a pedir el 31 los treinta soles que me pides y si no me da, te mando lo que me de y te escribo autorizándote para que vendas el caballito.

De todas maneras espérate hasta el 2 esto es hasta el jueves.

Si has arreglado algo de "La Prensa" mándame decir inmediatamente para cancelar todas mis cuentas y vender el caballo para que te mudes.
¡Cuidado como te sala la criada respondona con la mundanza!
Dale muchos saludos a todos mis hermanos y en especial a Jorge, a Humberto dile que estoy muy pobre, que en cuanto tenga le daré lo que me pide.
Recibe un fuerte abrazo de ... tu hijo

César Falcón Garfias

Falcón, César

Carta con remitente desconocido, 5/4/1913

Chincha-alta, abril 5 de 1913

Sr. César Falcón Garfias

Lima.

Amiguísimo Faico:

En mi poder tu estimable del 1 del corriente mes, a que tengo el agrado de referirme.

Conociendo como conozco tus ocupaciones, te agradezco que me hayas consagrado ese cuarto de hora, que para mí se convierte en cuarto de oro. Gracias.

Pierde cuidado por el Lena. Allí haremos filigranas de alta CANCILLERÍA.

Todos tus amigos te recuerdan con cariño y hacen magníficas reminiscencias tuyas.

He recibido "La Crónica", que no "Variedades". Allá tú ... y Acá yo ... No seas tan variable. En todo caso no pierdas la devoción, que de uno á otro momento hay reciprocidad entre los amigos. ¡Qué venga "La Crónica"! ¡¡¡¡Qué vengaaaa!!!!!

José Velit, ausente. Parece que los pulmones quieren divorciarlo con la vida. ¡Lástima!. Es un estimable persona.

Pedro Aurelio Buendía y Enrique Velit en Huacachina ... Acá ellos y acá yo.

"Balazo" se divorció de Massa. Allá EL. &

Como esta carta debo tener algo de crónica y de variedades, allá va el sablazo en los que se refiere a lo último. Nuestro común amigo el Sr. Ignacio Mancilla, pariente político de Herrera, y a quien tú tanto conoces, desea que yo me interese en obtener la publicación en "Variedades", de la hermosa fotografía que te incluyo, con su no pequeña lata. Es un buen ebanista y ese altar es un uno de los más visibles adornos de la iglesia de Sto. Domingo de Chincha, en el interior, que en cuanto al exterior (quiero por fuera) ya tú la conoces... Conque a la obra, mi querido Faico.

Si nada es posible conseguir, haz con él (con Mancilla) lo que hago con tu hostelero. Bien que los casos son diferentes. Por supuesto que Mancilla se moriría de placer viéndose PUBLICATI VARIETITATIFICADO.

Escríbeme algo sobre el asunto en pro o en contra que yo pensando en tu influencia en ese periódico, le he hecho creer que la tengo.

Besos y abrazos en torno tuyo, sin distinción de clase, condición, ni estado.

Te abrazo

Autor Desconocido

Primera Etapa 1894-1914

Reúne las fotografías de José Carlos Mariátegui durante su niñez, infancia y parte de su adolescencia.
Las fotos pertenecen a los años de 1894 a 1914

Carta a Ricardo Palma

Lima, 2 de diciembre de 1915
Sr. D. Ricardo Palma
Miraflores
Muy señor nuestro:
Habiéndose retardado su impresión y hallándose próxima a estrenar por la compañía española Casa en el Teatro Municipal, remitimos a usted una copia de nuestra obra teatral Las Tapadas que hemos querido dedicarle como un reverente homenaje.
Confiamos en que merecerá de usted benévola acogida y en que mirará usted en ella, antes que cualquier mérito literario, que no lo tiene, una devoción sincera a las cosas del pasado que las maravillosas tradiciones exaltaron.
Nos suscribimos de usted attos y S.S.
Julio de la Paz
Juan Croniqueur

Paz, Julio de la

Carta a Artemia G. de Falcón, 7/12/1915

Huánuco, 7 de diciembre de 1915

Sra.
Artemia G. vda de Falcón
Lima
Querida madre:

Con gran sentimiento me he enterado de tu carta última. No se me resultaba que tu situación es muy poco holgada, pero nunca creí lo fuera tan desesperante. Las noticias que me das de Juan me han entristecido hondamente. Yo tenía la ilusión de que se había reformado y consecuente con sus ofrecimientos, su conducta era irreprochable. Sin embargo, a pesar de todo, continúo confiando en que sabrá enmendarse y atenderte con la solicitud y el cariño de que tantas protestas hacía cuando aún no trabajaba. Así hacelo saber.

Te mando una letra por cincuenta soles, que cobrarás en el Banco Alemán. No tendrás ningún inconveniente para cobrarla. Si alguno se te presentase habla con Román Ayllón, empleado de ese banco, y en mi nombre pídele que te lo allane. Él lo hará con mucho gusto.

No puedo imaginarte la serie de dificultades que he tenido que vencer para mandarte este dinero. Hube de tropezar primero con la casi imposibilidad de conseguirlo y, una vez conseguido, con lo difícil que es aquí encontrar la forma de remitir dinero a Lima, después de los giros postales que no los pagan. Por estas causas he tenido que retrasar tanto el envío.

Supongo que ya habrás recibido el café. Algún día tenía que llegar. Veremos si tu cumples ahora con los encargos que te he hecho.
No contesté la carta de Alicia por falta de tiempo. Otro día lo haré con toda la extensión que merece. Entre tanto, salúdala muy cariñosamente, lo mismo que a todos mis hermanos y a Juan.

Recibe un fuerte abrazo de tu hijo
César

Falcón, César

Carta a Artemia G. de Falcón, 10/12/1915

Huánuco, 10 de diciembre de 1915

Sra.
Artemia G. vda de Falcón
Lima
Querida madre:

Este último miércoles, por rara excepción, recibí cartas tuyas, de Humberto y de Juan. Por ellos me he enterado una vez más de los padecimiento que sufres por la falta de recursos. Lo he sentido muy de veras, y más aún, por encontrarme yo en una situación tan calamitosa que no puedo acudir a socorrerte con solicitud y largueza que quisiera.

Cuando esta llegue a tus manos ya habrás recibido los cincuenta soles que te mandé por el último correo. Que para mucho te hayan servido es mi deseo.

Contrariamente a ti, Juan me dice en su carta que, muy a su pesar, este mes no ha podido darte la cantidad que tiene asignada por diversas causas que enumera. Yo le creo. Sus protestas de cariño a ti y a todos nosotros me parecen sinceras y espero de el un mejor comportamiento. Muy pronto también confío en que será lo bastante diligente para dar los pasos necesarios para conseguir que lo dejen en su puesto.

Lo de la casa, me parece muy acertado. Ya era tiempo de que procedieses de esa manera. No es posible, con perjuicio del estómago, continuar sosteniendo una situación falsa, apoyándose únicamente en el ilusorio y problemático negocio de las gallinas, que, acaso por nuestra mala fortuna, no ha rendido hasta la fecha, ni rendirá nunca, beneficio ninguno. Si puedes conseguir casa apropiada y barata, continúa con las gallinas, conservándolas como un entretenimiento o adorno, que tenga la remota i muy vaga posibilidad de producir cuando la suerte quiera. Nunca subordines tus planes económicos al negocio hipotético de las gallinas.
Por el próximo correo, mándame dos libros de versos de los que tengo en mi cuarto. No te olvides.
¿Qué hay de los zapatos?
Saluda muy cariñosamente a todos mis hermanos, a Juan, y recibe un fuerte abrazo de tu hijo.
César.

César

Falcón, César

Carta a Artemia G. de Falcón, 14/12/1915

Huánuco, 14 de diciembre de 1915

Sra.
Artemia G. vda de Falcón
Lima

Querida madre:

El último domingo no recibí carta tuya ninguna. Esto me ha entristecido mucho. Es el primer domingo que me ocurre. Todos los demás me han llegado con invariable puntualidad. Espero que no te haya impedido escribirme ningún accidente ni falta de voluntad; quiero creer [que] es una falta del correo.

Por acá sigo tan bien de salud como antes, pero tan mal de dinero como nunca. Días paso en los que no tengo ni para cigarrillos. Y así lo voy pasando en espera de mejores épocas. Dicen que el mundo da muchas vueltas. Puede que en alguna de ellas me vacíe un [...] en los bolsillos. ¡Qué fuera!

¿Te has olvidado de los zapatos?

¿Cómo hs arreglado lo de la casa? A mí me parece que si pagases veinte soles de alquiler, la pasarías mejor. De ti puede decirse que te gasta todo el dinero en casa. ¡Es una barbaridad! En fin, tú eres la bastante hábil para proceder como te convenga. En esto confío.

Aunque con desagrado, porque Clemente Palma es muy feo, me hizo reía la ocurrencia de El Mosquito. Siento no tenerlo aquí. Si puedes, mandámelo.

Envíame lo más pronto posible los libros de versos.

Cada día de correo siento mucha pena de no poder escribir separadamente a mis hermanos, principalmente a Alicia, a quién le debo dos cartas, por no decir más, y también a Juan. Aquí estoy trabajando a la de verdad. ¡Y yo que tenía el firme propósito de pasarme las horas manos sobre manos!. Ya no se puede querer nada en esta vida.

Una de estas noches voy a pasármela de claro en claro, escribiéndoles a todos.

Saluda con todo cariño a mis hermanos y a Juan, y recibe un fuerte abrazo de tu hijo.

César.

Supongo que ya habrás recibido la letra y, a estas horas estarás nadando en plata. ¡Quien como tú!

Falcón, César

Carta a Artemia G. de Falcón, 17/12/1915

Huánuco, 17 de diciembre de 1915

Sra.
Artemia G. vda de Falcón
Lima

Querida madre:
Esta vez tu silencio se ha prolongado lo que nunca creía. No puedes imaginarte, ni yo describirte por su enorme intensidad, la tristeza que me causa no recibir carta tuya en un correo. Bien me explicaba la falta de estas en los correos del miércoles, por lo poco estresada que te suponía de la horas o días de itinerarios. Pero no recibir noticias de ti en el último correo del domingo, me desconsoló enormemente. Nunca me han faltado en este día. Supongo que en el próximo, pasado mañana, recibiré carta en la cual me explicarás la causa de las omisiones en las dos anteriores.

Yo sigo por acá en la misma situación que te describí en mi carta anterior. Trabajo mucho, y estoy muy disgustado por varias razones que no digo, por no llevar hasta tú, a quien anhelo ver completamente despreocupaba y alegre, la amargura de las desavenencias que padezco yo aquí en silencio, con la esperanza, cada vez más firme, de recompensarlas algún día de manera inusitada. Ya te contaré cuando vaya. Entonces, la satisfacción de vernos reunidos, evitará a tu espíritu toda contrariada que pudiera ocasionarte el relato que te anuncio.

Me preparo a pasar las fechas de Pascua y Año Nuevo lo más desesperantemente posible. No hay otro manera de pasarlas. ¡Cuánto he querido mandarles a mis hermanos unos centavitos para estos días! Me ha sido de todo pronto imposible. Aún no me he resignado. Continúo luchando y tengo una remota esperanza de conseguirlo. ¡Dios lo quiera!.

A todos mis hermanos da en mi nombre saludos especiales. Yo se los envío con el corazón.

Recibe un abrazo muy fuerte de tu hijo.

César

Falcón, César

Carta a Artemia G. de Falcón, 21/12/1915

Huánuco, 21 de diciembre de 1915

Sra.
Artemia G. vda de Falcón
Lima

Querida madre:

El domingo último recibí dos cartas tuyas. En ninguna encontré la razón por la cual no las he recibido, aunque en una de ellas hablas de desconocimiento de las horas de itinerario. Esto, me da la causa por la que no me han llegado antes. Ya lo sospechaba.

Espero, como me lo anuncia, que, sabiendo el [] pueda tener aquí mis zapatos mañana miércoles. Mucha falta me hacen. Ya estoy casi descalzo. Los zapatos que traje se han roto completamente. La cosita que dices me vas a mandar, me tiene intrigado. Por más conjeturas que hago, no acierto a descubrir cual será ella. Confío en que no te habrá costado ningún sacrificio. No me lo perdonaría. Aquí se la puede pasar de cualquier manera. La crítica es delo de menos para quien sabe reírse de ella.

Insistes sobre lo de la mudanza. Me parece lo más conveniente. Busca una casa cómoda y barata y si encuentras con espacio para seguir criando las gallinas, que más tarde, dentro de ochenta años, pueden darte alguna utilidad, muy pequeña, pero utilidad al fin...

Me alegro que hayas recibido el café y el giro... Buen provecho!

Juan me promete, en carta última, portarse con formalidad y circunspección. Tomo nota y tómala tú también.

Anhelo vivamente que sigan progresando los negocios de Alicia, así como los estudios de Teresa, Humberto y Jorge.
¿Qué es de Antonieta? ¿Está fuera de Lima?

Saluda cariñosamente a todos mis hermanos y recibe un fuerte abrazo de tu hijo

César.

Falcón, César

Carta a Artemia G. de Falcón, 28/12/1915

Huánuco, 28 de diciembre de 1915

Sra. doña Artemia G. vda de Falcón
Lima

Querida madre:
El domingo, muy a la una del día, recibí tu carta y la encomienda que me mandaste. Tiene un gusto indescriptible. Todo lo que me has mandado ha venido con una gran oportunidad. Los zapatos me llegaron en un momento en que los que tenía puestos amenazaban quedarse por pedazos en la calle. De pañuelos también estaba escaso y el cariñoso obsequio de Alicia me llenó de emoción por el tierno recuerdo que el significa y de gratitud por la utilidad que las especias tienen para mí. Y de igual manera los demás obsequios que tu me remites: el corazón que, entre paréntesis, no creo sea el tuyo, porque este yo bien lo sé, no es tan duro; la corbata, muy bonita y útil; el calzador y el delicado recuerdo de Teresita que me vino en carta en anterior. A todas les agradezco en el alma.

Te agradezco también el que me hayas mandado los libros.

Te incluyo dos giros postales de veinte soles cada uno. Te los mando así para que te los paguen, pues me dicen que cuando son de un valor no los pagan por falta [de di]nero. Ha sido esta la única [...] de conseguir plata que he tenido. Estoy en una situación angustiosa. Debo a la Tesorería Fiscal más de ciento cincuenta soles todavía. Felizmente el cajero es muy amigo mío y muy buena persona, y no dejará de darme para mandarte y para vivir yo. Por tal circunstancia, aunque con hondo dolor, no te mando sino cuarenta soles. Espero, según mis cálculos, acabar de satisfacer lo que adeudo a la Caja y las mensualidades más, y entonces te remitiré dinero con más largueza. Ahora, tú y yo, estamos tan mal que debemos dedicarnos a capear el temporal de cualquier manera.

Lo que parece que sea una solución a tu pobreza el que Alicia se destine. En nada la aliviará, por lo exiguo de los sueldos que pagan a las empleadas y, en cambio, la pobre se sacrificaría inutilmente.

A Juan pienso escribirle por el próximo correo reprochándole su conducta y encareciéndole se modifique. Entretanto, tú hazle sabe mi disgusto y la confianza que abrigo en que sabrá reformarse, conforme me lo promete en sus cartas.

Saluda con todo cariño a mis hermanos, a quienes como a ti, deseo con todo el corazón pasen unas pascuas y año felicísimos. Saluda a Juan.

Recibe un fuerte abrazo del alma de su hijo.

César.

Falcón, César

Carta a Artemia G. de Falcón, 31/12/1915

Huánuco, 31 de diciembre de 1915

Sra. Doña Artemia G. vda de Falcón
Lima

Querida madre:
El miércoles, anteayer, recibí carta tuya. Gran contento.

Los zapatos los recibí el domingo último. Ya te lo anuncié por carta anterior.

Me he dado un gran chasco. El lapicero se me figuró en un principio calzador. La rectifiqué. Agradezco a Juan el obsequio.

Aunque disgustado, sobretodo por estar lejos de ustedes, tendré que estar algún tiempo por aquí. Posiblemente, si antes no me botan, iré por abril. Pienso pedir permiso, pretexto de enfermedad.

Como la pascua, el año se [...] se me presenta hondamente triste: sin un centavo y en esta tierra donde no hay ningún festejo. Hay que resignarse. Otras épocas vendrán mejores.

Te mandé cuarenta soles. Perdona que haya sido tan poco, pero madrecita mía, esa misma cantidad muchas inquietudes me ha costado conseguirla. Confío en un próximo cambio de la situación —cuando acabe de pagar lo que debo—, y, entonces, a todo nos irá sino bien, de mejor manera.

Con toda el alama deseo que tú y mis hermanos pasen un buen año nuevo. Siquiera con tranquilidad y contento.

Saluda cariñosamente a mis hermanitos, bésalos por mí en este día de año nuevo, regocijado para ellos que bien pueden vivir sin zozobras ni desazones. Saluda también a Juan, de quien espero haya mejorado en mucho su conducta.

A ti, madre del alma, te mando un abrazo y un beso del corazón.

Tu hijo

César.

Falcón, César

Carta a Artemia G. de Falcón, 7/1/1916

Huánuco, 7 de enero de 1916

Sra. Doña Artemia G. de Falcón
Lima

Querida madre:

Por dios nada nuevo tengo para contarte. La misma vida monótona sigo pasando, sin distracciones ni entretenimiento, ¡ni porque estos últimos fueron días de fiesta! Lo mismo, siempre igual [...]. En fin, abrigo la esperanza de desquitarme cuando llegue a Lima.

Espero que ustedes hayan pasado el año nuevo con alegría y regocijo. Solo me mortifica el no saber hasta ahora si has recibido los giros que te mandé. Me preocupa por la irregularidad que, según se dice, [...] en el correo para el pago de esta clase de documento. Tú me avisarás lo que haya sido.

¿Qué es de la vida Alicia? ¿Y la de Antonieta? Parece que se han olvidado de escribirme. Diles que no se preocupen de la ortografía. Esto es lo de menos. Anhelo vivamente aliviarme y salir del cúmulo de deudas que me abruma, para mandarles un regalito. No pierdan la esperanza. Ya retomaré los obsequios de la encomienda. Esperen, esperen... La paciencia gana al cielo.

No olvides andar la carta a Rueste García. Tengo especial interés en recibir la contestación lo más pronto posible.

Saluda muy cariñosamente a todos mis hermanos y a Juan y a [...], de quienes hace fecha no tengo noticia ninguna.

Si te resuelves a mudarte avísamelo anticipadamente, expresándome las buenas condiciones y comodidades de la casa.

Recibe un abrazo fuerte, muy fuerte, que te mando con el corazón tu hijo.
César.

Falcón, César

Carta a Artemia G. de Falcón, 11/01/1916

Huánuco, 11 de enero de 1916

Sra. doña Artemia G. de Falcón
Lima

Querida madre:
Te escribo esta carta estremeciéndome de inquietud. Desde tu última del domingo 2 no he recibido ninguna carta tuya y esto me tiene hondamente afligido. El miércoles no me extrañó que no tuviera carta, porque casi nunca las recibo en estos días, pero el domingo último tuve una gran contrariedad al saber que tampoco en este correo me habías escrito. Consuela un tanto mi desasosiego, la esperanza de tener mañana noticias de ustedes. Si así no fuera... me entristece mucho el suponerlo siquiera. Confío plenamente en que vendrán, y te suplico, una vez por todas, que no dejes de escribirme, aunque solo sea por los correos de los domingos, ya que en ellos encuentro mayor comodidad.

Aparte de el no saber de ustedes, era causa también de mi inquietud el ignorar hasta ahora si has o no recibido el giro postal que te envié. Supongo en ratos, con dolor en el alma, que tu pobreza ha llegado hasta no tener para estampillas. No lo creo. Los giros te los tienen que haber pagado. Esta es mi ilusión y con ella me encariño ardientemente. Creer lo contrario, me costaría mucha tristeza.

Esta vez no tengo otro afán que el de pedirte que me escribas, que me escribas puntualmente. Por esto solo te digo: ¡escríbeme, escríbeme y escríbeme! ¡Cuidado con no hacerlo regularmente!.

yo estoy bien, en cuanto a salud de los demás, de lo que tú sabes... mejor no hablemos.

Saluda muy cariñosamente a todos mis hermanos y a Juan.

Recibe un abrazo muy tierno de su hijo.

César.

Falcón, César

Carta a Artemia G. de Falcón, 14/01/1916

Huánuco, 14 de enero de 1916

Sra. doña Artemia G. de Falcón
Lima

Querida madre:

Como lo esperaba y te lo anuncié en mi anterior al lamentar tu silencio, recibí carta tuya el miércoles último. He tenido un gusto inmerso. No olvides escribirme puntualmente, en lo sucesivo.

Mi ida en abril, depende de muchas circunstancias. Primeramente —esto es lo esencial— pienso pedir licencia, pretextando enfermedad, para lo cual espero conseguir de uno de mis amigos médicos de acá un certificado en tal sentido. Esto es primordial, porque así puede reclamar que me den pasajes de ida y vuelta, y me paguen mi sueldo. En otra forma no lo lograría. Depende también, de que haya terminado de pagar lo que debo a la tesorería, pues, solo en esta condición, podría pagarme el sueldo íntegro. Yo confío en salir de mis deudas en marzo, aunque, como no te ocultará, ellas van siendo mayores cada día, por las muchas necesidades que tengo que satisfacer. Si consigo estas cosas, mi ida es segura. En caso contrario, tendré que renunciar a verte hasta más tarde, con profundo dolor. Ni te mortifiques, sin embargo yo estoy casi seguro de conseguir todo esto.

No echaré en saco roto el pedido de Humbertito, a quien, por otra parte, como a todos mis hermanos, envío muchos cariños.

Me satisface la manera como has arreglado la cuestión de la casa. Yo la dejé encomendada a ti, y puesto que te conviene el arreglo hecho, bien hecho está. Tú eras la única interesada y a ti correspondía solucionar el asunto. Espero que te sea para tranquilidad.

Me alegro y mucho que hayas recibido los cuarenta soles que te mandé. En cuanto pueda te volveré a mandar dinero.

Mucho te agradezco el regalo que, según me anuncias, me enviarás próximamente.

Yo sigo pobre y ... pagado con excedo. Saludo a mis hermanos, a Juan también, y para ti, un fuerte abrazo de tu hijo.

César.

Falcón, César

Carta a Artemia G. de Falcón, 18/01/1916

Huánuco, 18 de enero de 1916

Sra. doña Artemia G. de Falcón
Lima

Querida madre:

Como para restituirme de las faltas en los correos anteriores, por el último recibí dos cartas tuyas. Las he leído con mucho placer y me ha complacido mucho el que hayas encontrado pocas dificultades para cobrar los giros que te envié.

Yo estoy acá como antes: con salud y deudas. Esto va de mal en peor, y si un acontecimiento imprevisto no lo modifica, no se me ocurre la manera de remediarlo. Sin embargo, lucho ardientemente, amparándome en la esperanza de quedar en marzo sin un centavo de deuda. Hacia este fin tienden ahora todos mis esfuerzos. Espero conseguirlo.

Por el correo pasado le escribí a Alicia. Fue una carta dura y enérgica como convenía para castigar su indolencia de pedirme contestación a las tuyas ... ¡No faltaba más!.

La carta de Antonieta, salvo su ortografía, me hizo mucho bien. Le agradezco en el alma que se haga acordado de mí. ¡Ya era tiempo!

Teresita es las más consecuente. Me escribe con frecuencia y yo te estoy muy agradecido exprésale mi cariño. Igualmente a Humberto, que también me escribe, a su especial manera, con asiduidad.

A Jorgito abrázalo así mismo en mi nombre. Su silencio no me reciente. Conozco la causa. Ya me lo dirá todo cuando vaya.

En lo que haré a Juan, pienso contestarle su última carta por el correo próximo. Hoy no lo hago por falta de tiempo. Salúdalo.

Tu pobreza no me ha sorprendido. La conozco muy bien y mucho me aflige no poderla remediar en el día. Confío en tiempos mejores por venir.

El corazón de Jesús que me has mandado lo conservo sobre mi propio corazón. Es el más tierno recuerdo tuyo.

Meza no me ha contestado mi carta. Por esto no he vuelto a escribirle.

¿Qué es el de El Mosquito?

Recibe un fuerte abrazo de tu hijo
César.

Falcón, César

Carta a Artemia G. de Falcón, 21/01/1916

Huánuco, 21 de enero de 1916

Sra. doña Artemia G. de Falcón
Lima

Querida madre:

Ya me he acostumbrado a no recibir carta tuya en los correos de los miércoles. Por esto no te digo y menos te reprocho el que en el último no haya tenido ninguna.

Ayer, jueves, fue un día de fiesta acá. Era el aniversario de San Sebastián, patrón del pueblo, y los lugareños se dieron a festejarlo. Fue una celebración a la usanza de aquí: sin entusiasmo popular ni diversiones de relieve. Dos castillos fuegos artificiales, quemados sucesivamente en las noches del miércoles en la del día del santo, constituyeron, como una exigua adorno de las plaza principal, todos los números del programa festejatorio.

Yo presencié tan atrayente espectáculo desde un balcón de la plaza, en casa de una familia amiga. Estoy gratamente impresionando de la fiesta. Créemelo. Hay motivo para estarlo comparadas las de San Sebastian con las realizadas en honor de la pascua y año nuevo, han sido excepcionales.

Hoy y pasadas las flamantes diversiones, he vuelto al trabajo, muy grande por cierto, de esta Secretaría, que ya me va cargando y así seguiré hasta que Dios.y el gobierno quieran. Esto, es una súbita determinación, que estimula la tristeza de no estar junto a ustedes y la ninguna expectativa que el cargo me ofrece, no provoca antes una salida anticipada. Mi situación económica me detiene. Estoy cada vez peor de dinero y sin esperanzas definidas. En fin... lo que sea sonará. Lo espero y callo.

Dame noticias detalladas de tu vida, de todo lo que te ocurra, de lo más mínimo. Para mí es un gran consuelo, porque, solidarizándome con sus más pequeños pesares y alegrías me acerca a ustedes, hasta hacerme olvidar la distancia que nos divide y discutir en el rostro el calor sano y agradable de nuestro hogar.

Saluda cariñosamente a todos mis hermanos, a Juan y recibe un fuente abrazo de tu hijo.

César.

Falcón, César

Carta a Artemia G. de Falcón, 1/02/1915[1916]

Huánuco, 1 de febrero de 1915 [1916]

Sra. Doña Artemia G. vda de Falcón
Lima

Querida madre:

Mucho, muchísimo, siento no poder remitirte hoy tu mensualidad. Un inconveniente de última hora me relega a proteger el envío hasta el próximo correo. El administrador de correos se ha negado a darme los giros hasta mañana, diciéndome que solo puede darlos hasta las cinco de la tarde de la víspera de la salida del correo. Por esta circunstancia, me veo precisado a no mandarte nada hoy, con hondo sentimiento. En el correo del viernes te lo enviaré, sin falta. Ten paciencia. Es cuestión de tres días más.

El domingo recibí dos cartas tuyas. Tu pobreza me entristece profundamente, y más todavía, porque me encuentro en la desesperante imposibilidad de remediarla como quisiera. Las mismas penurias que te afligen, sufro yo. Mi estrechez monetaria es, según vas las cosas, irremediable. De nada me ha servido el aumento de sueldo, pues, aquí como allá, no me faltan días en las que no
tengo un centavo, y, lo que es peor, aun no me es dado atenderte con la holgura indispensable. Siempre lo mismo, lo mismo, y a decir verdad, sin esperanza, mientras permanezca aquí, de mejorar. No obstante, yo tengo la ilusión de que pronto me vendrán épocas mejores.

Todavía no tenemos determinado el viaje a las provincias. Solo eso puedo decirte, un proyecto, pero un proyecto con muchas probabilidades de realizarlo. Los preparativos se llevan a cabo en constante actividad. A la fecha, salvo pequeños asuntos de última hora, solo me falta montar. Como te lo he ofrecido, te avisaré mi partida oportunamente.

Cabe decir, espero arreglar mi viaje a Lima a mi regreso de las provincias. Confío en que todo me saldrá bien.

Pronto contestaré las cartas que debo. Que no desesperen los interesadas.

Saluda muy cariñosamente a todas mis hermanas, a Juan y a [] y recibe un fuerte abrazo de tu hijo.

César.

Falcón, César

Carta a Artemia G. de Falcón, 4/1/1916

Huánuco, 4 de enero de 1916

Sra. Doña Artemia G. de Falcón
Lima

Querida madre:

El domingo recibí carta tuya. Para más señas, está escrita por Teresa. ¿Qué le ha pasado a tu escribiente Alicia?

He sentido, y se me apena aun la noticia esa de tu enfermedad. No debes descuidarte. Sométete a un régimen curativo riguroso. La salud es sobretodo, y no es caso de [...] una enfermedad sería por solo descuido. Debes acudir al médico inmediatamente.

Por lo que me dices parece que Juan va entrando en el carril de la formalidad y la circunspección. Lo celebro mucho.

Yo sigo acá en las mismas condiciones. Una pobreza espantable y un aburrimiento soberano. Ya veremos como se compone la tarde.

Me alegro mucho que te haya gustado el café. He sentido no poder mandarte más. Así que [cuando] pueda lo haré.

Agradezco muy de veras a todos mis hermanos sus cariñosos saludos de año nuevo. Los [...] emocionado.

La corbata es muy bonita y me la he puesto con mucho gusto. Sin embargo, te agradecería que me mandases otra. Una sola no basta La que mandes, que sea negra y para hacer listón. Tengo preferencia por estas. Las largas están fuera de mis aficiones. Tú lo sabes bien.

Te mando una carta para mi amigo el señor Ruete García, a fin de que Juan me haga el favor de dejarla en su casa. Es el mismo que me regaló la gatita. Que Juan se fije en el número de la casa y comunícamelo, pata no molestarlos más.

Saluda con todo cariño a mis hermanos, a Juan y a Alicia, y recibe tú un abrazo muy fuerte de tu hijo.

César.

Falcón, César

Carta a Artemia G. de Falcón, 4/2/1916

Huánuco, 04 de febrero de 1916

Sra. doña Artemia G. de Falcón
Lima

Querida madre:

Hoy después de muchos esfuerzos, puedo mandarte la mensualidad. Son dos giros postales por veinte soles cada uno. Hubiera querido mandarte mayor cantidad, pero me ha sido imposible. El próximo mes creo que estaré en mejores condiciones.

Te mando el dinero por giros postales, porque, según me dijiste en carta anterior, no encuentras muchas dificultades para cobrarlos. Para mí también es más fácil conseguir la planta en esta forma.

Yo sigo bien, felizmente y con el favor de Dios, como dicen las viejas. El viaje, según parece, se realizará el doce. no sería extraño que lo postergásemos hasta después del día indicado o que no se realice depende de que quieran o no darnos la autorización para emprenderlo. El gobierno resolverá.

Por lo que a mí respecta, el tal viajecito no me hace gracia. Será todo lo interesante que quieran, pero para mí resulta todo lo contrario, por lo que me va a costar. Es una gasto caído sobre mí como un castizo. Yo tengo mucho anhelo de conocer la montaña, mas por ardiente que sea, lo más grande la mortificación por lo que me cuesta que el regocijo por haber satisfecho su deseo.

El miércoles, anteayer, recibí carta tuya. He tenido mucho gusto de recibir noticias de ustedes en un día en que por costumbre nunca las recibo.

Espero la encomienda y te agradezco el regalo, aunque con disgusto por las molestias que te ocasiona.

Saluda muy cariñosamente a todos mis hermanos, a Juan y a [...]

Antes de irme contestaré las cartas que debo.

Recibe un fuente abrazo de tu hijo

César.

Falcón, César

Carta a Bertha Molina (Ruth), 4/2/1916

[Transcripción literal]
Lima, 4 de febrero
Srta Ruth.....
Pte.
Amiga mía:
La segunda carta de usted no tiene la simpática familiaridad de las últimas líneas de la primera. No me trata como quisiera tuteándome. Esto no es razonable. Confío en que su inteligencia evitará en que reincida usted en tal desacierto. Yo tendré gran satisfacción en decirle también tú. Pero es galante que Ruth dé el ejemplo.
Efectivamente le escribí algunas líneas al correo. Muy pocas. Siento que se hayan extraviado. I opto por garantizar mejor la remisión de esta carta. Esto le demostrará que su persona me inspira mucho interés. En sus cartas hay huellas de una alma grande que lleva en sí la gran virtud de la sugerencia. Este valor espiritual no es corriente. Creo que entre estas gentes como entre todas las de la tierra abundan las que poseen inteligencia y aún talento. Faltan almas exquisitas, almas sutiles, almas diáfanas. Sobran las almas bastas, las almas turbias, las almas groseras. Yo conozco, como es natural, muchos hombres de talento grande o mediano. Conozco muy pcos de alma exquisita. Entre los mejores literatos es raro hallarlos. A lo mejor nos lastima una grosería espiritual de ellos.
Por eso me seduce el encanto que hay en sus líneas muy sencillas pero muy sugerentes. De otro modo no le dedicaría la atención de ocuparme de sus cartas y responderlas con todo cariño. A diario recibo anónimos en que me elogian ó zahieren. I enseguida los rompo. No pocas veces me hacen reir y esto ya es algo.
No tiene usted nada que agradecerme y yo si mucho. El hecho de que el Conde de Lemos y yo hallamos despertado su atención es indicio de que usted es un espíritu comprensivo. Por lo regular opinan de ambos que somos extravagantes.
Mañana le escribiré. No quiero hacerlo sin saber que esta carta haya llegado a sus manos.
Tengo mucha intuición,- es casi lo único que tengo y puedo afirmarle que sé ya quien es usted. Si no lo sé bien, mi sospecha será en cualquier momento una certidumbre. Si usted tuviera la delicadeza de enviarme un retrato me haría un regalo exquisito. Espero que fiará en mi discreción. Las almas bastas que andan en rededor mío como en rededor de todos, no merecen que llegue a su conocimiento esta correspondencia sentimental.
Ahora me hostigan llamadas y exigencias menudas.
En el lunch que me dan algunos amigos me acordaré mucho de usted.
Voy á releer su carta que es simpatiquísima.
Su amigo
Juan Croniqueur
[manuscrito]
Post Data: No quería escribirle a máquina. Pero Juan Croniqueur es solemne flojo. Perdónelo no su gracia a la post-data.

José Carlos Mariátegui La Chira

Carta a Artemia G. de Falcón, 11/2/1916

Huánuco, 11 de febrero de 1916

Sra. doña Artemia G. de Falcón
Lima

Querida madre:

Tu última carta es del correo de anteayer. Te lo digo así, porque es la única forma de distinguirlas desde que tú has dado en la fresca manía de no fecharlas. Esto, después de todo, no vale nada. Lo importante es que me escribas puntualmente. Por lo demás no te presiones.

Tu carta del miércoles me ha habla de una pobreza que yo no ignoro. La sé perfectamente y si me aflige el saberlo, mucho más me entristece el no poder remediarla. Yo confío en el tiempo. Con el vendrá el alivio y la holgura. Suframos y esperemos.

El famoso viaje a las tierras de provincias parece que se esfuma. Hasta ahora, y ve la que es, no has autorizado para emprenderlo. Pensado mejor que el otro día, siento el no realizarlo. Aquí no puedo vivir. Se gasta mucho y cada día mis cuentas van siendo mayores. El viaje significa, pues, para mí una tregua de un mes, en la que podría, gastando lo menos posible, ahorrar hasta el punto de saldar mi deuda. Por mucho que gastase en las provincias, siempre sería menos, muy menos, delo que gasto aquí, donde los compromisos me asedian sin que pueda eludirlos.

No te digo nada del envío de la mensualidad porque supongo que ya lo habrás cobrado.
Saluda muy cariñosamente a todos mis hermanos, a Juan y recibe un fuerte abrazo de tu hijo.

César.

Falcón, César

Carta a Artemia G. de Falcón, 15/2/1916

Huánuco, 15 de febrero de 1916

Sra. doña Artemia G. de Falcón
Lima

Querida madre:

Tu carta del domingo me dice que ya recibiste los giros. He tenido un gusto y este será mayor cuando sepa que te los han pagado como supongo haya ocurrido a la fecha.

El viaje ha terminado por no ser si no una ilusión. Hasta ahora no hay nada resuelto y me parece muy difícil que lo llevemos a cabo. No sé si alegrarme o entristecerme.

He sentido mucho la muerte de Alejandro Arenas, de la cual me enteraron los periódicos. Saluda cariñosamente a Alfredo y exprésale mis sentimientos de condolencias por la desaparición de su hermano.

Aún continúa afligiéndome la misma pobreza. No hallo medio de remediarla. Voy creyendo que es incurable.

Teresita también me ha escrito por el correo último. Siento no poder contestarte hoy. Las obligaciones de la oficina absorben todo mi tiempo y no me dejan expansionarme ni con ustedes, a quienes quisiera contar minuciosa y largamente todos los detalles de mi vida en esta. Ya procuraré yo, en próximo oportunidad, contar la tiranía del trabajo y responde punto por punto a las muchas cartas que de ustedes he recibido.

Entretanto, saluda muy cariñosamente a mis hermanos y a Juan.

Recibe un fuerte abrazo de tu hijo.

César.

Falcón, César

Carta a Artemia G. de Falcón, 19/2/1916

Huánuco, 19 de febrero de 1916

Sra. doña Artemia G. de Falcón
Lima

Querida madre:

El domingo ha sudo un gran día para mí por haber recibido carta de todos ustedes. Las he leído con verdadero cariño y, en estos momentos, solo me aflige el no poder contestar a todas.

Te mando un giro de treinta soles. Todos los esfuerzos que he hecho por remitirte uno de cincuenta, como era mi deseo, han resultado estériles. Este mismo que te mando me cuesta gran trabajo el haberlo conseguido. Espero a mediados de mes poder mandarte quince o veinte soles más. Ten un poquito de paciencia. Yo también estoy tan mal como tú. Figúrate: hoy al hacer mi cuenta en la tesorería resulta que debo ¡200! soles. Es decir, el sueldo de abril y mayo y más veinte soles. Por lo pronto, para remediar el déficit, he iniciado un sistema de lo mas […] economía. De esta manera, pienso componerme en dos meses siquiera.

Le agradezco a Juan el obsequio que me hace de las tarjetas. Bien las necesito. Si aun no las han hecho, me gustarían que fuesen en letra versalita y solo dijeran: Falcón. Es la forma que más me agrada.

En cuanto a los zapatos, yo la verdad, no puedo comprárselos porque no tengo dinero. Decirle que me los mande es engañarlo, pues no tengo pagárselo. Si pudiera con mucho gusto las compraría.

Haré todo esfuerzo por mandarle a Teresita la que me pide. No garantizo cuando. Mi situación no me permite asegurar nada.

Saluda muy cariñosamente a todos mis hermanos, a Juan y recibe un fuerte abrazo de tu hijo.

César.

Falcón, César

Carta a Artemia G. de Falcón, 18/2/1916

Huánuco, 18 de febrero de 1916

Sra. doña Artemia G. de Falcón
Lima

Querida madre:

Recibí carta tuya y de Alicia por el último correo. Les agradezco el cariño que en ellas han puesto y les correspondo con la misma intensidad.

Por mi parte, sentí también muchísimo no estar al lado de ustedes el ocho. Este día que fue uno de los más tristes que he tenido aquí. Ya se los he dicho.

Espero, mediante los esfuerzos que hago por conseguirlo, poder remitirte las mensualidades el primero. Ahora, según se dice, el correo está pagando puntualmente los giros. Esto me facilita la remisión.

Yo estoy bien y no tan contento como al principio. Cada día me entristezco más estar lejos de ustedes. De otro lado, la situación aquí no es la misma. Una red de intrigas se teje hoy alrededor de la Prefectura y, aunque yo he quedado hasta ahora libre de sus acechanzas, no sería de extrañar que mañana me envolviera a mí también. Por el momento, me mortifica y disgustan semejantes maquiavelismo, porque van contra amigos a quienes estimo y guardo altas consideraciones. Cuando de mí se trate, entonces habrá oportunidades a proceder serenamente y con altivez, sabiendo siempre incólume la dignidad. Todavía no hay razón, ni motivos y por esto callo y espero alerta.

Tú no te mortifiques. Piensa que semejantes [...]. mejor los realizo yo que estoy sobre el propio terreno de de atracciones.

Hazle presente a Juan mi deseo porque modifique su conducta. Bastante me la ha ofrecido en cartas anteriores y me hago la ilusión de que lo cumpla en lo sucesivo. Ya es grande y no le falta discernimiento para comprender lo que le conviene.

Saluda cariñosamente a todos mis hermanos y a Juan.

Recibe un fuerte abrazo de tu hijo.

César.

Falcón, César

Carta a Artemia G. de Falcón, 22/2/1916

Huánuco, 22 de febrero de 1916

Sra. doña Artemia G. de Falcón
Lima

Querida madre:

Te agradezco mucho el envío de los periódicos, aunque a la verdad, habría preferido que solo me hubieras mandado un número, pues no dejo de apreciar el sacrificio que habrás hecho para comprar la colección íntegra. Los estoy leyendo poco a poco y me divierten lo increíble.

No te engañas al juzgar mi situación. Es muy mala, pésima. Al punto de asustarme a mi propio. Por conseguir remediarla vivo hace fecha dentro de la más severa economía y torturado en veces por más de una privaciones.

En cuanto a la escasez de ropa tampoco estás errada. Muy poca y casi irreconocible es la que tengo. Felizmente, la pobreza […] tiempo me enseñó a disimular lo mejor posible la carencia de indumentaria, y hoy con lo aprendido y un poco de curiosidad, puedo ocultar algo, no mucho, mi acefalía vestuaria. Me aflige no más lo que esto no puede durar mucho y, entonces, incentiva la curiosidad y dineros habrán. Dicho la última palabra. Cuando esto suceda nos ocuparemos en remediarlo.

El viaje a las tierras de provincias ha quedado completamente sin efecto. Aquí ya no la aceptamos ni como posibilidad. Lo siento, porque he pedido un mes de ahorros, que mucho lo necesitaba . ¿Es o no estar de mala?

Con afectuoso saludos para todos los hermanos y para Juan, se despide abrazándote cariñosamente tu hijo.

César.

Nota: Hago lo posible por mandarte la mensualidad en el correo del martes veintinueve.
Vale.

Falcón, César

Carta a Artemia G. de Falcón, 25/1/1916

Huánuco, 25 de enero de 1916

Sra. doña Artemia G. de Falcón
Lima

Querida madre:

Por el correo del domingo recibí dos cartas tuyas, una de Alicia, de Teresa, Jorgito y de Juan. ¡Toda la correspondencia que vino a Huánuco fue para mí!.

He tenido mucho gusto de que te haya sido fácil salvar las dificultades que se te ofrecieron para el cobro de los giros. La próxima vez te mandaré por el mismo conducto. Espero que será el próximo viernes.

Yo, por ahora, sigo como antes, mal de dinero. Me parece que esto se está haciendo en mi enfermedad crónica. Puede ser, no es imposible, que logre curarme en poco tiempo más. Yo no me desanimo.

Es muy probable que dentro [de] algunos días haya un viaje las provincias de Dos de Mayo y Marañón. Voy con el Prefecto. Será cuestión de un mes a lo sumo. No tengas ningún cuidado. Te avisaré por telegrama mi salida. Las castas que me dirijas cuando no esté en Huánuco, lo harás a la La Unión, capital de Dos de Mayo. No vayas a hacerlo antes de mi partida. Espera que te lo comunique.

Hoy, aunque lo deseo vivamente, me es imposible contestarte sus cartas a mis hermanos y a Juan. A ti te escribo a la volástica, casi comiendo. Estoy lleno de ocupaciones. Para el próximo correo tendré más tiempo y cumpliré con toda la gente menuda de allá.

Saluda cariñosamente a todos mis hermanos en general, y a cada uno en particular. De igual manera a Juan y a Arenas.

Recibe un abrazo fuerte, muy fuerte de tu hijo.

César

Falcón, César

Carta a Bertha Molina (Ruth), 28/2/1916

[Transcripción literal]
A Ruth:
He leído con mucho interés su carta. Y la he releído con más interés acaso. Deseo que tenga usted la gentileza de pedir una carta mía en el correo. El Conde de Lemos, de quien me hablan usted, tambien me ha confiado que la ha escrito al correo, respondiendo otra inquietante carta suya. Soy ya su amigo.

José Carlos Mariátegui La Chira

Carta a Artemia G. de Falcón, 3/3/1916

Huánuco, 03 de marzo de 1916

Sra. doña Artemia G. de Falcón
Lima

Querida madre:

La carta que con esta te contesto es la recibida el último miércoles.

Aquí me tienes en vísperas de carnaval, frente al entusiasmo de las gentes que se preparan a jugar enloquecidamente, sufriendo por no secundarlas por la falta de dinero. Voy a pasar mis fiestas bastante aburridas, no obstante tengo varias invitaciones. Creo que no asistiré a ninguna de ellas.

En carta anterior, que habrás recibido ya, le contesto a Juan respecto a la compra de los zapatos. Siento no comprárselos, pero mas lo sentiría si se los comprara perjudicándolo.

Te he mandado un giro de treinta soles por el correo del martes. Espero mandarte algo más a mediados de mes.

Aun no se si pueda ir a Lima en abril. Lo más probable, casi seguro, es que desista del viaje, porque no tengo dinero para realizarlo. Tú los sentirás mucho y yo más, pues tengo vivísimos deseos de ver a todos ustedes. No pudiendo ir en abril, procuraré hacerlo lo más pronto posible. Te lo comunicaré oportunamente.

Saluda cariñosamente a todos mis hermanos, a Juan a Arenas. Recibe un fuerte abrazo de tu hijo.

César

Falcón, César

Carta a Bertha Molina (Ruth), 9/3/1916

[Transcripción literal]
Lima, 9 de marzo de 1916
Srta Ruth
Pte.
Amiga mía:
Le he escrito dos cartas utilizando el "expreso". Una el sábado y otra ayer. ¿Se habrá perdido? Reclámelas. Han sido escritas a esta misma dirección.
No interrumpir esta dulce que tiene tanto sabor de misterio y romanticismo.
Siga siendo buena Ruth incógnita.
Yo guardaré el secreto de sus confidencias.
Y ud también.
Su amigo
Juan Croniqueur

José Carlos Mariátegui La Chira

Carta a Artemia G. de Falcón, 10/3/1916

Huánuco, 10 de marzo de 1916

Sra. doña Artemia G. de Falcón
Lima

Querida madre:

Una gran inquietud tuve el domingo al recibir tu telegrama. En el primer momento antes de abrirlo, no atinaba a comprender que cosa motivaba, y ¡Claro! solo se me ocurrieron cosas malas. Después, al leerlo, calmó mi desasosiego, más no quedé completamente tranquilo. Mucho me había esforzado por mandarte el giro en tiempo conveniente, para que lo recibieras antes de carnavales, y me apenaba hondamente el que, por la misma fiesta, no la hubieras recibido; pues supongo que sea esta la causa de que no te lo hayan llevado con la puntualidad de siempre.

En cuanto a tus temores los encuentro si bien cariñosos, muy infundados. Si algo me pasase por acá, no habría, por cierto de callármelo. Te lo comunicaría inmediatamente. Esto debe tranquilizarte.

Las fiestas de Carnaval las he pasado como lo preveía: aburrido y triste. Aquí se ha jugado con muy poco calor. La pobreza de estas gentes apenas se les ha concedido el triste placer de arrojarse mutuamente más cascaronazos y ... nada más. Hubo, sin embargo, una fiesta bastante simpática. Fue el sábado. Aquí, nuestro "Don Carnavalón" se llama "Don Calixto". Pues bien, Don Calixto hizo su entrada triunfal el sábado en la tarde y seguido de una nutrida cabalgada y de la multitud. Se pegó con entusiasmo en las calles. El agua […] hizo el gasto, y muy bien hube de guardarme para no sufrir un chaparrón de […].

Después, los días de verdadero carnaval fueron sosos, cansados, asfixiantes de hastío. Mi humanidad se paseó por las calles desiertas procurando distraer su tristeza con las cosas tristes que veía.

Supongo que ustedes lo habrían pasado mejor. Es un consuelo para mí.

Saluda cariñosamente a todos mis hermanos, a Juan y recibe un fuerte abrazo de tu hijo.

César.

P.D.- No dudo que a la fecha hayas recibido ya la carta y el giro. Hago todo esfuerzo por cumplir cuanto antes lo que en la carta […]
Te mando el hilo que me pides. Vale

Falcón, César

Carta a Artemia G. de Falcón, 14/3/1916

Huánuco, 14 de marzo de 1916

Sra. doña Artemia G. de Falcón
Lima

Querida madre:

Mucho me ha extrañado no recibir carta tuya el domingo y más todavía, si, como no dejarás de comprenderlo, la esperaba ansiosamente. No me explico, a la verdad que puede haber motivado este silencio tuyo. No se si has recibido el dinero y la carta que te mandé antes de Carnaval; no sé como están ustedes, no sé, en fin, nada, nada. Tengo la esperanza, sin embargo, de que el correo de mañana me traiga noticias de ustedes y que el retraso no se deba a ningún impedimento grande.

De mí no puedo decirte nada que no sea tristeza y de desesperación. Sigo tan pobre como anteriormente y más disgustado que nunca. Hace pocos días me consolaba la esperanza de poder ir a Lima en abril próximo. Hoy, en vista de la penuria monetaria, he tenido que abandonar tan grato proyecto y aplazar el viaje indefinidamente.

Quiero pedirte, si aún te mandan "La Prensa", como me lo ofrecieron, que me lo mandes. No paga porte postal y te será muy fácil remitirla. Aquí tengo que pedirme prestado para poder leerlos, pues no he conseguido que me lo envíen gratis. Disculpa la molestia.

Dime en tu carta próxima como marcha la cría de aves y conejos y las nuevas combinaciones que hayan hecho.
¿Se arrepintió Juan de regalarme las tarjeas?

Saluda muy cariñosamente a todos mis hermanos y a Juan. Recibe un fuerte abrazo de tu hijo.

César.

Falcón, César

Carta a Bertha Molina (Ruth), 16/3/1916

[Transcripción literal]
Lima, 16 de marzo de 1916
Amiga mia :
Temía ya que tu,- a mi pesar la Underwood ha querido escribir usted-,cortaras el encanto de esta romántica y dulce correspondencia quo tu iniciaste. I me ha consolado grandemente que hayas vuelto a escribirme tú que tuviste la piadosa acción de visitar mis soledades y traer á ellas el perfume de tu palabra misteriosa. Porque yo, que trabajo en un gran diario, que estoy rodeado de
gentes de toda clase, que me ves en sucesivos cerrillos literarios, que distraigo las horas entre el Palais y los teatros, que vivo
con tanta intensidad, tengo la convicción de que estoy solo y de que toda esta es una atmósfera artificial en la que nadie me acompaña de veras.
I sigo creyendo que tu alma es grande y luminosa y comprensiva. Ya la he sentido en tus cartas y no sé equivocarme.
No acepto que supongas que mi intuición fracasará en cuanto á tu persona. No fracasará ahora ni fracasa nunca. Es
solo que no quiero violentar tu secreto y ansío que tú sola adquieras la confianza bastante para decírmelo. Tendría una gran felicidad ante esta revelación espontánea y cariñosa y no la tendría ante un descubrimiento que te mortificase. Espero que tu sola llegues á mi soledad sin el ambozo del incógnito, pero no hará poda por des­pojarte de él, porque repugnaría á mi delicadeza espiritual.
Tu ves, sin embargo, que debía resistirme á seguir jugando en condiciones desiguales. Tu me conoces, Juan Croniqueur firma estas cartas; en cambia tu eres una incógnita y solo Ruth suscribe las tuyas.
Quiero, no obstante, respetar tu resolución, pero con la seguridad de que tu misma te dictarás una conducta mas franca y amistosa.
Las líneas en que me decías que no te sería posible enviarme tu retrato me desagradaron Ruth. Pero luego aquella post-data consoladora me ha desagraviado y me tiene esperando la solicitada fotografía que tendrá para mi el don de todas las sugerencias, en las horas de recogimiento en que otras reliquias y otros recuerdos resultan vulgares.
Hay selección en tus xxxxxxxx libros. Creo, á pesar de todo, que debías evolucionar de Ricardo León y de ViIlaespesa á los novelistas y poetas franceses y en cuanto puedas á los rusos y escandinavos. Todo lo que hay en nuestra raza de grosería espiritual, de basteza del alma, lo tenemos de los españoles que tienen muchas virtudes pero que en este siglo tienen muchísimos mas defectos. Es un pecado original de la raza del cual solo podemos redimirnos los que lo queremos, persiguiendo á toda costa, nuestra
selección progresiva de espíritu.
Guardo todas tus cartas. La primera la rompí sin fijarme con otros anónimos, pero enseguida, me di cuanta de la profanación y recogí hasta, el último fragmento.
Si quieres ser mas buena, háblame por telefono. Te doy mi palabra de honor do que no haré nada por descubrirte, quiero que la mas leve prueba de confianza tuya sea espontánea. Te lo repito. Yo llego á la imprenta -524- á las 10 y media u once y estoy hasta las 12 u doce y media. I en las tardes, de tres á cinco. En las noches, también, á las 9 aunque por breves ratos. Es, sin embargo, hora discreta.
Aguarda tu visita
Juan Croniqueur

José Carlos Mariátegui La Chira

Carta a Artemia G. de Falcón, 17/3/1916

Huánuco, 17 de marzo de 1916

Señora doña Artemia G. de Falcón
Lima

Querida madre:

Ayer he recordado a Teresita con mucho cariño. La penuria monetaria en que me encuentro no me ha permitido hacerle un telegrama de felicitación, siquiera bésala en mi nombre.

El día por otra parte, se me presentó fatal. Lo primero que leí al entrar a mi oficina fue tu telegrama, anunciándome el nombramiento de mi reemplazo. No creas que me disgustó. He tenido una gran satisfacción. […] fecha que asociaba salir, mas que de esta tierra insulsa, del maldito puesto este, causa de muchos sin sabores para mí: una sola cosa me ha herido hondamente, el procedimiento que han empleado para sacarme. Yo nunca manifesté deseo de conservar destino tan antipático. Por el contrario, ya de anterior oportunidad hice renuncia de el y entonces se negaron a aceptarla con un jesuitismo y un engañoso afecto, que si antes pudo darme pena y decidirme a permanecer aquí, hoy me provoca nauseas. La vilesa de esta gente es inconcebible. Me han acechado en la sombra para asestarme el golpe certeramente. Yo nunca lo merecí. Eran muy dueños de quererme o no, pero estaban obligados a decírmelo. El puesto, a ti te hablo con el corazón en mis palabras, no me importa, lo respeto. Gustoso lo habría dejado en cualquier momento. [...] Solo he pedido consecuencia y lealtad para quien, como yo, siempre las tuvo para ellos. Si yo no tenía ningún problema para renunciar ¿Por qué han maniobrado a mi espalda sorpresivamente? Algunos detalles me delataron el juego con anticipación. No quise decir nada; no lo diré ahora tampoco. Es más digno desprecia a los que de tal manera proceden. Solo espero que comuniquen oficialmente mi destitución, para entregar el cargo y marcharme. Tal vez cuando esta se halle en tus manos, yo habré emprendido viaje. Cuanto antes mejor. Necesito salir de este ambiente de miseria, de bilis nauseabundo y emponzoñado, que en envenena mi espíritu.

Hasta este instante no tengo más notocia de mi separación que tu telegrama. Lo agradezco muy sinceramente. Tú, lo supongo, debes alegrarte también de mi salida de aquí. Puede que me sea salvador.

Tengo fundadas sospechas de que el Dr. Durand no ha tenido participación en este acto. Lo comprobaré en Lima. Por ahora, mi desprecio todo, altivo y grave, es para este imbécil del Prefecto, a quien por despreciarlo más, no diré una sílaba al respecto y de que ni siquiera me despediré al partir. Me daría asco estrechar la mano.

Perdona que te haya hablado con tan agrio tono. Era preciso que dijera a alguien mi indignación y a nadie como a ti madre mía, a quien puedo hablar sin temor y con franqueza. Mas te diré cuando llegue. Aquí por ahora, sonrío a todos y guardo muy bien de enseñar a mi conciencia.

Saluda con mucho cariño a mis hermanos y a Juan. Recibe un abrazo de tu hijo.

César.

Falcón, César

Carta a Artemia G. de Falcón, 22/3/1916

Huánuco, 22 de marzo de 1916

Señora doña Artemia G. de Falcón
Lima

Querida madre:

Tu carta del domingo ha quedado por lo que a proyecto se refiere, casi nula. Ya no podemos proyectar sobre la base de mi estadía en esta.

No quiero repetirte lo que en mi anterior, que ya lo supongo en tu poder, te digo con respecto a mi separación. La primera noticia, te lo repito, que tuve fue la tuya. En el correo del domingo llegó la comunicación oficial y ayer lunes, muy de mañana, abandoné la oficina. No he dicho a nadie media palabra de la opinión que se merece el proceder de los que han intervenido en hacerme reemplazar. He juzgado más conveniente no decir nada. Ya será oportunidad para hacerlo. A ti sola te digo que tal acto no es sino una nueva villanía de quienes nunca esperé otra cosa. Por esto, ni me extraña ni indigna.

A la fecha me preocupo de preparar las maletas, digo, los escasos trabajos que forman mi raído equipaje. Salgo de aquí son mortificación ninguna, antes bien, […] agrado por verte y con el regocijo de muchas atenciones recibidas de personas a quienes bien quiero y que me las han prodigado con mayor cariño y en esta ocasión.

Yo llegare tras esta carta. No te fijo el día porque yo mismo lo ignoro. Presumo que sea dentro de seis o siete días; es decir, en los primeros de abril.

Ya hablaremos largamente cuando esté junto a ti. Por ahora, recibe muchos y muy cariñosos para todos mis hermanos, para Juan y un fuerte abrazo para ti de tu hijo.

César

Falcón, César

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